Información de Prensa

Press Kit ENTRE-NOS

Prensa Publicada

  • La Boca se reinventa por medio del arte.
    Por Mar Centera. El Pais-Espaa. 05.02.17. Ver nota completa

    Pocos barrios de Buenos Aires tienen un carácter tan mítico. Jorge Luis Borges atribuyó en un poema a "embelecos fraguados en La Boca" la idea de que la capital argentina se fundó en sus orillas, algo que él negó. Los cafés y prostíbulos boquenses fueron una de las cunas del tango. También, lugar de encuentro de dramaturgos, poetas y anarquistas. Este barrio portuario, poblado en sus orígenes por inmigrantes de Europa, en especial genoveses (aún hoy se llama xeneizes, en dialecto, a los hinchas de Boca Juniors), se convirtió en uno de los faros culturales e intelectuales de la ciudad a finales del siglo XIX. Llegó a declararse república independiente en 1882. En las décadas siguientes, numerosos pintores, capitaneados por Benito Quinquela Martín (1890-1977), inmortalizaron el incesante movimiento de mercancías en el puerto y la vida en los alrededores del Riachuelo, poblados de astilleros, carpinterías y almacenes navales junto a casas precarias de chapa y madera donde vivían hacinados los recién llegados. Sus calles fueron también cantadas y filmadas. Ahora, La Boca homenajea con varias muestras a los artesanos, pintores, músicos y vecinos que hicieron famoso al barrio y, tras décadas de deterioro, vuelve a reivindicar un lugar de peso en la escena cultural porteña.

     

    La Fundación Proa, uno de los templos del arte contemporáneo en Argentina, celebra su vigésimo cumpleaños instalada en la que más de 70 años atrás fue la sede de la Federación de Obreros en Construcciones Navales. La contigua calle Caminito, actual epicentro turístico de La Boca -con sus casas de colores, parejas de bailarines de tango y puestos de artesanías y souvenirs- fue primero un arroyo que desembocaba en el Riachuelo y después un ramal ferroviario que funcionó hasta 1928, cuando se inauguró el Puerto Nuevo al norte de la ciudad. En la exposición Entre-nos. Crónicas de La Boca, Proa ofrece una antología del barrio. Vídeos y fotografías muestran el crecimiento y mutación de ese barrio inmigrante y humilde. También se ve reflejado en los cuadros de Fortunato Lacámera, Eugenio Daneri, Orlando Stagnaro y Pío Collivadino, entre otros. Por fragmentos seleccionados de películas desfilan inmigrantes, marineros y delincuentes, parte del imaginario boquense. Se exhibe su arquitectura efímera, pensada para hacer frente a las habituales inundaciones, y aparecen retratadas dos de sus grandes pasiones, el fútbol y el tango. En las tardes en las que Boca Juniors juega de local, el barrio se inunda del rugido colectivo de gol que sale desde La Bombonera y hace de contrapunto al solitario lamento tanguero.

     

     El puerto de La Boca, retratado por Benito Quinquela Martín.

    El puerto de La Boca, retratado por Benito Quinquela Martín.

    "La Boca tiene la tradición cultural más importante de Buenos Aires", asegura a EL PAÍS Adriana Rosenberg, la directora de Proa. Recuerda que Quinquela no es solo su artista más universal sino que "era muy de vanguardia en sus ideas y fue un líder absoluto en el cambio del barrio". Además de pintarlo, creó escuelas, un hospital, un museo y un teatro que aún perduran. Suyo fue también el proyecto de recuperar Caminito tras el cese del servicio ferroviario y pintar las casas de los colores chillones que hoy son una de sus señas de identidad.

     

    El fotógrafo y artista plástico Marcos López expone Il Piccolo Vapore, la última cantina italiana que sigue en pie en la que fue conocida como esquina del pecado, el cruce de las calles Necochea y Suárez. Las sillas rojas, el cenicero atestado de colillas, la botella de Cinzano y el sifón, pósters de Carlos Gardel y la camiseta autografiada de Maradona forman parte del escenario recreado por López "como gesto final de resistencia poética ante el avance el progreso".

     

    El barrio aún se inundaba cuando se instaló Proa, recuerda Rosenberg, un personaje central de la recuperación del barrio que ha sido nombrada ciudadana ilustre. La aparición de ese centro cultural de primer orden supuso un elemento rupturista y comenzó a atraer a público que rara vez se acercaba al barrio. Ella explica que muchos aficionados al arte que jamás irían a la Boca, un barrio deprimido del sur, acuden gracias a Proa. Sin ir más lejos, la retrospectiva del suprematista ruso Kazimir Malévich del año pasado fue la primera no solo en Argentina sino en toda Latinoamérica. Con el paso de los años han seguido sus pasos instituciones públicas, como La Usina del Arte, y galerías jóvenes. "La ciudad lo nombró Distrito de las Artes y empezó a fomentar que vengan los artistas. La Boca está en pleno movimiento y crecimiento, pero aún falta una organización más planificada", señala la directora de Proa, una institución que nace de la filantropía de Paolo Rocca, uno de los empresarios más ricos del país y esposo de Rosenberg.

     

    Pese al resurgimiento del circuito cultural, existe aún una gran lejanía simbólica entre La Boca y el centro de Buenos Aires, que no se corresponde con los escasos 20 minutos que los separan en autobús. El distanciamiento de los porteños con el barrio se repite con las aguas que lo bañan, eje de la muestra actual en el Museo Benito Quinquela Martín, El arte que trajo el río. La exposición se remonta a los primeros artistas, los talladores de figuras mitológicas, religiosas y políticas en los mascarones de proa de las embarcaciones que salían a navegar desde La Boca. Incluye poemas dedicados al Riachuelo, óleos y aguafuertes de Quinquela Martín y finaliza con intervenciones artísticas de denuncia sobre la situación actual de uno de los ríos "más contaminados del mundo".

     

    p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px}

    Tampoco es del todo fluida la circulación entre las nuevas instituciones culturales y los habitantes del barrio, uno de los más rezagados de Buenos Aires. Rosenberg admite que muchos ven "como un palacio" el edificio con forma de barco vidriado de Proa, pese a los 20 años transcurridos desde su inauguración y su dinámico programa educativo. Los primeros en apropiarse del espacio fueron los niños. El centro cultural forma parte de su paisaje, igual que el paseo peatonal construido una vez que La Boca dejó de inundarse. Del pasado portuario del barrio queda en pie el gigantesco puente transbordador en desuso y una multitud de obras de arte que lo ensalzan. La Boca lo tiene todo para reinventar el mito en el sur de Buenos Aires.

    Ocultar nota

  • Entre Nos. Crnicas de La Boca en Proa.
    Por Redaccin. ARSOMNIBUS. 20.01.17. Ver nota completa


    El barrio, territorio olvidado a lo largo de varias décadas, es el sitio donde se reunieron diversas manifestaciones artísticas en sus calles y alrededores, todas con un espíritu de creatividad renovadora, de libertad y de recuperación y construcción histórica.
     
    Desde los pintores clásicos de la Boca, con sus fascinantes paisajes de la Ribera y el Río, a los espacios de vanguardia creativa propuestos por Quinquela Martín, quien consideró unir todas las artes en un mismo lugar pensando incluso en la arquitectura. También Cecilio Madanes, quien llevó el teatro a la calle Caminito, haciendo difusos los límites entre el adentro y el afuera.
     
    Tomando como punto de partida el barrio de la Boca, específicamente La vuelta de Rocha, esta exposición es una antología del barrio que explora cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados. Un recorrido laberíntico entre diferentes momentos históricos y en donde convergen archivos y artistas distanciados en el tiempo.
     
    La muestra busca  poner en valor el diálogo entre diferentes instituciones artísticas de La Boca,  entre ellas el Museo Quinquela Martín, el Ateneo Popular, el Museo Histórico de la Boca, entre otras, ofreciendo un recorrido tentacular que nos ayuda a ver a La Boca como un vasto campo de conceptos. Un territorio donde las distintas manifestaciones culturales siguen siendo la fuente del pensamiento visual y la práctica artística local.
     
    La exhibición incluye archivos históricos, fotografía, arquitectura, objetos urbanos, filmografía icónica del barrio, el teatro callejero y una amplia documentación de la vida social en la Vuelta de Rocha que permiten al espectador reflexionar sobre diversos acontecimientos socio-políticos y de modernización que dieron forma a la identidad barrial tan característica de La Boca. Más de 300 obras que dan cuenta de la diversidad cultural, estética y la impronta que el Río y su Ribera dejan en la historia de una ciudad y que también ponen de relieve distintos problemas y paradojas.
     
    Desde hace 20 años Proa ha dado un fuerte sentido  a la divulgación de la cultura y la práctica artística en la Zona Sur, impulsando el desarrollo urbano y la reflexión sobre del devenir de la comunidad.

    SALA 1. LA HISTORIA DEL BARRIO EN IMÁGENES

    Esta primera sala es una travesía visual por el barrio de La Boca, una propuesta que transita en forma de diccionario o de álbum, ofreciendo al espectador paisajes, retratos, archivos, imágenes publicitarias y fotografías artísticas que expresan las pasiones y realidades discordantes que marcan la vida de La Boca.

    La arquitectura, los vecinos, los pintores, el fútbol, el Riachuelo, el Puente,los almacenes, los astilleros, las cantinas, el tranvía, el teatro, los turistas...

