Prensa Publicada

  • Título: Factory of the Sun / The City of Broken Windows
    Autor: Tirco Matute
    Fecha: 27/06/2019
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    En una charla que tuve con un profesor, amigo y colega que conservaré en el anonimato, hablábamos sobre la inteligencia artificial. Me recomendó el trabajo de Hito Steyerl. Recuerdo en ese momento haberle dicho que me costaba entender su obra, a lo que él me respondió: “eso es bueno”. A partir de ahí me propuse descifrar lo que Hito Steyerl nos trata de decir, al tiempo que intentaba comprender por qué es bueno no entenderla del todo.

    Sus investigaciones se centran en el trasfondo de la inteligencia artificial, las tecnologías de vigilancia y los flujos digitales; mecanismos que explora en la obra “Factory of the Sun”, parte de la muestra FABRIK, presentada en el pabellón alemán de la 56ª Bienal de Venecia de 2015 y actualmente expuesta en PROA21. Steyerl crea allí un espacio inmersivo con una grilla tridimensional que simula un estudio de filmación digital y extiende el de la pantalla y, apropiándose de distintos géneros de consumo masivo de la web (noticieros, videoclips, filmaciones de drones), despliega una ficción crítica de los poderes del mundo virtual, narrada en otro formato popular (el videojuego), redireccionado en la estela de Chris Marker y Harun Farocki. Más que resistir los nuevos lenguajes, la obra los incorpora y los refuncionaliza con una mezcla de humor e ironía.

    Pero Steyerl se interesa además en la construcción de bases de datos y el papel de los museos de arte contemporáneo. Me gustaría detenerme en este último. Y lo hago porque hace poco me topé con un libro llamado The Private Museum of the Future, con tapa blanca y una tipografía en itálicas que podría confundirse con un diseño de Steyerl para su más reciente instalación, un site specific para el Castello di Rivoli, en Italia. La muestra, The City of Broken Windows, presenta un audio que invade la sala del edificio Manica Lunga del Castello. Acompañada por dos vídeos, uno en cada extremo de la habitación, la instalación se convierte en un extenso pasillo, en apariencia vacío, con textos que invitan a ir recorriendo la muestra. La obra, tanto cinematográfica como arquitectónica, termina con un detalle casi imperceptible en uno de los cristales del edificio que parece estar roto, un supuesto accidente o, quizás, un gesto de la artista. Esa imagen quedó grabada en mi mente.

    Días después, investigando en Internet, descubrí la teoría de las ventanas rotas, de James Wilson y George Kelling, a partir de un experimento realizado por el psicólogo Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford en 1969. El experimento se realizó en varias zonas de la ciudad de Nueva York. La teoría construye la siguiente afirmación: si en un edificio aparece una ventana rota y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de las ventanas acaban destrozadas. Un efecto dominó. No puedo dejar de ver la ventana, rota o no por Steyerl, y volver a pensar en el libro que antes mencioné, donde se reúne una serie de entrevistas a los directores y fundadores de las principales fundaciones, museos y colecciones privadas, responsables de un nuevo paradigma en la producción, circulación y conservación de arte contemporáneo.

    Resulta interesante la pequeña —aunque no en tamaño— intervención de Steyerl en el Castello di Rivoli. Al entrar en la sala, el sonido de los vidrios rotos hace vibrar las paredes del edificio histórico. La artista ha producido dos vídeos documentales que se muestran apoyados en atriles de madera, como si se tratara de una pintura en proceso. En el primero, tres personas rompen con martillos los cristales de pantallas que una empresa de tecnología desarrolla con la intención de medir la capacidad de las computadoras para percibir el sonido de las ventanas al romperse. El televisor se encuentra delante de un lienzo pintado en gris que tapia una de las principales ventanas de la sala y que fue producido por Chris Toepfer, quien además aparece como protagonista del segundo vídeo: otro documental, esta vez sobre cómo varios artistas se han organizado para pintar ventanas falsas en los vecindarios de Nueva Jersey y así producir un efecto de antideterioro. Entre el decorativismo, lo teatral y la incapacidad de ver hacia afuera.

    No estoy muy seguro del efecto que puede producir Steyerl con esa pequeña rotura en el cristal, pero me ha hecho repensar el impacto de un museo. De lo único que estoy seguro es de que voy entendiendo sus intereses. Una artista preocupada por las fuerzas de causa mayor, cuya estrategia es señalar detalles mínimos para cuestionar una parte de un cierto orden sintáctico. Una lógica de la conciencia, existencial, propia de un poder superior que diseña y construye espacios para pensar sobre las formas de vida y los espacios en que vivimos. Nunca para encontrar certezas, sino para plantear nuevos interrogantes sobre los modos en que podemos resistir o, incluso, para hacerles frente.

     

    Hito Steyerl, “Factory of the Sun” [Fábrica del sol] enFabrik, curaduría de Florian Ebner, PROA21, 18 de mayo – 14 de julio de 2019; The City of Broken Windows [La ciudad de las ventanas rotas], curaduría de Carolyn Christov-Bakargiev y Marianna Vecellio, Castello di Rivoli, Turín, 1 de noviembre de 2018 – 1 de setiembre de 2019.



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  • Título: FABRIK Sobre la circulacin de datos, bienes y personas (Gacetilla)
    Autor: Arte Online
    Fecha: 02/06/2019
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    Steyerl, Metwaly, Rizk, Nicolai, Zielony
    FABRIK – Sobre la circulación de datos, bienes y personas
    18/05/2019 - 14/07/2019

    PROA21 

    Av. Pedro de Mendoza 2073

    Jueves a Domingo 15 a 19 hs

    Organización: ifa (Institut für Auslandsbeziehungen) - Fundación Proa

    Curaduría: Florian Ebner

    Artistas: Hito Steyerl, Jasmina Metwaly, Philip Rizk, Olaf Nicolai, Tobias Zielony
    Auspicio: Ternium

    Colaboración: Embajada de Alemania en ArgentinaGoethe Institut

    Desde el sábado 18 de mayo hasta el 14 de julio de 2019, se presenta en lassalas de PROA21 FABRIK – Sobre la circulación de datos, bienes ypersonas, una itinerancia del Pabellón alemán de la 56ª Bienal de Venecia de 2015 curada por Florian Ebner,
    especialista de gran trayectoria en fotografía moderna y contemporánea.
    En alemán, FABRIK significa fábrica, y una fábrica es un lugar donde sefabrican cosas. Esta muestra transforma la sala expositiva en una fábricaimaginaria, un lugar donde se producen ideas e imágenes, imágenes ya noentendidas como un medio para reproducir la realidad sino como indicadoresde cómo modificarla.Visualizar las metamorfosis de las imágenes contemporáneas también implicahacer visibles las fallas de nuestro mundo global interconectado. De manerasmuy diversas, las obras expuestas abordan la circulación y la migración de laspersonas y de las imágenes. Estas obras exploran otras formas departicipación y hurgan en la profundidad cultural de ciertas iconografías que sehan vuelto dominantes en nuestro mundo mediatizado. Al mismo tiempo,analizan el rol de la luz como elemento conductor de las más recientes técnicasde transmisión de datos, y deconstruyen las promesas de nuestra cultura digitaltransparente.Tanto en lo formal como en lo político, estas obras de produccióncontemporánea cumplen con el mandato de László Moholy-Nagy, quien en1922 dictaminó que los medios técnicos ya no debían reproducir lascircunstancias dadas, sino producir realidad (imagen).El origen de esta fábrica se deriva del Pabellón alemán de la Bienal de Venecia 2015, y ahora pone a prueba su eficiencia con muestras itinerantes alrededordel mundo.