    A través de estas imágenes dispersas que transcurren a manera de archivo aleatorio, es posible ver los fragmentos de un barrio real, de una comunidad que se revela más alla de una verdad transitoria o dictamen final sobre su propia identidad. Acercándonos a preguntas urgentes ante la actualidad y también a la posibilidad de tantear o visibilizar ciertos espacios pensantes que históricamente han construido la mirada vanguardista del barrio.

    También es un homenaje que sintetiza  y problematiza la memoria histórica de un barrio, intentando unir los pedazos de deseos, las creaciones y las cadencias que acompañam los gestos y prácticas que construyen un territorio. Reencontrando, en sus pliegues, las huellas de las fantasias e ilusiones colectivas que recorren La Boca.

    En esta secuencia anecdótica y fructífera el público tendrá la oportunidad de ver y conectarse con este relato construido a partir de fragmentos, donde se conjuga la visión más diversa y plural, exprensando en esta narrativa la modernidad, la belleza, las costumbres y pasiones presentes en nuestra historia y nuestro presente.

     

    SALA 2. EL BARRIO: ARQUITECTURA, CINE Y FOTOGRAFÍA

    Haciendo hincapié en la arquitectura del barrio, desde las fachadas contiguas de las casas de los primeros inmigrantes italianos a los colores desplegados sobre las casas de chapa y madera, esta sala 2 presenta una antología del territorio que transcurre como una expedición visual por la identidad del barrio, desde la elementalidad cotidiana de sus construcciones a la fuerte relación entre cultura y arquitectura.

    A través de múltiples archivos, documentos y fotografías se invita al espectador a armar un puzzle que representa al barrio en su poderosa visualidad y complejidad. Imágenes que expresan temas como el progreso, la modernidad, la belleza, las costumbres, la inmigración, las urgencias y también desde una perspectiva crítica a esta cadena de representaciones aparecen los estereotipos clásicos del turismo como el tango, el fútbol y un sinnúmero de conceptos vinculados al habitar: el territorio, la convivencia y lo doméstico.

    ¿Cuál es la vigencia de una identidad barrial en tiempos de multiculturalidad? ¿Cuál es el papel del territorio en el fuego cruzado de la agenda turística, patrimonial y los procesos de renovación urbana?

    La muestra plantea estas preguntas en forma de relato hacia lo patrimonial, entendiendo que esas cotidianidades del pasado no se reducen a restos arqueológicos, sino que nos permiten pensar en La Boca, por el contrario, como algo vivo. Reconocer las huellas de un colectivo de personas que acontece en el tiempo, fuera del vértigo de las imágenes y de la instantaneidad de las comunicaciones y que encuentra, en estas obras, una síntesis de los acontecimientos y procesos que han trazado su itinerario histórico, constituyendo en cada caso un tiempo común, una “época”.

    La exhibición incita a reflexionar desde una perspectiva histórica la experiencia urbana y su huella material en el espacio público y entretejer, en el cúmulo de imágenes anacrónicas, una identidad territorial.  Una identidad que va más allá de un simple producto o “decorado” y que configura una suma de condiciones, creativamente ricas, materialmente hostiles, afectivamente fecundas e históricamente complejas que permite, a partir de la producción cultural de sus habitantes, entender el paisaje como una invención de nuestro constructo cultural.

    La investigación y la mirada artística confluyen para construir este mosaico social y urbano. Documentación sobre la historia y las características de la arquitectura prevalente del barrio (la chapa y madera, el conventillo, los almacenes navales); videos que registran en detalle el Riachuelo y el Puente Avellaneda; maquetas del Puente Transbordador, del conventillo y del mítico Teatro Caminito; la exploración del cine de época con imágenes, afiches y films vinculados con La Boca (El CanillitaLa TigraPelota de trapo); y fotografías épicas  del barrio con la mirada única de Horacio Coppola, Sameer Makarius y Anatole Saderman, entre otros.
     

    SALA 3. LAS IMÁGENES DE LA PINTURA Y EL PAISAJE URBANO

    Esta sala registra de manera elocuente la mirada de los pintores clásicos del puerto y su capacidad de transformar y recrear el paisaje. Dos motivos recurrentes cruzan la producción pictórica de La Boca: las aceleraciones de la ciudad contemporánea y la tensión con la noción de territorio (las calles, el riachuelo, el conventillo). En este punto los condicionamientos de la vida urbana se plasman frente al progreso industrial.

    Relatos pictóricos que tienen como telón de fondo la observación de las transformaciones económicas y materiales tanto de la ciudad como de la producción artística. Un tipo de registro que incorpora lo cultural como un modo de hacer, recorriendo los paisajes bucólicos de una urbe en progreso, los relatos generacionales e historias sociales que se mezclan con el puerto y el Riachuelo. Paisajes interiores que nos hablan de las formas de habitar imaginariamente un territorio y a la vez dan cuenta de sus inquietudes y heridas.

    Desde Benito Quinquela Martín hasta Orlando Stagnaro, Fortunato Lacámera, Carlos Pellegrini, Adolfo Bellocq, Pío Collivadino y Miguel Carlos Victorica, entre otros: la manera de La Boca de mirarse y pensarse a sí misma propuesta por estos artistas funciona como una relación de cercanía y distancia, que permite desenvolver un pensamiento de coexistencia sobre las formas de habitar un tiempo.

    Una cultura en continua construcción y movilidad que implica, como refiere Pierre Bourdieu, un habitus que va más allá de la simple representación y que plantea preguntas que cruzan las disciplinas de la pintura, la arquitectura, la historia, sociología, antropología, y etnografía urbana.

     

    SALA 4. LAS ACTIVIDADES PÚBLICAS Y LOS LUGARES DE REUNIÓN DE LOS VECINOS.

    En esta sala se trata de comprender las dimensiones comunitarias de las expresiones artísticas del barrio de la Boca y sus implicaciones en el espacio público. El Teatro Caminito fundado por Cecilio Madanes a mediados de los años 50 y alrededor de este una constelación de prácticas artísticas que vinculan lo popular y difuminan los límites entre el interior y el exterior. 

    Expresiones hibridadas entre la literatura, la música y el cine se reúnen en esta sala para dar cuenta de la multiplicidad de iniciativas culturales marcadas por la experimentación y el desborde. Espacios de esparciento como los bodegones y cantinas en los cuales los inmigrantes y trabajadores compartían alrededor de una mesa la comida, la música, las historias y las añoranzas.

     

    IL PICCOLO VAPORE, DE MARCOS LÓPEZ

    Dentro de sala 4 también puede verse la recreación de "Il Piccolo Vapore" (2007), la reconocida obra de Marcos López, que según las propias palabras del artista, es "un mosaico de influencias, cruce entro lo analógico, lo digital, lo teatral y pictórico". Reviviendo en una escena hiperreal el mítico bar de La Boca y componiendo mediante un fuerte colorido el imaginario colectivo del barrio, cuna del tango y pasión futbolera.

    En la escena de López convergen los estereotipos turísticos y culturales que delimitan el barrio: una mujer almorzando al lado de un vaso de vino, un tanguero doble de Gardel, un músico con su bandeneón y un cocinero con un cuchillo manchado de sangre, todos ellos rodeados por objetos y retratos del kitsch clásico del puerto.

    Marcos López sobre este trabajo:

    La idea es recrear la última cantina de La Boca como gesto final de resistencia poética ante el avance del progreso. Resistir. Volver a vivir.
    Insistir con la idea de que mi barrio es mi mundo, pintar la aldea para ser universal.
    Rescatar el color local. Il Piccolo Vapore es un rinconcito de La Boca para que el público se tome una selfie. No pretender otra cosa con el arte que entretenerse sanamente y en familia.



    Ocultar nota
  • LA BOCA EN AUGE.
    Revista Magenta. 20.01.17. Ver nota completa

    A partir de las 15hs. el Museo Benito Quinquela Martín se presenta “El Arte que trajo el río. Artes y letras en la Vuelta de Rocha”, la nueva exposición que  ofrecerá un amplio panorama de las diversas poéticas inspiradas en el Riachuelo. Artes visuales, literatura y música, en una muestra que incluye obras de los grandes creadores boquenses del siglo XX, pertenecientes al acervo del Museo y a  colecciones particulares.
    Al mismo tiempo, y promoviendo un diálogo entre las obras patrimoniales y producciones de artistas contemporáneos, se inaugurará la muestra “Aguas Arriba”. Esta exposición es resultado de una serie de navegaciones de artistas por el Riachuelo, bajo la Dirección de Andrea Cuesta Ferrarazzo con el acompañamiento de la Dirección General de Limpieza.
    A las 16.00 hs., brindis y presentación de proyectos para el 2017.
    Av. Pedro de Mendoza 1835, La Boca.

    A pocos metros, a partir de las 17 hs. Fundación Proa presenta la exhibición Entre Nos. La Boca.
    Tomando como punto de partida el barrio de la Boca, específicamente
    La vuelta de Rocha, esta exposición es una antología del barrio que explora cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados. Participan: Aldo Sessa, Marcos López, Diomede, Makarius, y otros.
    Al mismo tiempo, Chicks on comics“Long distance relationship” / “Relación a larga distancia”
    Se trata del colectivo “Chicks on comics“, integrado por 8 mujeres historietistas de Argentina, Colombia, Alemania, Holanda, Brasil e Inglaterra, quienes desde 2008 exploran los recursos narrativos del comic como medio de comunicación e intercambio. Utilizando plataformas virtuales el grupo produce diálogos dibujados, publicaciones y exhibiciones, para dar visibilidad a esta diversidad cultural, y promover al debate sobre las disciplinas afines a la historieta y sus diversos públicos.
    Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca.

    Ocultar nota

  • "Entre-nos. Crnicas de La Boca", en Fundacin Proa.
    Por Redaccin. Nueva Ciudad. 20.01.17. Ver nota completa

    La Fundación Proa exhibe hasta marzo una muestra que recorre el emblemático barrio de La Boca. Desde sus pintores clásicos como Benito Quinquela Martín, hasta la fotografía, el cine, la arquitectura, el teatro y la historia del barrio xeneize.

    La Fundación Proa exhibe hasta marzo una muestra que recorre el emblemático barrio de La Boca. Desde sus pintores clásicos como Benito Quinquela Martín, hasta la fotografía, el cine, la arquitectura, el teatro y la historia, la muestra es un fluido contraste entre el pasado y el presente que refleja la singular estética vanguardista de ese territorio.   Sobre la avenida Pedro de Mendoza, en la Vuelta de Rocha, la Fundación Proa recibe a los visitantes con "Entre-nos. Crónicas de La Boca", una antología del barrio que recupera a partir de un sólido recorrido de archivo, distintos manuscritos y videos y más de 300 obras, con joyas imperdibles como una instalación hiperreal de Marcos López en clave pop.

    A partir de su famosa fotografía "Il Piccolo Vapore" (2007), López reconstruye la rutina gastronómica de la cantina italiana que lleva ese nombre, la única que sigue en pie sobre la calle Necochea. Las sillas rojas, el Cinzano, el cenicero atestado de colillas, una camiseta firmada por Maradona y los platos de vidrio engrasados reviven así lo que podría ser una escena típica en ese mítico bar boquense.

    Según expresó el artista en diálogo con la Agencia Télam, la idea fue "recrear la última cantina de La Boca como gesto final de resistencia poética ante el avance el progreso". Para ello, la instalación se asoma en el segundo piso de Proa como "un rinconcito para que el público se tome una selfie. No pretender otra cosa con el arte que entretenerse sanamente y en familia".

    Asimismo, se puede disfrutar durante el recorrido de una selección de obras de artistas de distintos tiempos: desde Carlos Pellegrini, Pío Collivadino, Benito Quinquela Martín, Eugenio Daneri hasta Romulo Macció. Se exponen cuadros que retratan el paisaje urbano antes de la edificación del puerto, otros dan cuenta de su auge obrero y otros reconstruyen, por ejemplo, las típicas sudestadas que inundaban las calles del barrio.

    La exposición "Entre-nos. Crónicas de La Boca" se puede visitar de martes a domingo hasta marzo del 2017 en Fundación Proa (Avenida Pedro de Mendoza 1929, CABA)


    Ocultar nota
  • Proa celebra sus 20 aos con una exposicin nica: Entre nos. Crnicas de La Boca.
    Por Redaccin. Revista Bacanal. 20.01.17. Ver nota completa



    Ocultar nota
  • Muestra : Entre-Nos, rase una vez, el barrio de La Boca.
    Por Santiago Hamelau . Buenos Aires Connect. 10.01.17. Ver nota completa

    La Fundación Proa, en conmemoración de sus 20 años de existencia, presenta a los visitantes una muestra sobre el barrio donde está emplazada, con el objetivo de difundir su riqueza y su diversidad cultural.

    ¿Qué es La Boca? Probablemente sea uno de los barrios más emblemáticos y viejos de Buenos Aires. La inmediatez del río y del puerto marcaron profundamente la fisonomía de este barrio. A fines del siglo XIX, al calor de las grandes oleadas inmigratorias, se asentaron italianos, españoles, griegos, alemanes y sajones. Vivian allí los recién llegados, que carecían de medios económicos. La necesidad los empujó a la inventiva. Construyeron las hoy típicas casas de madera y chapa acanalada con balcones de hierro, pintadas de distintos colores gracias a los sobrantes de pintura de los barcos. Por otro lado, la fiebre amarilla que azotó Buenos Aires en 1870, hizo que las familias adineradas viajaran a encontrar refugio en los pueblos veraniegos de Belgrano y Flores (hoy barrios de la ciudad). Las enormes casas de patio central quedaron libres y fueron transformadas en “conventillos” (viviendas comunitarias, donde uno o más individuos alquilaban las piezas).

    La muestra consiste de cuatro salas y una instalación de Marcos López, llamada Il Piccolo Vapore (que mostramos en la foto de la nota). El espectador recibirá una guía histórica sobre el desarrollo humano y urbanístico del barrio. También podrá adquirir un panorama de las expresiones artísticas –pintura, cine, teatro, fotografía– generadas a partir de él. Muchos artistas, quizás el más representativo haya sido Benito Quinquela Martin, se dedicaron a retratar la vida de los vecinos, la fisonomía del barrio y los trabajos del puerto.

    La primera sala nos propone un recorrido visual de La Boca, un álbum de sus lugares y personajes emblemáticos, que por un lado despliega la memoria histórica del lugar a la vez que describe una identidad forjada a lo largo del tiempo. La segunda sala hace hincapié sobre la arquitectura característica de La Boca y su apropiación por discursos como la fotografía y el cine. La sala tres plantea un recorrido pictórico en el cual se encuentran los pintores que retrataron sobre el lienzo la belleza particular de los espacios boquenses. Por último, la sala cuatro nos introduce al mundo de las actividades públicas y comunitarias del barrio, del que la más emblemática sea quizás El Teatro Caminito.

    Esta es una oportunidad muy interesante para conocer un barrio característico de Buenos Aires a través de la exhibición y el archivo de la Fundación Proa, una de nuestras instituciones clave del arte contemporáneo. Al término, pueden seguir visitando el “Caminito”, el museo Quinquela Martín o la Usina del Arte.

    “Entre Nos: Crónicas de La Boca” en PROA
    Pedro de Mendoza 1929 – La Boca
    Tel: 4104-1000
    De martes a domingos, de 11h a 19h
    Entrada AR$50, estudiantes AR$30, jubilados AR$20. Menores de 12 años si cargo
    Hasta marzo de 2017

    Ocultar nota

  • Muestra : Entre-Nos, rase una vez, el barrio de La Boca.
    Por Santiago Hamelau. Buenos Aires Connect. 10.01.17. Ver nota completa

    La Fundación Proa, en conmemoración de sus 20 años de existencia, presenta a los visitantes una muestra sobre el barrio donde está emplazada, con el objetivo de difundir su riqueza y su diversidad cultural.

     

    ¿Qué es La Boca? Probablemente sea uno de los barrios más emblemáticos y viejos de Buenos Aires. La inmediatez del río y del puerto marcaron profundamente la fisonomía de este barrio. A fines del siglo XIX, al calor de las grandes oleadas inmigratorias, se asentaron italianos, españoles, griegos, alemanes y sajones. Vivian allí los recién llegados, que carecían de medios económicos. La necesidad los empujó a la inventiva. Construyeron las hoy típicas casas de madera y chapa acanalada con balcones de hierro, pintadas de distintos colores gracias a los sobrantes de pintura de los barcos. Por otro lado, la fiebre amarilla que azotó Buenos Aires en 1870, hizo que las familias adineradas viajaran a encontrar refugio en los pueblos veraniegos de Belgrano y Flores (hoy barrios de la ciudad). Las enormes casas de patio central quedaron libres y fueron transformadas en “conventillos” (viviendas comunitarias, donde uno o más individuos alquilaban las piezas).

     

    La muestra consiste de cuatro salas y una instalación de Marcos López, llamada Il Piccolo Vapore (que mostramos en la foto de la nota). El espectador recibirá una guía histórica sobre el desarrollo humano y urbanístico del barrio. También podrá adquirir un panorama de las expresiones artísticas –pintura, cine, teatro, fotografía– generadas a partir de él. Muchos artistas, quizás el más representativo haya sido Benito Quinquela Martin, se dedicaron a retratar la vida de los vecinos, la fisonomía del barrio y los trabajos del puerto.

     

    La primera sala nos propone un recorrido visual de La Boca, un álbum de sus lugares y personajes emblemáticos, que por un lado despliega la memoria histórica del lugar a la vez que describe una identidad forjada a lo largo del tiempo. La segunda sala hace hincapié sobre la arquitectura característica de La Boca y su apropiación por discursos como la fotografía y el cine. La sala tres plantea un recorrido pictórico en el cual se encuentran los pintores que retrataron sobre el lienzo la belleza particular de los espacios boquenses. Por último, la sala cuatro nos introduce al mundo de las actividades públicas y comunitarias del barrio, del que la más emblemática sea quizás El Teatro Caminito.

     

    p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px}

    Esta es una oportunidad muy interesante para conocer un barrio característico de Buenos Aires a través de la exhibición y el archivo de la Fundación Proa, una de nuestras instituciones clave del arte contemporáneo. Al término, pueden seguir visitando el “Caminito”, el museo Quinquela Martín o la Usina del Arte.

    Ocultar nota

  • Toda La Boca en su altar de culto.
    Por Julia Villaro. Clarn. 05.01.17. Ver nota completa

    Una muestra en Proa recorre mitos y realidad de un barrio clave de la identidad porteña.