    SEMINARIO FABRIK 

    En el marco de la exhibición se desarrollará el Seminario FABRIK en tres jornadas.
    El primer encuentro a cargo de Carlos Trilnick, experto en la problemática de las imágenes digitales, contará con una visita guiada a la exhibición, una introducción a la problemática actual de las artes y de las imágenes.
    El segundo encuentro contará con la presencia de Rodrigo Alonso quien presentará
    un panorama teórico práctico sobre las prácticas artísticas contemporáneas a nivel internacional y sus semejanzas con Latinoamérica y Argentina.
    El tercer encuentro con la presencia del curador Florian Ebner, consta de una presentación de su curaduría y un diálogo en el auditorio en formato video conference con la artista Hito Steyerl sobre su creación artística. 

    Los encuentros tendrán lugar durante los jueves del mes de mayo y junio. (Fechas a confirmar)
    Se propone en cada fecha poder tener una entrevista con los artistas de la exhibición. Confirmada a la fecha la artista Hito Steyerl. 

    Las fechas, entrevistas video conference y la inscripción se publicarán el 20 de mayo en nuestras redes y web site. 


    • JASMINA METWALY / PHILIP RIZK
      Out on the Street, 2015 [En la calle] Instalación: proyección de video HD monocanal, 72’, sonido, filmación de teléfono celular en una pantalla, baldosas de cemento de la terraza de un edificio de El Cairo, cajas de madera, seis dibujos y cinco fotografías plegadas como un mapa.

      © Jasmina Metwaly and Philip Rizk & courtesy of Sfeir-Semler, Hamburg / Beirut © Photo- graphs: Sursock Museum, Beirut
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  • Título: FABRIK. Sobre la circulacin de datos, bienes y personas. El poder evocador de los objetos
    Autor: Ana Mara Labunts
    Fecha: 25/05/2019
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    El origen de FABRIK se remonta a 2015 cuando se exhibe por primera vez, en el Pabellón de Alemania para la Bienal de Venecia llamada All the World’s Futures. Para esta bienal se articularon 3 ejes conceptuales: “Jardín del desorden”, “Vitalidad: de duración épica” y “Leyendo el Capital”. Una bienal muy crítica con una visión álgida sobre el mundo global, cuyo curador general fue el africano Okwui Enwezor. A partir de allí Fabrik se vuelve itinerante por el mundo y llega aquí a Proa21 con una adaptación para la plataforma de experimentación que propone este espacio de arte joven.



     

    Tobias Zielony, The Citizen, 2015 [El ciudadano]
    Siete fotografías a color en varios tamaños, dispuestas en planchas impresas en tinta y montadas en aluminio Dibond. Diarios desplegados en vitrinas verticales. Cuatro vitrinas horizontales con treinta imágenes. Diarios de dieciséis páginas, formato tabloide, ofrecidos al público; detalle de las impresiones. 

     

    Olaf Nicolai, Hito Steyerl, Tobias Zielony y Jasmina Metwaly junto a Philip Rizk son los artistas que intervienen el espacio de exhibición. Fabrik en alemán significa fábrica, aquí los artistas toman este concepto y lo trabajan como un espacio visual para la fabricación imaginaria de imágenes.

    La exposición aborda la circulación de bienes, la migración de personas y de datos. Desde una perspectiva social, un lugar donde se producen ideas e imágenes que ya no se entienden como un medio para la reproducción de la realidad, sino como indicadores de cómo cambiarla. FABRIK es un collage de las imágenes contemporáneas. 


    Hito Steyerl, Factory of the Sun, 2015 [Fábrica del sol]
    Video de un canal, archivo de video HD pro rez.MOV, grilla azul iluminada y desplegada en el piso, armazón con pantalla para proyector, reposeras y sillas de playa; fotogramas.

    Las obras aluden a un fuerte contenido teórico elaboran un tejido conceptual que trata sobre el destino del trabajo industrial, la explotación la alienación producida en el siglo XIX la progresiva automatización de la producción y la tercerización que lleva a la pérdida del trabajo para todos. Temas que preocupan en este contexto mundial en el que vivimos. Pero que también puede ser leída mediáticamente, como una expresión de lo que las imágenes tienen de artificial y de construido.
    El objeto artístico (fotografía, video instalación) con su poder evocador funciona como herramienta que reproduce la realidad que menos dice de dicha realidad. Con esta circulación de datos, objetos e imágenes se producen nuevos contenidos expresivos y propone una mirada que alienta la apertura del pensamiento.


    Jasmina Metwaly / Philip Rizk, Out on the Street, 2015 [En la calle]
    Instalación: proyección de video HD monocanal, 72, sonido, filmación de teléfono celular en una pantalla, baldosas de cemento del techo de un edificio de El Cairo, cajas de madera, seis dibujos y cinco fotografías plegadas como un mapa; fotograma. 

     

    Curaduría: Florian Ebner



    FABRIK – Sobre la circulación de datos, bienes y personas hasta el 14 de julio de 2019 en en  Fundación Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929 - CABA) @FundacionPROA
     



    Texto curatorial

    En alemán, FABRIK significa fábrica, y una fábrica es un lugar donde se fabrican cosas. Esta muestra transforma la sala expositiva en una fábrica imaginaria, un lugar donde se producen ideas e imágenes, imágenes ya no entendidas como un medio para reproducir la realidad sino como indicadores
    de cómo modificarla.
    Visualizar las metamorfosis de las imágenes contemporáneas también implica hacer visibles las fallas de nuestro mundo global interconectado. De maneras muy diversas, las obras expuestas abordan la circulación y la migración de las personas y de las imágenes. Estas obras exploran otras formas de
    participación y hurgan en la profundidad cultural de ciertas iconografías que se han vuelto dominantes en nuestro mundo mediatizado. Al mismo tiempo, analizan el rol de la luz como elemento conductor de las más recientes técnicas de transmisión de datos, y deconstruyen las promesas de nuestra cultura digital transparente.
    Tanto en lo formal como en lo político, estas obras de producción contemporánea cumplen con el mandato de László Moholy-Nagy, quien en 1922 dictaminó que los medios técnicos ya no debían reproducir las circunstancias dadas, sino producir realidad (imagen).
    El origen de esta fábrica se deriva del Pabellón alemán de la Bienal de Venecia 2015, y ahora pone a prueba su eficiencia con muestras itinerantes alrededor del mundo.