    Entramos a un Centro de Arte Contemporáneo para ver aquello que, en teoría, dejaríamos atrás al entrar a un Centro de Arte Contemporáneo: la ciudad, la calle, el barrio. Frente a dicha paradoja coloca a los espectadores la exposición Entre Nos. Crónicas de La Boca que puede recorrerse desde hace días en el espacio de la Fundación Proa. Hace tiempo que Proa viene intentando abrirse al barrio de La Boca a partir de diversas propuestas –desde las instalaciones lumínicas sobre el puente transbordador de Jorge Pastorino hasta las explosiones coloreadas en la Vuelta de Rocha del chino Cai Guo Qiang–; tampoco es esta la primera vez que busca recrear cierta experiencia urbana y local dentro de las paredes del edificio. Pero si la antológica muestra Buenos Aires, de 2013, recogía impresiones diversas –fotográficas, pictóricas, literarias y arquitectónicas, entre otras– de una ciudad titánica, desbordada de citas y referencias de los más disímiles artistas a lo largo del tiempo, Entre Nos es, además de una excursión amorosa por uno de los míticos barrios porteños, una nueva oportunidad para pensar las fronteras entre lo público y lo privado, el adentro y el afuera, la construcción de identidades, el arte, el documento y la subjetividad de la mirada.

    Entre los rótulos turísticos y la épica del inmigrante emerge entonces un territorio propio, dueño de sí mismo, la “República de La Boca” con sus propios próceres y mártires. Pero más allá del homenaje, entre imágenes e imágenes –desde las litografías de Carlos Pellegrini de principios del siglo XIX hasta el Teatro Caminito de Cecilio Madanes– emerge la sospecha: si un barrio es, ante todo, un modo de vida, ¿qué es lo que perdimos, qué estamos por perder, qué intentamos reconstruir a través de una muestra? ¿De qué es vestigio el arte?

    Sobreviene entonces la palabra “recuperación”. En las distintas salas de la muestra, organizadas más que por temáticas por dispositivos –cine, fotografía, pintura, espacios públicos– se entrecruzan arte y documento. Las aguafuertes de Benito Quinquela Martín –referente obligado, patrono incuestionable– conmueven por el modo plástico en que resuelve rostros como máscaras gestuales, pero sobre todo porque tanto esos rostros como sus respectivos cuerpos, que bajan y suben bolsas a un barco (formando una hilera similar a la que forman, un cuadrante más arriba en la misma imagen, las usinas de las fábricas a todo vapor), testimonian. Al calor de esos cuerpos se fraguó la imagen y la historia de un territorio que, sin dejar de ser el mismo, es también hoy uno diferente.

    Al concepto y montaje de la muestra acuden entonces materiales como fragmentos, imágenes y objetos de diversas instituciones y numerosas colecciones privadas. El Museo Quinquela, el Ateneo Popular de La Boca, su Museo Histórico –cuya existencia es reflejo de una cierta “institucionalización” boquense preexistente a la muestra de Proa–, la Agrupación Impulso y el Museo del Cine de Buenos Aires. También comunitaria, en tanto polifónica, es la curaduría. Cada sector es el resultado del trabajo y la conceptualización de un investigador diferente, que acude a diversos nombres para tejer el mismo paisaje.

    Mientras que en la primera sala las imágenes que se proyectan buscan explotar el contraste entre el barrio antiguo y la actualidad –y entonces vuelven y chocan, en color y blanco y negro, a lo largo de los años, el puente, los barcos, la ropa tendida de las cuerdas– en la segunda sala confluyen la arquitectura y la fotografía. Entonces los contrastes extremos y las sombras angulosas de Horacio Coppola, los árboles y plantas asomando en las esquinas de los cuadros de Anatole Saderman, los singulares personajes retratados por Sara Facio y Alicia D´Amico y los niños y trabajadores por Aldo Sessa, ofician de coyuntura cálida, vital, a la rigurosa catalogación de la arquitectura boquense que se despliega en ese mismo espacio: la casa chorizo, la casa en alto, la típica técnica para construir en chapa y madera que los trabajadores portuarios adaptaron para levantar sus viviendas. La fiebre amarilla y la génesis del conventillo. El puente, el tranvía, los botes, los autos. Mientras tanto, a pocos pasos, en una especie de subsala, se despliegan afiches de las películas que tuvieron a las calles de La Boca como escenario natural: Luis Sandrini, Monzón y Pepe Arias; Torre Nilsson, Homero Manzi y Juan de Dios Filiberto. Y por supuesto Tango, la primera película sonora filmada en la Argentina, en 1933.

    La tercera sala está dedicada a las artes plásticas. En ella tienen su lugar, por supuesto, los célebres pintores de La Boca: los cielos plomizos de Luis Ferrini, los paisajes de aires metafísicos de Fortunato Lacámera, la gestual pincelada de Diomede, algunos apuntes rápidos de Miguel Carlos Victorica. Pero también están Alfredo Guttero, Pío Collivadino y una pintura enorme de Rómulo Macció en la que una niebla gris se traga el hierro de los puentes, mientras algunas lucecitas resisten, estoicas, a partir de pequeños toques amarillos. Los grabados de Adolfo Belloq, Víctor Rebuffo y Abraham Vigo, las ilustraciones de Manuel Gálvez, de la revista Caras y Caretas y el anuario anarquista, son el relato plástico de la vida en el barrio y la fábrica, de las primeras resistencias, del choque inminente entre obreros, rufianes y mandamases, del que también la boca del riachuelo fue, hace casi cien años, uno de sus escenarios naturales.

    En la planta alta de Proa se nuclean las referencias al Teatro Caminito fundado en 1957 por Cecilio Madanes y las diversas obras puestas en escena: Shakespeare, Molliere y Nalé Roxlo, en los cuerpos de Jorge Luz, Diana Maggi o Antonio Gasalla por más de quince años bajo el cielo boquense, entre los adoquines, asomando por los balcones de los vecinos. En la sala pueden verse, además de maquetas y fotos, los bocetos de vestuarios hechos por Delia Cancela y Pablo Mesejean o Eduardo Lerchundi.

    Hacia el fondo de la sala, “Il piccolo vapore”, de Marcos López, funciona como una suerte de concentración de muchas de las reflexiones que la muestra en sí misma parece estar provocando. La instalación –que fusiona fotografía, pintura y objetos– es una recreación de la legendaria cantina del mismo nombre ubicada sobre la calle Necochea. Un rincón de La Boca en un rincón de La Boca, en la que no faltan el Gancia, los sifones de soda ni los “ingredientes”. Tampoco –fiel al espíritu del autor– la mujer que come fideos y mira a cámara, el cantor de tango cuyo parecido con Gardel resulta un tanto siniestro, el cocinero con el cuchillo ensangrentado en la mano asomando desde el fondo.

    Es que todo eso y mucho más es lo que cabe en las fronteras infinitas de un barrio de leyenda. “Recrear la última cantina de La Boca –escribe López– como gesto final de resistencia poética ante el avance del progreso. Resistir. Volver a vivir. Insistir…”.

    Relevar y homenajear es lo que se proponen estas crónicas de La Boca. En cada uno de nosotros palpitará además el deseo de encontrar, puertas adentro de un interior controlado, algún vestigio de aquel espíritu comunitario, creativo y revolucionario que un día estuvo puertas afuera.

     

    Entre Nos. Crónicas de La Boca Lugar:Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929 y Caminito.

    Fecha:hasta marzo de 2017.

    Horario:mar. a dom., 11 a 19 Entrada:general, $50; estudiantes, $30; jubilados, $20; menores de 12, gratis

    Ocultar nota

  • Para mirarte mejor: La Boca se luce en varias muestras.
    Por Daniel Gigena. La Nacin. 31.12.16. Ver nota completa

    En la Fundación Proa y el Museo Benito Quinquela Martín, pasado y presente se encuentran para rendir homenaje al más emblemático de los barrios

     

    Dos muestras complementarias en la Vuelta de Rocha homenajean el barrio porteño por excelencia con viajes de ida y vuelta entre distintas épocas, los aportes de la inmigración y la creatividad de artistas, habitantes y, por qué no, instituciones públicas y privadas. En términos históricos, La Boca fue desde fines del siglo XIX un yacimiento de creación artística plural. En Fundación Proa, la exposición Entre-nos. Crónicas de La Boca y El arte que trajo el río. Arte y letras en la Vuelta de Rocha en el Museo Benito Quinquela Martín son pruebas rotundas del dinámico perfil cultural de la zona sur.

    Crónicas boquenses

     

     

     

    La exposición de Proa se divide en varias secciones: arquitectura, cine, fotografía, historia, teatro y pintura. A cargo de cada una de ellas trabajaron especialistas, curadores e investigadores, y Proa contó con el apoyo de instituciones del barrio. El Ateneo Popular de La Boca, Impulso. Agrupación de Gente de Arte y Letras, el Museo de Bellas Artes "Benito Quinquela Martín", el Museo el Cine de Buenos Aires "Pablo C. Ducrós Hicken" y el Museo Histórico de La Boca, además del Archivo General de la Nación, museos, artistas y coleccionistas, aportaron obras, imágenes y documentos. En Entre-nos el protagonista es el territorio barrial y la labor de sus artistas y sus habitantes en el proceso de construcción de una identidad colectiva. Más de 300 obras conforman una antología estética diversa y apasionante sobre el paisaje social de la Ribera.

    Hallazgos de archivo

    En las cuatro salas se despliega, a la manera de un álbum familiar, la historia del bario mediante imágenes de archivo, fotos de Horacio Coppola, Sameer Makarius, Sara Facio y Aldo Sessa, afiches, los audiovisuales La Boca del Riachuelo y El paisaje de La Boca en el cine, maquetas hechas por Emiliano Miliyo, figurines de Eduardo Lerchundi y Delia Cancela para las obras representadas en el teatro Caminito y una colección única de pinturas, grabados y dibujos de Rómulo Macció, Adolfo Bellocq, Pío Collivadino, Fortunato Lacámera y Benito Quinquela Martín, entre otros,

     

     

     

    "Los artistas plásticos fueron atraídos a La Boca no sólo por el ambiente de bohemia que caracterizaba sus calles y habitantes, sino también por haber sido el escenario de movimientos anarquistas y socialistas -dice Sergio Baur, curador de la Sala 3-. Las obras exhibidas, desde los libros de viajeros que mostraron la imagen del Riachuelo hasta las del presente, muestran que los artistas acuden al barrio a veces nucleados por propuestas estéticas y otras, motivados por su identificación política." Desde Quinquela hasta Orlando Stagnaro, Lacámera, pasando por Victorica y Macció, los artistas recrearon el paisaje boquense. Baur destaca Historia de arrabal, la novela de Manuel Gálvez publicada en 1922 e ilustrada por Bellocq. "Es una obra fundamental de la iconografía boquense y de la vanguardia social de esos años. El escenario de la novela es el Riachuelo, la isla Maciel, las casas del suburbio, el majestuoso transbordador, el frigorífico, el burdel, imágenes que componen ese paisaje a través de 72 grabados", dice. Las imágenes del barrio y los personajes de la novela se vinculan con los de la película Tango!, dirigida por Luis Moglia Barth de 1933, cuyas imágenes se proyectan en la sala contigua. Otro hallazgo de su curaduría es la selección de pinturas de Luis Ferrini (1898-1954).

    Mallarmé en la vereda

    Invitados por Proa para realizar uno de sus sites specific que combinan arte, arquitectura y, en este caso, también poesía, los artistas rosarinos residentes en Berlín Dolores Zinny y Juan Maidagan idearon una intervención en la vereda de la fundación del Grupo Techint. Desde 2010, ambos artistas mostraron interés por la historia de un poema de Stéphane Mallarmé, el célebre "Una tirada de dados jamás abolirá el azar", en el que el poeta utilizó el blanco de la página como una matriz estética. Empleó diferentes tipografías para graficar la tirada de dados, hizo anotaciones en los márgenes de las páginas y probó el sentido del texto a lo largo de los años. Zinny y Maidagan usaron, en vez de letras, adoquines de cemento de distintos colores. "Adaptamos el poema a lo que estaba predeterminado, el área de la vereda, según la cuadrícula que permitían los adoquines con los que contábamos, como si superpusiéramos las hojas en grupos y el blanco de las hojas fuese transparente", cuentan los arquitectos convertidos en médiums del poeta francés. En la galería Henrique Faria (Libertad 1628), Zinny y Maidagan exhiben hasta el 4 de enero las maquetas de la obra de Proa, junto con las pesquisas que realizaron desde 2010 por bibliotecas del mundo, tras la huella del "golpe de dados" que cambió para siempre la poesía.

    Se suma Marcos López

     

     

     

    En muchas muestras colectivas, el espectador se encuentra con obras de Marcos López. En la de Proa también. Es una instalación del año 2007, donde el artista recrea el interior de una cantina del barrio. Echa mano, como suele ocurrir en su obra, de estereotipos sociales: el tanguero, la mujer fatal, el melancólico plato de pizza para un solitario comensal y el vaso de vino tinto, la vista del puente transbordador Nicolás Avellaneda, el bandoneonista. Il Piccolo Vapore, según el artista santafesino, "es un gesto final de resistencia poética ante el avance del progreso". Pero López hace uno de sus guiños cómicos al instalar, frente a la obra, una tarima para que los asistentes (de a uno) tomen una foto desde una perspectiva adecuada. Resistencia a medias.

    En el Quinquela Martín

    A pocos metros de Proa, en el museo que honra la figura del artista boquense por antonomasia, se exhibe El arte que trajo el río. Arte y letras en la Vuelta de Rocha. "Es un recorrido que vincula pinturas, grabados y mascarones de proa con imágenes del archivo del museo y textos de escritores boquenses, muchos de ellos olvidados", cuenta Víctor Fernández, director del museo situado en Pedro de Mendoza 1835. En ese sentido, la muestra del MBQM salva un déficit de la de Proa, donde los escritores (excepto Gálvez) casi no existen. "El núcleo principal que articula la exposición es la diversidad de miradas que confluyeron sobre el Riachuelo, presentándolo primero como inspiración para los artistas y, luego, como espacio reinventado por el arte", agrega Fernández. La exposición comprende un período que va desde mediados del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, y reúne obras propias del museo con otras provenientes de colecciones particulares. El elenco de artistas es amplio: se encuentran Quinquela, Lacámera, Victorica, Diomede, Lynch, Collivadino, Lázzari, Buzzurro, Ferrini, Pugliese. Y Antonio Porchia, Bartolomé Botto, Marcelo Olivari y Blanca Garibaldi son algunos de los poetas que le ponen letra al barrio.

    Educar por el arte

    Junto a esa muestra, el MBQM presenta Aguas arriba, un conjunto de producciones de artistas contemporáneos que participaron en un ciclo de navegaciones coordinado por Andrea Ferrarazo y la Dirección General de Limpieza, encargada de parte de las obras de limpieza del Riachuelo. Está integrada por dibujos, pinturas, fotografías, esculturas, videos centrados en el Riachuelo, su estado actual y algunas propuestas de recuperación esgrimidas desde el arte. Las exposiciones se complementan y atraviesan distintas generaciones que, desde el arte, miran, sueñan y transforman el río. El director del museo está satisfecho con el balance de 2016. "Experimentamos un gran crecimiento en la afluencia de público. Cabe destacar que la intensa acción educativa del MBQM ha originado un crecimiento fenomenal en la cantidad de grupos de estudiantes que nos visitan: casi un 52% de nuestros visitantes provienen de comunidades educativas de la ciudad de Buenos Aires y de todo el país." ¿Benito Quinquela Martín no se sentiría orgulloso?

    Entre-nos. Crónicas de La Boca, hasta marzo de 2017 en Fundación Proa.

    El arte que trajo el río. Arte y letras en la Vuelta de Rocha Aguas arriba, hasta el 2 de abril en el Museo Benito Quinquela Martín.

    Ocultar nota

  • La Fundacin Proa expone el barrio de La Boca desde una perspectiva histrica y artstica.
    Por Redaccin. Vivir en La Boca. 30.12.16. Ver nota completa

    Con "Entre-nos. Crónicas de La Boca", la Fundación Proa exhibe hasta marzo una muestra que toma como punto de partida ese barrio para explorarlo desde el arte, con pintores clásicos como Benito Quinquela Martín, la fotografía, el cine, la arquitectura, el teatro y la historia, a partir de un fluido contraste entre el pasado y el presente que refleja la singular estética vanguardista de ese territorio.

    Sobre la avenida Pedro de Mendoza, en la Vuelta de Rocha, donde nace Caminito y enfrentado a la ribera, Proa recibe a los visitantes con una antología del barrio que explora "cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados", explica a Télam Víctor López Zumelzu, a cargo de comunicación de la fundación.

    "Entre-nos" es una antología porque recupera a partir de un sólido recorrido de archivo, combinado con una selección de obras significativas, exhibición de manuscritos y videos, el mosaico de referencias que sostienen el imaginario y los estereotipos del barrio porteño: sus conventillos, el paisaje de la ribera y el río, los trabajadores portuarios, el tango, los barcos y los astilleros.

    Siempre cerca del mito -¿hasta dónde es realidad o imaginario la identidad del barrio?-, La Boca legó artistas emblemáticos como Benito Quinquela Martín, insignia obligada de su vanguardia creativa. Pero también hubo extranjeros como el francés Charles Pellegrini, que en su visita plasmó el escenario de lo que era el puerto antes de su edificación y cuando era la única entrada marítima a la Argentina, antes de la creación de Puerto Madero.

    Sin embargo, la pregunta es entonces por cómo es que a pesar del paso del tiempo, La Boca mantiene una identidad común, un espíritu comunitario y diverso de su gente y una particular impronta urbanística. Una aproximación posible la ensaya Proa en esta exposición histórica y artística que reúne más de 300 obras, con joyas imperdibles como una instalación hiperreal de Marcos López en clave pop.

    A partir de su famosa fotografía "Il Piccolo Vapore" (2007), López reconstruye la rutina gastronómica de la cantina italiana que lleva ese nombre, la única que sigue en pie sobre la calle Necochea. Las sillas rojas, el Cinzano, el cenicero atestado de colillas, una camiseta firmada por Maradona y los platos de vidrio engrasados reviven así lo que podría ser una escena típica en ese mítico bar boquense.

    En palabras del artista, la idea fue "recrear la última cantina de La Boca como gesto final de resistencia poética ante el avance el progreso". Para ello, la instalación se asoma en el segundo piso de Proa como "un rinconcito para que el público se tome una selfie. No pretender otra cosa con el arte que entretenerse sanamente y en familia".