     



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  • Título: Retrato alemn del mundo de hoy
    Autor: Julia Villaro
    Fecha: 25/05/2019
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    Nietos e hijos de las guerras que (des)configuraron la geografía política del siglo XX, los artistas que integraron, en el año 2015, la muestra del Pabellón Alemán en la 56ª Bienal de Venecia, llevan en el ojo esa agudeza sórdida, de a ratos sarcástica, tan característica de los alemanes, que los hace ir al hueso de las cosas, sin demorarse demasiado en embellecer lo que es necesario mirar de frente. Itinerante por algunos otros lugares del globo, Fabrik. Sobre la circulación de datos, bienes y personas –curada por el también alemán Florian Ebner– llega ahora al espacio de Proa 21, y resulta una imperdible oportunidad para el público local de acceder a obras y artistas distantes de la escena argentina, abordando problemas geográficamente remotos, pero esencialmente bastante afines, a través de un cuestionamiento crítico de la imagen contemporánea y sus implicancias políticas.

    Con dos obras en la planta baja y dos en el primer piso, el planteo espacial claro –relativamente sencillo– de la muestra facilita que el espectador pueda entregarse a cada obra; fotografías y videos dispuestos a modo de instalación, que articulan la construcción de ciertas imágenes y objetos, con los vestigios de otros, aquellos que van quedando atrás en un orden mundial que se acelera minuto a minuto. La fábrica a la que alude el título resulta, entonces, tanto un modo de señalar la naturaleza de las imágenes –construcciones deliberadas de una realidad manipulable– como la evocación nostálgica de un espacio, también, en vías de extinción.

    De todas ellas “Giro”, de Olaf Nicolai es, probablemente y en un modo metafórico pero también literal, la más “aireada”. En un espacio que se vuelve sobre sí mismo, el espectador podrá ver dos videos proyectados en gran tamaño que registran la trayectoria de sendos búmerangs, mientras en la pared de atrás se despliegan una serie de imágenes que se asocian libremente en torno a la idea del cielo y la terraza, en una lógica visual que evoca aquella con que también Aby Warburg organizó, hace más de cien años, su Atlas Mnemosyne.

    Hito Steyerl.
Fábrica del sol.
Video monocanal, video HD pro rez.MOV file, 23, grilla azul iluminada en el piso,
arquitectura autónoma para proyección, reposeras y sillas de playa; vista de la
instalación.

    Hito Steyerl. “Fábrica del sol”. Video monocanal, video HD pro rez.MOV file, 23’, grilla azul iluminada en el piso, arquitectura autónoma para proyección, reposeras y sillas de playa; vista de la instalación.

    La proyección de los videos (realizados con cámaras ubicadas en los búmerangs) remite, de modo adaptado, a la performance que el artista presentó como parte de su obra en el Pabellón Alemán de Venecia en 2015. En esa versión original, Nicolai convocó a un grupo de personas (los mismos fabricantes de los búmerangs, diseñados atendiendo especialmente las características del viento y el clima de esa ciudad) para que arrojasen esos objetos desde la terraza del pabellón. Recogidos, a su vez, por vendedores ambulantes venecianos, que los ofrecerían como parte de su mercadería en las periferias de la Bienal, la trayectoria de los búmerangs resulta una alusión poética de la circulación (efectiva y al mismo tiempo errática) de personas e imágenes en el mundo contemporáneo: “el propósito –describe el curador definiendo las características del disco– ya no es lograr el objetivo, sino mantener el movimiento circular que resulta de fallarlo”.

    “En la calle”, del dúo conformado por Jazmina Metwaly y Philip Rizk –él alemán, ella palestina, ambos radicados en Egipto– es una película de más de una hora de duración, en la que los trabajadores de una fábrica desmantelada de El Cairo escenifican el drama laboral que están viviendo, desde distintos ángulos posibles. Realizada en la terraza de un edificio que evoca la fábrica ya destruida –de la que en la sala se ofrecen, como ruinas, las baldosas y algunos registros en video y fotografía, tomados por los mismos empleados con sus teléfonos– a lo largo de la película los ex trabajadores van actuando los distintos roles: el gerente, el contador, los empleados y hasta las máquinas. “¿Quién tomará el turno de mañana?”, se pregunta hacia el final uno de ellos. Podría ser parte de la ficción de una fábrica todavía activa, o también referir a una incipiente organización, para ocupar y defender el espacio de trabajo, antes de que lo demuelan. Es que a lo largo de toda la película la parodia es una suerte de pulpa que envuelve la realidad como a un carozo, que nos rompe la boca en el momento menos pensado.

    Olaf Nicolai. GIRO. En algún lugar del tiempo, el espectáculo de las alas giratorias. Dos videos, grabaciones de cámaras montadas sobre búmerangs lanzados desde el Pabellón alemán, Bienal de Venecia.

    Olaf Nicolai. GIRO. “En algún lugar del tiempo, el espectáculo de las alas giratorias”. Dos videos, grabaciones de cámaras montadas sobre búmerangs lanzados desde el Pabellón alemán, Bienal de Venecia.

    Tobías Zielony comenzó su proyecto “El ciudadano”, retratando refugiados africanos que vivían en Alemania, para luego poner el foco solo en activistas. Las fotografías –que los muestran en diversos momentos de sus vidas, manifestando comiendo, bailando, o simplemente posando– se disponen ahora en diversas vitrinas horizontales y verticales del primer piso de Proa 21. Junto a ellas se exponen una serie de diarios de distintos países africanos, a los que el artista envió las fotos –sin dar ningún otro detalle– pidiendo a distintos periodistas que escriban sobre ellas. Los textos que florecieron a partir de esas imágenes son diversos y surgieron de la sugestiva autonomía de las imágenes.

    En la pared opuesta la disposición de las fotos reproduce la lógica formal de los tabloides, pero aquí el espacio para los textos se ha dejado en blanco, dando cuenta del poder de las imágenes para generar su propio (y ambiguo) relato. Por último, en unos pequeños periódicos que cada espectador podrá llevar a su casa, distintos refugiados relatan sus historias de vida y la travesía hostil de su llegada a Europa. “Cuando se trata de personas negras, los derechos humanos no significan nada para los europeos”, dice Patrick, oriundo de Ghana y actual militante de la agrupación Lampedusa en Hamburgo. “El (único) derecho que tenés en Europa es a morirte. Si querés morirte, nadie te va a detener”.

    Si Zielony trabaja con el diario y la fotografía de toma directa como formadores y deformadores de la realidad, “Fábrica de sol”, de Hito Steyerl, se apropia de la retórica de la realidad virtual y la ciencia ficción para hablar de un futuro próximo, un futuro frívolo y sórdido. Allí los sujetos se reducen a jugadores, el banco alemán busca superar la velocidad de la luz para poder hacer transacciones más rápidas, y el único paraíso probable después de la muerte es el videojuego. Figura clave del arte contemporáneo, Steyerl es probablemente el único nombre que resulte familiar a los espectadores de la muestra en Proa 21. Ensayista y doctora en filosofía, dos de sus libros (Los condenados de la pantalla y Duty Free), fueron publicados aquí por Caja Negra, y tanto sus textos como sus obras resultan indagaciones irónicas de la violencia, el poder y la tecnología… y la interacción entre todos esos términos. “Sé un jugador no jugable –dice Bolt, un activista reencarnado en personaje de videojuego dentro de la ficción de Steyerl–. Toda política es una política de poder”.

    Tobias Zielony. El ciudadano. 7 fotografías, en 3 grandes impresiones ink-jet, periódicos en una vitrina, 4 vitrinas con 30 grabados, 16 páginas formato periódico tabloide para que se lleve el público.

    Tobias Zielony. “El ciudadano”. 7 fotografías, en 3 grandes impresiones ink-jet, periódicos en una vitrina, 4 vitrinas con 30 grabados, 16 páginas formato periódico tabloide para que se lleve el público.

    Precisa y sumamente ácida, “La fábrica de sol” tiene al mismo tiempo, la contundencia de un mazazo, y es una suerte de broche de oro para una muestra que acecha muchas de las ideas que tenemos sobre el mundo en el que vivimos. Paradojas del arte, buscando señalar la velocidad (sobre la que la humanidad se monta como sobre una nueva Torre de Babel, en busca del paraíso) las mismas obras quedan, de a ratos, inactuales, al referenciar pasados obsoletos y futuros que han quedado atrás (recordemos que las obras son del 2015). Algo parecido sucede cuando, en los diarios que se ofrecen para llevar en la instalación de Zielony, nos encontramos con testimonios de segregación y eurocentrismo… escritos en inglés y francés. Textos desgarradores, que podrían establecer resonancias profundas en el público argentino, pero frente a los que muchos espectadores quedarán indefectiblemente afuera. ¿Sutilezas que atentan contra la impecabilidad de una muestra impecable? Acaso. O tal vez meras porosidades que no hacen más que reforzar las ideas que dispara Fabrika, y ante las cuales es evidente que ni las estrategias del arte –para desgracia o quizás, para fortuna– resultan invictas.

     

    FABRIK – Sobre la circulación de datos, bienes y personas 

    Lugar: PROA21, Av. Pedro de Mendoza 2073.  Fecha: hasta el 14 de Julio.  Horario: juev. a dom., 15 a 19. Entrada: gratis.



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  • Título: FABRIK
    Autor: Gacetilla
    Fecha: 22/05/2019
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    iudad de Buenos Aires, Argentina. Del 18 de Mayo al 14 de Julio 2019
    FABRIK, Sobre la circulación de datos, bienes y personas.
    IFA (Institut für Auslandsbeziehungen)
    PROA21
    Av. Pedro de Mendoza 2073
    http://proa.org

     

     

    FABRIK

    Sobre la circulación de datos, bienes y personas.
    18 de Mayo – 14 de Julio, 2019
    PROA21 / Av. Pedro de Mendoza 2073 / Jueves a Domingo 15 a 19 hs
    Organización: ifa (Institut für Auslandsbeziehungen) – Fundación Proa
    Curaduría: Florian Ebner
    Artistas: Hito Steyerl, Jasmina Metwaly, Philip Rizk, Olaf Nicolai, Tobias Zielony
    Auspicio: Ternium
    Colaboración: Embajada de Alemania en Argentina, Goethe Institut _

     

    Desde el sábado 18 de mayo hasta el 14 de julio de 2019, se presenta en las salas de PROA21 FABRIK – Sobre la circulación de datos, bienes y personas, una itinerancia del Pabellón alemán de la 56ª Bienal de Venecia de 2015, curado por Florian Ebner, director del Departamento de Fotografía del Centre Georges Pompidou, París. En alemán, FABRIK significa fábrica, y una fábrica es un lugar donde se fabrican cosas.

    Esta muestra transforma la sala expositiva en una fábrica imaginaria, un lugar donde se producen ideas e imágenes, imágenes ya no entendidas como un medio para reproducir la realidad sino como indicadores de cómo modificarla. Visualizar las metamorfosis de las imágenes contemporáneas también implica hacer visibles las fallas de nuestro mundo global interconectado. De maneras muy diversas, las obras expuestas abordan la circulación y la migración de las personas y de las imágenes. Estas obras exploran otras formas de participación y hurgan en la profundidad cultural de ciertas iconografías que se han vuelto dominantes en nuestro mundo mediatizado.

    Al mismo tiempo, analizan el rol de la luz como elemento conductor de las más recientes técnicas de transmisión de datos, y deconstruyen las promesas de nuestra cultura digital transparente. Tanto en lo formal como en lo político, estas obras de producción contemporánea cumplen con el mandato de László Moholy-Nagy, quien en 1922 dictaminó que los medios técnicos ya no debían reproducir las circunstancias dadas, sino producir realidad (imagen).

    En palabras del curador:

    En alemán, FABRIK significa fábrica, y una fábrica es un lugar donde se fabrican cosas. Esta muestra transforma la sala expositiva en una fábrica imaginaria, un lugar donde se producen ideas e imágenes, imágenes ya no entendidas como un medio para reproducir la realidad sino como indicadores de cómo modificarla. Visualizar las metamorfosis de las imágenes contemporáneas también implica hacer visibles las fallas de nuestro mundo global interconectado. De maneras muy diversas, las obras expuestas abordan la circulación y la migración de las personas y de las imágenes. Estas obras exploran otras formas de participación y hurga en la profundidad cultural de ciertas iconografías que se han vuelto dominantes en nuestro mundo mediatizado. Al mismo tiempo, analizan el rol de la luz como elemento conductor de las más recientes técnicas de transmisión de datos, y deconstruyen las promesas de nuestra cultura digital transparente. El origen de esta fábrica se deriva del Pabellón alemán de la Bienal de Venecia 2015, y ahora pone a prueba su eficiencia con muestras itinerantes alrededor del mundo.

    Sobre Florian Ebner

    Nacido en 1970 en Ratisbona, Alemania, es director del Departamento de Fotografía del Centre Pompidou, París, desde finales de 2012. Del 2012 al 2017 fue el director de la colección fotográfica del Museum Folkwang en Essen, Alemania. Entre el 2009 y el 2012, fue director del Museum für Photographie Braunschweig, y en 2008/9 estuvo a cargo de la colección fotográfica en la Berlinische Galerie. Anteriormente, fue profesor de fotografía en la Academia de Artes Visuales de Leipzig, en la clase de Timm Rautert, entre otros. Ha realizado numerosas exposiciones y publicaciones sobre fotografía modernista y contemporánea. Su exposición sobre nuevas formas de imágenes periodísticas, El Cairo. Ciudad abierta. Nuevos testimonios de una revolución en curso (con Constanze Wicke), fue exhibida en el Museum für Photographie Braunschweig, el Museum Folkwang y el Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg, y fue seleccionada por la sección alemana de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA ) como exposición del año en 2013. Otras exhibiciones ampliamente aclamadas incluyen (Mis) Understanding Photography: Werke und Manifeste, Museum Folkwang (2014), Rhetorik der Bilder en el Museum für Photographie Braun schweig (2011), So weit kein Auge reicht. Berliner Panorama- fotografien 1949–1952, en Berlinische Galerie (2008/9).