    Para ser recorrida en perspectiva histórica, la "travesía visual" arranca su itinerario como un álbum familiar que dan ganas de mirar con detenimiento: en blanco y negro y en color (el contraste entre pasado y presente) se proyectan en la primera sala de la muestra, fotos y cuadros de un día cualquiera que se complementan para mostrar una estética que resiste (y paradójicamente también se aggiorna) al paso del tiempo.

    Pero además de proyección, el álbum también se exhibe con sus originales: fotografías de Horacio Coppola, Aldo Sessa o Sara Facio retratan instantes y elementos arquitectónicos que vale la pena quedarse a espiar. Es que son imágenes de espacios cotidianos y emblemáticos, como el patio, el corazón de socialización en caserones y conventillos; o puertas altas y balcones, que como el patio, componen el paisaje urbano del barrio.

    El relato, que va y viene entre pasado y presente, continúa con una sala dedicada al cine, integrada por afiches y fragmentos audiovisuales. No solo La Boca fue territorio de algunas escenas de la primera película argentina con sonido ("¡Tango!, 1933), protagonizada por Tita Merello, sino que la mitificación de su ambiente orillero, humilde, obrero y cocoliche convocó a numerosos directores a filmar sus escenarios en films como "La Mary", "La tigra" o "Pobre mi madre querida".

    Capítulo aparte es la selección de obras de artistas de distintos tiempos: desde Carlos Pellegrini, Pío Collivadino, Benito Quinquela Martín, Eugenio Daneri hasta Romulo Macció. Se exponen cuadros que retratan el paisaje urbano antes de la edificación del puerto, otros dan cuenta de su auge obrero (los trabajadores de Quinquela Martín o Carlos Vigo) y otros reconstruyen, por ejemplo, las típicas sudestadas que inundaban las calles del barrio.

    Aquí también un imperdible son las ilustraciones que Adolfo Bellocq realizó para la edición de la novela "Historia de arrabal" de Manuel Gálvez a principios del siglo XX. Se trata de una serie de grabados que reflejan instantes muy representativos del espíritu boquense de aquellos años: el puerto, el baile, la faena o dos vecinas dando un paseo por la ribera.

    Aunque la parada última de este recorrido es la instalación de López, la muestra apunta hacia su fin en el segundo piso de Proa con una mirada de La Boca desde el teatro. Como un homenaje, se muestra lo que significó "Teatro Caminito", un teatro al aire libre, justamente en Caminito, que funcionó durante 16 años hasta 1973 de la mano del director Cecilio Madanes.

    Con un tono pintoresco, la sala recuerda aquellas noches de verano de Teatro Caminito a partir de afiches, figurines, fotografías y maquetas que muestran la particular escenografía que rodeaba al teatro callejero, y el recuerdo de cada de una de sus funciones, como la comedia "Sueño de una noche de verano" de William Shakespeare traducida por Manuel Mujica Láinez para su adaptación en 1968.

    La exposición "Entre-nos. Crónicas de La Boca" se puede visitar de martes a domingo hasta marzo del 2017 en Fundación Proa (Avenida Pedro de Mendoza 1929, CABA).

    Fuente: Telam 
    Link: http://www.telam.com.ar/notas/201612/174556-la-boca-arte-fundacion-proa-muestra-artistica.html


    Ocultar nota
  • Muestra | El barrio de La Boca desde la historia y el arte.
    Por Redaccin. Pinta Magazine. 29.12.16. Ver nota completa

    Fundación Proa presenta “Entre Nos. Crónicas de La Boca”, una exhibición que detalla la historia artística de un barrio -territorio olvidado a lo largo de varias décadas- que ha sido cuna de diversas manifestaciones artísticas. Desde los pintores clásicos de la Boca, con sus fascinantes paisajes de la Ribera y el Río, a los espacios de vanguardia creativa propuestos por Quinquela Martín, quien consideró unir todas las artes en un mismo lugar pensando incluso en la arquitectura. También Cecilio Madanes, quien llevó el teatro a la calle Caminito, haciendo difusos los límites entre el adentro y el afuera.

    Hoy La Boca presenta en sus calles y alrededores un espíritu de creatividad renovadora, de libertad y de recuperación y construcción histórica. En este sentido, la Fundación Proa rescata el pasado del barrio con esta exhibición que incluye archivos históricos, fotografía, arquitectura, objetos urbanos, filmografía icónica del barrio, teatro callejero y una amplia documentación de la vida social.

    Con esta muestra se invita al espectador a reflexionar sobre los diversos acontecimientos socio-políticos y de modernización que dieron forma a la identidad barrial tan característica de La Boca.  Más de 300 obras que dan cuenta de la diversidad cultural, estética y la impronta que el Río y su Ribera dejan en la historia de una ciudad y que también ponen de relieve distintos problemas y paradojas.

    Tomando como punto de partida el barrio de la Boca, específicamente La vuelta de Rocha, esta exposición es una antología del barrio que explora cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados. Un recorrido laberíntico entre diferentes momentos históricos y en donde convergen archivos y artistas distanciados en el tiempo.

    La muestra busca poner en valor el diálogo entre diferentes instituciones artísticas de La Boca, entre ellas el Museo Quinquela Martín, el Ateneo Popular, el Museo Histórico de la Boca, entre otras, ofreciendo un recorrido tentacular que nos ayuda a ver a La Boca como un vasto campo de conceptos. Un territorio donde las distintas manifestaciones culturales siguen siendo la fuente del pensamiento visual y la práctica artística local.

    “Entre-nos. Crónicas de La Boca”

    Cuándo: de martes a domingo hasta marzo del 2017
    Dónde: Fundación Proa (Avenida Pedro de Mendoza 1929, CABA).

    Ocultar nota

  • La Fundacin Proa expone el barrio de La Boca desde una perspectiva histrica y artstica.
    Por Milena Heinrich. Telam. 24.12.16. Ver nota completa

    Sobre la avenida Pedro de Mendoza, en la Vuelta de Rocha, donde nace Caminito y enfrentado a la ribera, Proa recibe a los visitantes con una antología del barrio que explora "cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados", explica a Télam Víctor López Zumelzu, a cargo de comunicación de la fundación.

    "Entre-nos" es una antología porque recupera a partir de un sólido recorrido de archivo, combinado con una selección de obras significativas, exhibición de manuscritos y videos, el mosaico de referencias que sostienen el imaginario y los estereotipos del barrio porteño: sus conventillos, el paisaje de la ribera y el río, los trabajadores portuarios, el tango, los barcos y los astilleros.

    Siempre cerca del mito -¿hasta dónde es realidad o imaginario la identidad del barrio?-, La Boca legó artistas emblemáticos como Benito Quinquela Martín, insignia obligada de su vanguardia creativa. Pero también hubo extranjeros como el francés Charles Pellegrini, que en su visita plasmó el escenario de lo que era el puerto antes de su edificación y cuando era la única entrada marítima a la Argentina, antes de la creación de Puerto Madero.

    Sin embargo, la pregunta es entonces por cómo es que a pesar del paso del tiempo, La Boca mantiene una identidad común, un espíritu comunitario y diverso de su gente y una particular impronta urbanística. Una aproximación posible la ensaya Proa en esta exposición histórica y artística que reúne más de 300 obras, con joyas imperdibles como una instalación hiperreal de Marcos López en clave pop.

    A partir de su famosa fotografía "Il Piccolo Vapore" (2007), López reconstruye la rutina gastronómica de la cantina italiana que lleva ese nombre, la única que sigue en pie sobre la calle Necochea. Las sillas rojas, el Cinzano, el cenicero atestado de colillas, una camiseta firmada por Maradona y los platos de vidrio engrasados reviven así lo que podría ser una escena típica en ese mítico bar boquense.

    En palabras del artista, la idea fue "recrear la última cantina de La Boca como gesto final de resistencia poética ante el avance el progreso". Para ello, la instalación se asoma en el segundo piso de Proa como "un rinconcito para que el público se tome una selfie. No pretender otra cosa con el arte que entretenerse sanamente y en familia".

    Para ser recorrida en perspectiva histórica, la "travesía visual" arranca su itinerario como un álbum familiar que dan ganas de mirar con detenimiento: en blanco y negro y en color (el contraste entre pasado y presente) se proyectan en la primera sala de la muestra, fotos y cuadros de un día cualquiera que se complementan para mostrar una estética que resiste (y paradójicamente también se aggiorna) al paso del tiempo.

    Pero además de proyección, el álbum también se exhibe con sus originales: fotografías de Horacio Coppola, Aldo Sessa o Sara Facio retratan instantes y elementos arquitectónicos que vale la pena quedarse a espiar. Es que son imágenes de espacios cotidianos y emblemáticos, como el patio, el corazón de socialización en caserones y conventillos; o puertas altas y balcones, que como el patio, componen el paisaje urbano del barrio.

    El relato, que va y viene entre pasado y presente, continúa con una sala dedicada al cine, integrada por afiches y fragmentos audiovisuales. No solo La Boca fue territorio de algunas escenas de la primera película argentina con sonido ("¡Tango!, 1933), protagonizada por Tita Merello, sino que la mitificación de su ambiente orillero, humilde, obrero y cocoliche convocó a numerosos directores a filmar sus escenarios en films como "La Mary", "La tigra" o "Pobre mi madre querida".