     

    SEMINARIO FABRIK

    En el marco de la exhibición se desarrollará el Seminario FABRIK en tres jornadas.

    El primer encuentro a cargo de Carlos Trilnick, experto en la problemática de las imágenes digitales, contará con una visita guiada a la exhibición, una introducción a la problemática actual de las artes y de las imágenes.

    El segundo encuentro contará con la presencia de Rodrigo Alonso quien presentará un panorama teórico práctico sobre las prácticas artísticas contemporáneas a nivel internacional y sus semejanzas con Latinoamérica y Argentina. El tercer encuentro con la presencia del curador Florian Ebner, consta de una presentación de su curaduría y un diálogo en el auditorio en formato video conference con la artista Hito Steyerl sobre su creación artística. Los encuentros tendrán lugar durante los jueves del mes de mayo y junio. (Fechas a confirmar) Se propone en cada fecha poder tener una entrevista con los artistas de la exhibición. Confirmada a la fecha la artista Hito Steyerl.

    Las fechas, entrevistas video conference y la inscripción se publicarán el 20 de mayo en nuestras redes y web site.

     

     

    El Pabellón como fábrica

    Un sitio de imágenes que se reproducen (FRAGMENTOS) por Florian Ebner
    Traducción por Alejandro Grimoldi

    La metamorfosis de las imágenes

    A veces basta una desconcertante chispa de incertidumbre para poner en marcha los procesos, el repentino destello de una idea que viene en auxilio del curador parado ante el pabellón vacío, que lo ayuda a poner en su lugar las recurrentes imágenes del pasado, el yugo de la historia, y a hacer lugar para lo nuevo. Esta incertidumbre tiene que ver con la iconografía política de un rostro, una serie de mediados de los años treinta que, a primera vista, hace que muchos piensen en la actriz y directora Leni Riefenstahl. Escándalo: ¡Leni Riefenstahl en el pabellón alemán! Y, sin embargo, la serie Metamorphosis through Light (Metamorfosis en la luz) de Helmar Lerski, creada en el techo de una casa modernista en Tel Aviv, es todo menos un espectro nacionalista; más bien se inscribe en un radicalismo moderno que aun hoy es capaz de plantear preguntas relevantes, por ejemplo, ¿cómo se distribuyen los roles entre el fotógrafo, el medio y el modelo? Esta es una constelación que siempre debe ser negociada, una cuestión que se replantea en la era de la circulación de imágenes y que Lerski trató de responder con unas 140 fotos de un único y mismo rostro ante la luz cambiante de su lente, bajo el sol abrasador del Levante.

    Lo que queda de esa chispa, de esa idea catalizadora ante el pabellón vacío, es una constelación de lugares y motivos que contribuyeron en la definición del espacio en términos de su contenido: por un lado, pensar en la terraza como “otro lugar”, un lugar de libertad y experimentación, una heterotopía; por otro, reflexionar sobre la metamorfosis de nuestra cultura contemporánea de la imagen y su potencial político. Fue el comienzo de un diálogo constructivo entre el potencial arquitectónico del edificio (sus altas salas y la terraza expuesta) y una serie de obras sin terminar, apenas comenzadas.

    Los investigadores en el campo de la cultura visual conciben la metamorfosis de nuestras imágenes como una situación paradójica en varios sentidos: registran la ubicuidad de las imágenes y, al mismo tiempo, su falta de ubicación, su presencia total en las redes sociales, donde son “compartidas” y “gustadas”, y su completa separación del original y el referente. Notan la desaparición de toda certidumbre en cuanto al destino del medio fotográfico en la era del giro algorítmico. Se preguntan si las imágenes digitales omnipresentes –el “lumpenproletariado” (Hito Steyerl) de nuestra cultura popular de la imagen– no se han convertido, en un sentido cultural amplio, en imágenes virales, porque cuestionan las formas de representación clásicas. Sin embargo, podría responderse que estas señales de desintegración pueden también ser una oportunidad para concebir lo fotográfico de otra manera, que pueden abrir un camino para repensar no solo nuestra contemporaneidad, sino también la imagen (artística) contemporánea. Esto podría implicar, entre otras cosas, que lo fotográfico hoy plantea preguntas no tanto sobre la representación de la realidad sino de su mutabilidad, lo cual pone mayor énfasis en asuntos como la participación, el testimonio y la representación en un sentido principalmente político.

    Durante el continuo ir y venir entre el sitio de la exhibición, las posturas artísticas y las definiciones de contenido, en un momento uno nota que el concepto ha sido permeado por ciertas ideas que emanan de determinadas obras. Más allá de la presencia universal de la terraza, hay factores e ideas como los de “luz digital” e “imágenes migrantes” que también tienen su fuerza. Este fue el momento en que quedó clara la relación que las obras emergentes que integrarían el pabellón alemán tenían con el trabajo y la economía, el momento en que resultó obvio que los protagonistas y el programa del pabellón se habían terminado de definir: GIRO de Olaf Nicolai, The Citizen (El ciudadano) de Tobias Zielony, Out on the Street (En la calle) de Jasmina Metwaly y Philip Rizk, y Factory of the Sun (Fábrica del Sol) de Hito Steyerl. Quizás esta interacción entre perspectivas conceptuales y temperamentos artísticos, este intercambio y proceso colectivo sean los que indican qué es lo que el pabellón tiene de especial, y los que aportan una razón más para describirlo como una fábrica.

    El término Fabrik, que da título a la exhibición, reúne el destino del trabajo industrial, la maldición de la explotación y la alienación en el siglo XIX, la progresiva automatización de la producción y su tercerización en países con sueldos más bajos, la promesa perdida del trabajo para todos y la transformación de estos espacios en sedes de la cultura alternativa. Hoy, la palabra “fábrica” es, como mucho, preocupante solo para las mentes neoliberales. En el marco del concepto “Jardín del desorden”, que Okwui Enwezor declaró como matriz contextual de la 56ta Bienal del arte, Fabrik encuentra su lugar como cámara de resonancia para, por ejemplo, la lectura ininterrumpida de El capital de Karl Marx durante la duración de la Bienal. Sin embargo, Fabrik también puede ser leída, mediáticamente, como una expresión de lo que las imágenes tienen de artificial y construido:

    “Uno no toma una foto, la hace”, postuló el artista chileno Alfredo Jaar, una sentencia fuerte escrita en letras grandes. Y en el contexto de su crítica de los medios, la sentencia no puede sino ser leída políticamente. Una de las frases más citadas en teoría de la fotografía está tomada de Der Dreigroschenprozeß: Ein soziologisches Experiment (La ópera de los tres centavos: un experimento sociológico):

    La situación se ha vuelto muy compleja porque la mera “reproducción de la realidad” dice menos sobre la realidad misma que nunca antes. Una fotografía de las fábricas de Krupp o de la AEG no revela prácticamente nada acerca de esas instituciones. La realidad como tal se ha trasladado al dominio de lo funcional. La reificación de las relaciones humanas, la fábrica, por ejemplo, ya no devela estas relaciones. Por lo cual hay en efecto “algo que construir”, algo “artificial”, “inventado.”

    Desde los setenta, cuando se empezó a releer la Kleine Geschichte der Photographie (Breve historia de la fotografía) de Benjamin, en la cual la cita de Brecht constituye un argumento importante, varios artistas han investigado el significado de esta directiva y se han valido de obras fototextuales y de puestas en escena para inscribir lo “artístico” dentro de su comentario sobre la realidad, aun a medida que sus herramientas discursivas y mediático-técnicas han ido adaptándose con el paso del tiempo.

     

    HITO STEYERL

    Factory of the Sun, 2015 [Fábrica del sol]

    Video de un canal, archivo de video HD pro rez.MOV, grilla azul iluminada y desplegada en el piso, armazón con pantalla para proyector, reposeras y sillas de playa
    De imagen viajante a imagen líquida

    Fragmento del texto curatorial “El pabellón como fábrica”

    Otrora propiedad de los dioses de la cultura y de los reyes del sol, la luz solar ha sido hoy democratizada, sus frecuencias electro-políticas delimitadas como un código abierto, como una “inteligencia general” inscrita tanto en las máquinas como en los cuerpos. Esa es la esperanza idealista que subyace en tantas teorías sobre el trabajo inmaterial. Pero el efecto –como advierte Steyerl en lo que parece una acotación marginal– es el de una “transparencia mortífera”.

    Tal como desarrolla David Riff en su texto, Hito Steyerl se vale de una noción enfática de la luz solar, viejo símbolo de progreso, en su video-instalación Factory of the Sun, donde nos conduce de manera dialéctica, a la vez crítica y divertida, hacia el corazón mismo de los debates sobre nuestro presente digital. Factory of the Sun se transforma en un videojuego para adoptar así la estructura narrativa de la industria del entretenimiento y establecer una posición más conveniente desde la cual dar batalla. Ya que aquí el objetivo no es otro que sondear la libertad de acción que nos queda como individuos y sujetos políticos frente al entrelazamiento de flujos de información digital, intereses económicos y distorsiones socioculturales. En consecuencia, el juego se basa en la inmaterialidad de la luz como medio para la información, los cuerpos físicos y los valores.

    Como las distintas modalidades de un videojuego, la película alterna entre distintos niveles de realidad. La narradora es Yulia, que, al mismo tiempo, es la programadora © Hito Steyerl del juego, y los protagonistas aparecen al principio como esclavos en un estudio de captura de movimiento, el dispositivo técnico que transforma los movimientos de una persona en puntos lumínicos y crea así la base para los movimientos de una figura en la realidad virtual de un videojuego. Yulia cuenta la historia de dos hermanos que viajan a Israel luego de la caída de la Unión Soviética. La hermana se hace programadora de juegos mientras el hermano se convierte en un bailarín estrella en YouTube y en el prototipo de las figuras que luego poblarán el juego. Dos héroes juveniles que terminan perdiendo la vida en levantamientos globales contra las políticas neoliberales –representadas satíricamente por un ataque de drones lanzado por el Deutsche Bank–solo para revivir luego como superhéroes en un videojuego.

     

    © Hito Steyerl

    En un montaje frenético, las distintas tomas se confunden unas con otras –escenas de estudio, imágenes mediáticas, drones en el aire, objets trouvés que han sido combinados y animados– mientras las secuencias de baile actúan como motor del interminable flujo de imágenes cambiantes. Sin embargo, la estructuración del contenido de la película conecta las distorsiones del presente con las líneas de confrontación históricas del pasado (el Teufelsberg en Berlín, por ejemplo, un lugar clave durante la Guerra Fría que fue construido sobre ruinas nazis), mientras que anticipa la destrucción del pabellón alemán.

    Hito Steyerl confunde en su propia persona los roles de artista y cineasta por un lado, y ensayista y teórica de los medios por otro. Para ambos modos de expresión adopta la figura de una guerrera que, en oposición a la relativización posmoderna, cuestiona constantemente la verdad de las imágenes. En su film November, 2004 (Noviembre), fue la primera en hablar de “imágenes viajantes” y de su continua recodificación política, de cómo se usa y abusa de ellas. Hoy explora las “imágenes líquidas”, sondeando su infraestructura y los nuevos canales a través de los cuales discurren. Sin atisbo de nostalgia, hace unos años se despidió –en tanto cineasta– del simple “registro” fotográfico para concentrarse hoy en el descubrimiento del nuevo potencial político del procesamiento y composición de las imágenes: su síntesis digital. Si el mero registro de las imágenes siempre conlleva una resignación, la manipulación de las imágenes posee un mayor potencial utópico a la hora de lidiar con la realidad. Al mismo tiempo, Steyerl desarrolla la dialéctica de las imágenes enredadas y circulantes, exige la reinvención de la Internet, comercializada hasta la muerte, y a través de sus superhéroes bailarines desafía su “transparencia mortífera”.

    Sobre Hito Steyerl

    Nacida en 1966, vive y trabaja como artista, cineasta y ensayista en Berlín. Doctora en Filosofía por la Universidad de Viena y profesora de New Art Media en la Universidad de Berlín, sus ensayos tanto escritos como audiovisuales se centran en temas como el feminismo, la violencia política y las tecnologías digitales. “Las películas y ensayos de Hito Steyerl toman la imagen digital como un punto de partida para ingresar a un mundo en el que una política de deslumbramiento se manifiesta como un deseo colectivo. Es decir, cuando la guerra, el genocidio, los flujos de capital, los detritos digitales y la guerra de clases siempre tienen lugar parcialmente dentro de las imágenes, ya no estamos tratando con lo virtual sino con una concreción confusa y posiblemente extraña que recién estamos empezando a comprender. Hoy en día, el mundo de la imagen, nos recuerda Steyerl, está lejos de ser plano. Y, paradójicamente, puede ser en los lugares más bizarros y vacíos en donde podemos encontrar su ética. Porque aquí es donde las formas se ejecutan libremente. Es donde la especulación y la pobreza se fusionan, luego se dividen, luego bailan” (Brian Kuan Wood). Las obras de Steyerl se han mostrado en todo el mundo en numerosas exposiciones y en diversos festivales de cine, más recientemente en el Kunstmuseum, Basel (2018), el Institut of Contemporary Art, Boston (2017), el Museum of Contemporary Art, Los Ángeles, CA (2016), el Artists’ Space, Nueva York (2015), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (2015), el Institut of Contemporary Arts (ICA), Londres (2014), el Van Abbemuseum, Eindhoven (2014), el Art Institute of Chicago (2013) y la Bienal de Venecia (2013). En 2007 participa en documenta 12.