    Capítulo aparte es la selección de obras de artistas de distintos tiempos: desde Carlos Pellegrini, Pío Collivadino, Benito Quinquela Martín, Eugenio Daneri hasta Romulo Macció. Se exponen cuadros que retratan el paisaje urbano antes de la edificación del puerto, otros dan cuenta de su auge obrero (los trabajadores de Quinquela Martín o Carlos Vigo) y otros reconstruyen, por ejemplo, las típicas sudestadas que inundaban las calles del barrio.

    Aquí también un imperdible son las ilustraciones que Adolfo Bellocq realizó para la edición de la novela "Historia de arrabal" de Manuel Gálvez a principios del siglo XX. Se trata de una serie de grabados que reflejan instantes muy representativos del espíritu boquense de aquellos años: el puerto, el baile, la faena o dos vecinas dando un paseo por la ribera.

    Aunque la parada última de este recorrido es la instalación de López, la muestra apunta hacia su fin en el segundo piso de Proa con una mirada de La Boca desde el teatro. Como un homenaje, se muestra lo que significó "Teatro Caminito", un teatro al aire libre, justamente en Caminito, que funcionó durante 16 años hasta 1973 de la mano del director Cecilio Madanes.

    Con un tono pintoresco, la sala recuerda aquellas noches de verano de Teatro Caminito a partir de afiches, figurines, fotografías y maquetas que muestran la particular escenografía que rodeaba al teatro callejero, y el recuerdo de cada de una de sus funciones, como la comedia "Sueño de una noche de verano" de William Shakespeare traducida por Manuel Mujica Láinez para su adaptación en 1968.

    La exposición "Entre-nos. Crónicas de La Boca" se puede visitar de martes a domingo hasta marzo del 2017 en Fundación Proa (Avenida Pedro de Mendoza 1929, CABA).

    Ocultar nota

  • La Fundacin Proa presenta Entre Nos, Crnicas de La Boca.
    Por gacetilla. Noticias del barrio. 21.12.16. Ver nota completa

    La Fundación Proa presenta la exhibición Entre Nos. Crónicas de La Boca. El barrio, territorio olvidado a lo largo de varias décadas, es el sitio donde se reunieron diversas manifestaciones artísticas en sus calles y alrededores, todas con un espíritu de creatividad renovadora, de libertad y de recuperación y construcción histórica.

    Desde los pintores clásicos de la Boca, con sus fascinantes paisajes de la Ribera y el Río, a los espacios de vanguardia creativa propuestos por Quinquela Martín, quien consideró unir todas las artes en un mismo lugar pensando incluso en la arquitectura. También Cecilio Madanes, quien llevó el teatro a la calle Caminito, haciendo difusos los límites entre el adentro y el afuera.

    Tomando como punto de partida el barrio de la Boca, específicamente La vuelta de Rocha, esta exposición es una antología del barrio que explora cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados. Un recorrido laberíntico entre diferentes momentos históricos y en donde convergen archivos y artistas distanciados en el tiempo.

    La muestra busca poner en valor el diálogo entre diferentes instituciones artísticas de La Boca, entre ellas el Museo Quinquela Martín, el Ateneo Popular, el Museo Histórico de la Boca, entre otras, ofreciendo un recorrido tentacular que nos ayuda a ver a La Boca como un vasto campo de conceptos. Un territorio donde las distintas manifestaciones culturales siguen siendo la fuente del pensamiento visual y la práctica artística local.

    La exhibición incluye archivos históricos, fotografía, arquitectura, objetos urbanos, filmografía icónica del barrio, el teatro callejero y una amplia documentación de la vida social en la Vuelta de Rocha que permiten al espectador reflexionar sobre diversos acontecimientos socio-políticos y de modernización que dieron forma a la identidad barrial tan característica de La Boca. Más de 300 obras que dan cuenta de la diversidad cultural, estética y la impronta que el Río y su Ribera dejan en la historia de una ciudad y que también ponen de relieve distintos problemas y paradojas.
    Desde hace 20 años Proa ha dado un fuerte sentido a la divulgación de la cultura y la práctica artística en la Zona Sur, impulsando el desarrollo urbano y la reflexión sobre del devenir de la comunidad.

    La exposición viene acompañada de múltiples actividades de educación y extensión gratuitas para niños, jóvenes y adultos.

    Fecha: Desde el 17 de diciembre y hasta marzo del 2017

    Ocultar nota

  • Entre-Nos: Crnicas de La Boca.
    Por Redaccin. Artsy. 17.12.16. Ver nota completa

    Press Release

    From December 17 to March 2017, Fundación Proa presents the exhibition Entre Nos: Crónicas de La Boca. The La Boca a territory that has been forgotten for several decades, is the site of various artistic events in its streets and surroundings, all with a spirit of renewing creativity, freedom and recovery and historical construction.

    From the classic painters of La Boca, with its fascinating landscapes of the Ribera and the River, to the spaces of avant-garde creative proposed by Quinquela Martin, who considered to unite all the arts in a same place thinking even in the architecture. Also Cecilio Madanes, who took the theater to Caminito Street, making the boundaries between the inside and the outside diffuse.

    Taking as a starting point La vuelta de Rocha, this exhibition is an anthology of the neighborhood that explores how the meaning of identity is constructed and how it can mutate, adapt and even change urban cultural narratives from places Not coded. A labyrinthine journey between different historical moments and where files and artists converge in time.

    The exhibition seeks to put in value the dialogue between different artistic institutions of La Boca, among them the Quinquela Martín Museum, the Ateneo Popular, the Historical Museum of La Boca, among others, offering a tentacular tour that helps us to see La Boca as A vast field of concepts. A territory where the various cultural manifestations continue to be the source of visual thought and local artistic practice.

    The exhibition includes historical archives, photography, architecture, urban objects, iconic filmmaking of the neighborhood, street theater and an extensive documentation of social life in the Vuelta de Rocha that allow the spectator to reflect on various socio-political and modernization events that gave Shape to the neighborhood identity so characteristic of La Boca. More than 300 works that account for the cultural diversity, aesthetics and the imprint that the River and its Ribera leaves in the history of a city and that also highlight different problems and paradoxes.
    For 20 years Proa has given a strong sense to the dissemination of culture and artistic practice in the Southern Zone, promoting urban development and reflection on the future of the community.

    The exhibition is accompanied by multiple free education and outreach activities for children, youth and adults.



    Ocultar nota
  • La Boca, guardia vieja y nuevos aires.
    Por Patricia Surez. Clarin. 17.12.16. Ver nota completa

    “Eran los carpinteros que trabajaban haciendo barcos y luchaban por un mundo sin patrones los que estaban aquí antes que nosotros”, cuenta Juan Pablo Correa, uno de los responsables de que las muestras de la Fundación Proa lleguen a buen puerto. Es que el edificio donde hoy funciona Proa, hace más de medio siglo atrás era la sede de la Federación de Obreros en Construcciones Navales fundada en La Boca con su ideario anarquista.

     

    En estos días Proa cumple veinte años en La Boca y lo celebra con una muestra donde el barrio (su historia y su presente) es protagonista.  “Casi todos los temas que estamos tocando los estamos aggiornando, ya que es un barrio con una enorme tradición y una gran versatilidad cultural, donde además el concepto de urbanización fue muy importante. Es el concepto que funda Benito Quinquela Martín, y que siguió con propuestas como el teatro Caminito: la calle forma parte de tu vida cotidiana”, dice Adriana Rosenberg, directora de la Fundación.

     

    La muestra, que abre mañana a las 17, se llama Entre nos. Crónicas de la Boca. 

    En ella cada sala de la Fundación contará con una exposición específica, en las que se verán imágenes y fotografías de La Boca desde sus comienzos hasta ahora.

     

    En la sala de pintura -curada por Sergio Baur- hay litografías del siglo XIX que muestran “el barrio de los tachos” -como se llamaba a la vuelta de Rocha- y otras obras que van hasta 1950. Incluye a los pintores más representativos de La Boca como Quinquela, Tomás Stagnaro, Fortunato Lacámera, Victorica, de La Rosa, y muchos otros. El leit motiv de la muestra es “cómo los pintores de La Boca pintaban el barrio” y por eso hay cuadros donde pueden verse el puerto, las calles de La Boca inundadas, o una reunión gremial. No obstante, lo que se pretende es que el público desee ir a ver las obras de Quinquela apenas salido de aquí -el museo Quinquela está a unos pasos- y que Entre nos opere como un disparador, que abra la curiosidad por el arte y sus artistas. En esta sala se exhiben también publicaciones y folletos como un ejemplar del periódico anarquista La Fragua o los grabados que ilustraban la novela Historia de arrabal de Manuel Gálvez, una ficción ahora poco leída y que trata sobre la prostitución en La Boca.

     

    La arquitectura del barrio no podía estar afuera, así que se ve una maqueta urbanística donde se desarrolla el concepto de "patio del conventillo" como lugar social. La hizo la arquitecta Mercedes Chezo, quien llegó a la conclusión de que las chapas que se usaban para levantar las paredes de las casas son similares a lo que hoy se llama steel framing (perfiles de chapa de acero estructural galvanizado de muy bajo espesor), un material de bajo costo y gran sustentabilidad.