     

     

     

    JAZMINA METWALY y PHILIP RIZK

    Out on the Street, 2015 [En la calle]

    Instalación: proyección de video HD monocanal, 72’, sonido, filmación de teléfono celular en una pantalla, baldosas de cemento de la terraza de un edificio de El Cairo, cajas de madera, seis dibujos y cinco fotografías plegadas como un mapa
    La necesidad de una puesta en escena

    Fragmento del texto curatorial “El pabellón como fábrica

    No queda mucho de la fábrica egipcia original que constituye el sujeto nominal de Out on the Street de Jasmina Metwaly y Philip Rizk, a no ser por unas pocas horas de filmación que Essam, un exempleado, tomó con su teléfono. La empresa Egyptian Starch and Glucose, que fue privatizada antes de ser destruida, es una de cientos que fueron liquidadas siguiendo el mismo protocolo de Hosni Mubarak. La acusación artística que Metyaly y Rizk formulan contra estos procesos neoliberales no es una mera documentación del estado de las cosas, sino una forma de puesta en escena, de teatro, basada en la experiencia de lo colectivo y en el poder de la imaginación.

    Un grupo de trabajadores de los suburbios fueron invitados a una enorme carpa militar montada en una amplia terraza, sobre el onceavo piso de un edifico de departamentos en el centro de El Cairo. Ahí, tras la puesta de sol, reconstruyeron el destino de esa fábrica –que representa a tantas otras– con escenas que graficaban la situación y cuya naturaleza cotidiana (y simultánea abstracción) expresaba la efectividad universal de los mecanismos de poder, su lenguaje y sus indignidades. La encarnación de sus © Jasmina Metwaly and Philip Rizk & courtesy of Sfeir-Semler, Hamburg / Beirut © Photographs: Sursock Museum, Beirut propias experiencias, el hecho de actuar y el empoderamiento a través del lenguaje encontraron su correlato en el método de producción de la película, y quedaron enfáticamente registradas, por un lado, en un dibujo colectivo de la planta de la fábrica realizado sobre la superficie de la terraza y, por otro, en la elaboración conjunta del guion. Los niveles del proyecto aparecen en el montaje de la película: el taller de preparación, las escenas ilustrativas (desde la llegada del nuevo gerente hasta el cierre patronal) y las escenas tomadas del teléfono de Essam. Una construcción muy brechtiana.

     


    © Jasmina Metwaly and Philip Rizk & courtesy
    of Sfeir-Semler, Hamburg / Beirut © Photographs: Sursock Museum, Beirut

     

    En este proyecto, Metwaly y Rizk procesan algunos acontecimientos que vivieron antes y durante el levantamiento egipcio en 2011 como parte de su trabajo fílmico. En el marco de su colaboración con el colectivo Mosireen, filmaron varios reportajes que dependían del testimonio directo de los entrevistados. Describen ese cambio metodológico como ir “de la empatía al empoderamiento”. El trabajo con actores no profesionales no es nuevo desde un punto de vista metodológico, pero la acción de Metwaly y Rizk en la terraza posee un imperativo urgente, una dinámica sin ataduras que se alimenta de lo aprendido en su trabajo documental previo. Al mismo tiempo, es una expresión de los experimentos metodológicos que se desarrollan a toda velocidad, y que deben su existencia a la mentalidad crítica de un levantamiento político cuyo destino hoy es incierto.

    La película se proyecta como una instalación en una de las dos alas del pabellón alemán; en la otra, las losas de la terraza de El Cairo en el que se dibujó la planta de la fábrica fueron colocadas en el lugar de las losas de mármol originales. El agujero en el piso del pabellón no representa un cuestionamiento a ciertas continuidades alemanas no reconocidas. La sutil referencia que Metwaly y Rizk hacen al gesto de Hans Haacke, de 1993, puede ser más bien leído como la repatriación de los fragmentos de nuestro modelo económico o como un intento por integrar “cuerpos extraños” al tejido social europeo con la incorporación de cemento egipcio entre las losas de mármol italiano del pabellón alemán.

    Sobre JAZMINA METWALY

    Nacida en 1982, vive y trabaja en El Cairo. Estudió pintura en la Universidad de Artes de Poznań. Es cofundadora del colectivo de medios de comunicación Mosireen, que se formó durante la revolución de 2011 en Egipto con el fin de establecer una plataforma para el periodismo ciudadano y un archivo de la revolución. Las obras de Metwaly se han exhibido en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) y en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam. Sus contribuciones a Mosireen la llevaron a la 7ª Bienal de Berlín en 2012 y formaron parte de la exposición El Cairo. Ciudad abierta. Nuevos testimonios de una revolución en curso en Braunschweig, Essen y Hamburgo (2012/13). También ha tenido trabajos individuales mostrados en galerías y espacios de arte en El Cairo, Ramallah, Londres y Wroclaw. Desde 2010, Colabora regularmente con Philip Rizk. Su trabajo conjunto se ocupa de las nuevas formas en que las personas pueden participar como sujetos de sus historias y de nuevas formas de representación cinematográfica y política.

    Sobre PHILIP RIZK

    Nacido en 1982, es cineasta y escritor, vive y trabaja en El Cairo, Egipto. Estudió Filosofía y Antropología y trabaja con videos desde 2009. Su primera película fue el corto documental Esta vida palestina (2009). En 2010, Rizk completó la serie de cortometrajes Sturm, una articulación de dos canales que explora la ruina rural e industrial en Egipto. Junto con Jasmina Metwaly, formó el colectivo de video “intifadat intifadat” en 2011, con el que produjeron la serie de videos Remarking el 25 de enero. Desde 2011, Rizk ha sido miembro del colectivo de medios Mosireen. Sus textos han aparecido en varias revistas, el Journal of Human Geography y en los sitios web jadaliyya. com y roarmag.org. Su trabajo cinematográfico fue mostrado como parte de la exposición El Cairo. Ciudad abierta. Nuevos testimonios de una revolución en curso en Braunschweig, Essen y Hamburgo, así como en varios festivales de cine en Europa y Oriente Medio, incluida la Berlinale. Desde 2010, trabaja regularmente en proyectos con Jasmina Metwaly.

     

     

     

     

    OLAF NICOLAI GIRO

    Somewhere in halted time, the spectacle of rotating wings…, 2015 / 2016
    [En un punto suspendido en el tiempo, el espectáculo de alas giratorias…]

    GIRO (Tableaux), 2015

    Empapelado, impresiones, textos de diversas fuentes; vista de la instalación
    Pistas circulares

    Fragmento del texto curatorial “El pabellón como fábrica”

    Acaso mejor aun que con la flecha que menciona Lacan, “este bucle formado por el movimiento de ida y retorno de la pulsión” pueda ser ejemplificado con la primera asociación libre que esta formulación resucita: la del búmeran, con la que “pegarle al animal” se trueca en “pegarse a uno mismo”. Es decir, cuando arrojo el búmeran, el “objetivo” es, por supuesto, pegarle al animal. Sin embargo, el verdadero artificio consiste en que pueda atajarlo cuando, fallado el tiro, el búmeran vuelva a mí. El verdadero propósito es fallar el objetivo para que el búmeran vuelva a mí (lo más difícil al aprender el uso del búmeran es dominar el arte de atajarlo bien, es decir, evitar que nos pegue, bloquear la dimensión potencialmente suicida que se abre al tirarlo). El búmeran designa por lo tanto el preciso instante en que emerge la “cultura”, el momento en que el instinto se transforma en pulsión: el momento en que propósito y objetivo se separan, el momento en que el verdadero propósito ya no es lograr el objetivo sino mantener el movimiento circular que resulta al fallarlo.

    iek, Slavoj, “A Hair of the Dog That Bit You” en Bracher, Mark et al. (ed.) Lacanian Theory of Discourse: Subject, Structure, and Society, New York, New York University Press, 1994, p. 71.