     

    Asimismo, el teatro ocupa un espacio preponderante en la exposición. En 1957, Cecilio Madanes revolucionó el género saliendo de la clásica sala italiana y poniendo, año a año, obras en Caminito. Madanes hizo en la calle teatro de repertorio, algo pocas veces visto. En un balconcito podía aparecer el dueño real de la casa, en camiseta y tomando mate, y de pronto, a su lado, el actor vestido de Arlequín. El repertorio era popular e incluyó textos clásicos de Moliére, Conrado Nalé Roxlo y Carlo  Goldoni y el actor fetiche fue el cómico Jorge Luz. Este accionar teatral fue historiado por Diego Kehrig en el libro Didascalias del teatro Caminito. El se ocupó de la sala donde se verán los diseños de vestuario y las fotografías del teatro de aquel tiempo.

     

    El arte en tiempo presente inundará una de las salas con la muestra de Marcos López, uno de los artistas plásticos argentinos más inquietos a la hora de investigar la identidad nacional. Aquí trabaja con un grupo de artistas con los que ya trabajó en el CCK. “La idea conceptual”, dijo López, “es rescatar la cantina Il piccolo vapore, que a mi juicio, y exagerando, debería ser declarada patrimonio de la Unesco, porque es increíble cada pedacito, cada espacio ahí dentro y lo que significó en los años ’50 y en los años ’70. La foto de Il piccolo vapore se ha convertido en un clásico de mi trabajo, surrealismo criollo, que es una investigación sobre el ser nacional, la identidad y las migraciones. Aquí hay una fotografía expandida y una puesta en escena de la cantina. Los actores allí fotografiados están documentando un patrimonio cultural”. Se trata del bandoneonista, la cantante de tango de apretado vestido rojo comiendo fideos fríos en una bandejita de plástico, descalza, porque tiró los zapatos por ahí, el tapadito de animal print, el imitador de Gardel, los chorizos atrás que han de ser devorados cualquier noche de estas. La sala donde luce la fotografía será recreada con banderines y cobrará realidad como un set de cine.

     

    Adriana Rosenberg aclara: “Parte del objetivo de la muestra es recuperar una mirada sobre tu propio hábitat, tu propio barrio”. Entre nos no es una exposición estática como pudiera ser la de un museo sino territorial. Fue organizada junto a otras instituciones del barrio: el Museo Quinquela, la agrupación Impulso, el Ateneo y el Museo Popular de La Boca. La idea es que la gente salga de Proa y vaya a visitar cualquiera de los otros sitios que también concentran cultura entre su paredes.

    p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px}

    Ocultar nota

  • La Boca cabe en un museo: arte, cine y fotografa a la orilla del ro.
    Por Natalia Blanc. La Nacin. 17.12.16. Ver nota completa

    Como cierre del año en el que celebró sus dos décadas de trayectoria y en el mes en que se cumple una década de la apertura del edificio remodelado con forma de barco frente a la Vuelta de Rocha, Proa inaugura hoy la muestra Entre Nos. Crónicas de La Boca: un homenaje multidisciplinario al barrio desde la pintura, el cine, la fotografía, el teatro, la arquitectura y la historia con más de 300 obras que reflejan la diversidad cultural. Con esta exhibición, que podrá visitarse hasta marzo próximo, Proa despide el 2016, que estuvo marcado por la gran retrospectiva de Kazimir Malévich.

     

    Montada en cuatro salas, la muestra ofrece un recorrido laberíntico entre diferentes momentos históricos y en su conjunto forma una antología urbana que explora cómo se construye la identidad y el concepto de cultura. En la sala 1 se cuenta la historia del barrio en un video con imágenes antiguas y actuales que provienen de instituciones como el Archivo General de la Nación, el Museo de Bellas Artes de La Boca Benito Quinquela Martín, el Museo de la Ciudad, la Biblioteca del Instituto Italiano de Cultura y el Fondo Nacional de las Artes.

     

    La sala 2, dedicada a la arquitectura, el cine y la fotografía, exhibe obras de Horacio Coppola (como la del viejo puente de La Boca que ilustra esta página), Sara Facio y Alicia D'Amico, Saamer Makarius, Anatole Saderman y Aldo Sessa.

     

    Pinturas, grabados y dibujos de Pío Collivadino, Fortunato Lacámera, Quinquela Martín y Alfredo Guttero, entre otros artistas, aportan diversas miradas y estilos sobre el paisaje característico del barrio: casas de colores, el río, los vecinos. Además, en la sala 3, hay vitrinas con documentos históricos.

     

    El teatro, las actividades culturales y los lugares de encuentro de los vecinos tienen un lugar destacado en la sala 4, donde se rinde homenaje al mítico Teatro Caminito, creado por Cecilio Madanes en 1957 y reeditado por Martín Bauer y Fundación Proa en el verano de 2015 con funciones de Los veraneantes, de Máximo Gorki, dirigida por Lautaro Vilo, y La historia de un soldado, de Igor Stravinski, por Bauer. Allí también está montada la instalación fotográfica Il Piccolo Vapore, de Marcos López, que reproduce la mítica cantina boquense.

     

    "La muestra toma a La Boca como un escenario complejo donde conviven la pintura, las manifestaciones sociales y políticas, la literatura, el cine, las revistas literarias, el tango. La decisión curatorial es mostrar cómo un barrio puede ser un mundo e inaugurar una forma metodológica para descubrir un barrio", explicó Adriana Rosenberg, directora de Proa, que fue declarada ciudadana ilustre de la República de La Boca en agosto pasado cuando se cumplieron 146 años de la "declaración de la independencia" del barrio.

     

    "La Boca es una república en el sentido de que tiene una variedad de convivencias culturales, ideológicas, políticas. Por ejemplo, una de las tres casas donde se levantó Proa fue sede del grupo anarquista. Ahora en este barrio se instituyó el Distrito de las Artes, que tiene que ver con la tradición porque recupera el legado de Quinquela Martín y la idea del arte como revolución social", completó Rosenberg, impulsora de varias acciones culturales en el barrio, entre ellas, la coordinación de aperturas simultáneas de muestras en espacios y galerías de La Boca para atraer público a la zona.

     

    Como resultado de su gestión, el Museo Quinquela Martín comenzó a programar las inauguraciones en sintonía con Proa. Es por eso que a partir de hoy también se podrán visitar dos nuevas exposiciones en el Quinquela: El arte que trajo el río. Artes y letras en la Vuelta de Rocha (un panorama de las artes visuales, la literatura y la música inspiradas en La Boca) y Aguas Arriba, que exhibirá el resultado de una serie de navegaciones de artistas por el Riachuelo.

     

    p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px}

    En Proa, que este año fue sede de gran convocatoria en La Noche de los Museos, hoy a las 17 se inaugura también Relación a larga distancia, muestra colectiva del grupo de ilustradoras Chicks on comics. Los trabajos de ocho historietistas mujeres estarán colgados en el foyer del edificio de Avenida Pedro de Mendoza 1929, en el corazón de La Boca.

    Ocultar nota

  • Entre Nos. Crnicas de La Boca.
    Por Redaccin. Wipe. 11.12.16. Ver nota completa



       
     

    Entre Nos. Crónicas de La Boca. 

    Fundación Proa presenta la exhibición Entre Nos. Crónicas de La Boca. El barrio, territorio olvidado a lo largo de varias décadas, es el sitio donde se reunieron diversas manifestaciones artísticas en sus calles y alrededores, todas con un espíritu de creatividad renovadora, de libertad y de recuperación y construcción histórica.

    Desde los pintores clásicos de la Boca, con sus fascinantes paisajes de la Ribera y el Río, a los espacios de vanguardia creativa propuestos por Quinquela Martín, quien consideró unir todas las artes en un mismo lugar pensando incluso en la arquitectura. También Cecilio Madanes, quien llevó el teatro a la calle Caminito, haciendo difusos los límites entre el adentro y el afuera.

    Tomando como punto de partida el barrio de la Boca, específicamente La vuelta de Rocha, esta exposición es una antología del barrio que explora cómo se construye el significado de identidad y cómo puede llegar a mutar, adaptarse e incluso cambiar las narrativas culturales urbanas desde lugares no codificados. Un recorrido laberíntico entre diferentes momentos históricos y en donde convergen archivos y artistas distanciados en el tiempo.

    La muestra busca  poner en valor el diálogo entre diferentes instituciones artísticas de La Boca,  entre ellas el Museo Quinquela Martín, el Ateneo Popular, el Museo Histórico de la Boca, entre otras, ofreciendo un recorrido tentacular que nos ayuda a ver a La Boca como un vasto campo de conceptos. Un territorio donde las distintas manifestaciones culturales siguen siendo la fuente del pensamiento visual y la práctica artística local.

    La exhibición incluye archivos históricos, fotografía, arquitectura, objetos urbanos, filmografía icónica del barrio, el teatro callejero y una amplia documentación de la vida social en la Vuelta de Rocha que permiten al espectador reflexionar sobre diversos acontecimientos socio-políticos y de modernización que dieron forma a la identidad barrial tan característica de La Boca. Más de 300 obras que dan cuenta de la diversidad cultural, estética y la impronta que el Río y su Ribera dejan en la historia de una ciudad y que también ponen de relieve distintos problemas y paradojas.
    Desde hace 20 años Proa ha dado un fuerte sentido  a la divulgación de la cultura y la práctica artística en la Zona Sur, impulsando el desarrollo urbano y la reflexión sobre del devenir de la comunidad.

    La exposición viene acompañada de múltiples actividades de educación y extensión gratuitas para niños, jóvenes y adultos.



    Ocultar nota