     

    En la pista circular que describe el pensamiento de Olaf Nicolai, este hallazgo de Slavoj iek se encuentra con la novela Montedidio (Monte de Dios) de Erri De Luca, la historia de un joven de Nápoles para quien arrojar un búmeran desde una terraza durante los mediodías resulta clave para su emancipación. Este encuentro entre los dos textos, quizás en orden inverso, es el punto de inspiración y partida de GIRO, de Nicolai, una performance y una instalación ubicadas en el techo del pabellón alemán. Durante los casi siete meses que durará la Bienal, Nicolai organizará una suerte de economía paralela bajo el sol radiante. Lejos de los ojos del público, los protagonistas de la obra desarrollarán una actividad misteriosa. En su taller, fabricarán bumeranes de madera, cuya capacidad de vuelo pondrán a prueba. Caminarán hasta el borde de la terraza del pabellón, de modo que se los podrá ver por un instante, ensayarán una trayectoria y volverán a desaparecer nuevamente dentro de su santuario.

     

    © VG Bild-Kunst, Bonn © Photograph: Alia Haju, Goethe-Institut Beirut

     

    GIRO, un título y una obra que pueden ser interpretados de varias maneras, desarrolla su tensión justamente a través de esta interacción dialéctica entre la exposición y el ocultamiento de los actores, entre la funcionalidad de lo que hacen y la dimensión estética de su coreografía. Al arcaico gesto del lanzamiento se suma la posibilidad del fracaso, que es puesta en juego. La figura en lo alto, en la terraza, también actúa como un elemento irritante y genera una sensación de amenaza. Así, con cada lanzamiento, GIRO da una nueva vuelta a nuestro proyector de imágenes mentales: imágenes mediáticas de terrazas ocupadas e intervenciones policiales, entre tantas otras representaciones culturales de la terraza. Más allá de la dimensión vertical de la obra, su ubicación en la terraza y la transformación de este en un escenario, también hay una dimensión horizontal, política. En efecto, los actores de Nicolai no son performers ni artistas; estos jóvenes protagonistas actúan como artesanos que fabrican bumeranes, utensilios hechos de abedul finlandés; en parte arma, en parte juguete, en parte objeto estético que en el curso de los meses se colará en el espacio público y comenzará a circular por las calles de Venecia como un oscuro commodity de una economía global paralela. El proyecto de Nicolai puede ser leído, entonces, no solo como un juego ensimismado y estético desprovisto de toda intencionalidad, sino como una reflexión sobre las distintas formas de economía y sobre los artefactos artísticos que se resisten a ser transformados inmediatamente en lucrativos objetos artísticos.

    En una comunidad de posturas artísticas caracterizadas por imágenes técnicas y mediáticas, Nicolai descubre imágenes vivas, el medio humano y se convierte en el motivo central del pabellón: la circulación de imágenes, personas y cosas. En este nexo, Nicolai encarna artísticamente el artista conceptual –anclado referencialmente en el arte europeo moderno– que sabe leer los lugares y la arquitectura para transformarlos en (paradójicos) escenarios. En todo caso, estos misteriosos trabajadores que arrojan bumeranes desde su taller le devuelven a este templo, profanado y secularizado en planta productiva, algo de su iconografía original, con los actores en la cornisa de la terraza como evocaciones de las figuras que animaban los frisos de los templos clásicos y clasicistas.

    Sobre OLAF NICOLAI

    Nace en 1973, en Wuppertal, Alemania. Estudia fotografía documental en la Universidad de Gales, Newport, y en 2001 realiza sus estudios de posgrado bajo la supervisión de Timm Rautert en la Academia de Artes Visuales de Leipzig. Actualmente vive y trabaja en Berlín. El punto de partida de su trabajo parte de la observación de la cultura juvenil global, a menudo en los espacios abandonados de estructuras postindustriales y ciudades que se achican. En los últimos años, sus fotografías y películas se han centrado en grupos marginados en sociedades capitalistas. Reflexionan sobre los estilos narrativos fotográficos tradicionales y pueden leerse como una alternativa a las formas convencionales de presentación documental. Zielony ve la cámara como un escenario para sus protagonistas. Su obra ha sido exhibida en numerosas instituciones internacionales.

     

     

    TOBIAS ZIELONY

    The Citizen, 2015 [El ciudadano]

    Siete fotografías a color en varios tamaños, dispuestas en planchas impresas en tinta y montadas en aluminio Dibond. Diarios desplegados en vitrinas verticales. Cuatro vitrinas horizontales con treinta imágenes. Diarios de dieciséis páginas, formato tabloide, ofrecidos al público.

     

    El espacio discursivo de la fotografía

    Fragmento del texto curatorial “El pabellón como fábrica”

    “Occupy Berlin: refugiados sudaneses capturan una cámara” es el título de un artículo publicado a fines de febrero de 2015 en The Citizen, un diario local de Khartoum, en Sudán. Los editores presentaban las imágenes del fotógrafo y el ensayo del autor con las siguientes palabras:

    Durante el último año, Tobias Zielony ha estado fotografiando activistas del Sudán y otros países africanos refugiados en Alemania. Estos activistas protestan contra la falta de libertad de movimiento, la prohibición de trabajar o estudiar y las políticas de asilo racistas que rigen en Europa. Zielony le pidió a escritores y periodistas africanos que comentaran sus fotografías. Para The Citizen, el doctor Magdi Elgizouli reflexiona aquí sobre la migración sur-norte en el marco de un contexto político e histórico más amplio.

    En su ensayo, Elgizouli, un médico y activista sudanés que vive en Alemania, aborda una amplia variedad de temas, desde las distintas formas de la historia pictórica y las imágenes coloniales del hombre blanco en el Sudán negro, hasta el capítulo de Leni Riefenstahl sobre los nuba, para luego concluir con un comentario sobre las opiniones políticas de los refugiados que viven en Berlín, muchos de los cuales son compatriotas del autor. Según Elgizouli, el activismo político de los refugiados está escenificado y la cámara del fotógrafo provee un espacio acrítico para ese espectáculo. Esta áspera polémica es una de las tantas voces que Zielony recaba para sus fotografías, y la gama de textos publicados en diarios y revistas de Sudán, Nigeria, Camerún y Ghana es sumamente variada. Las fotos de Zielony sirven, por ejemplo, para examinar las perspectivas migratorias internas en Nigeria o para presentar un trabajo artístico sobre el tema del tránsito y el cruce de fronteras en Ghana. También fueron publicadas como un ensayo fotográfico en una revista literaria digital. La participación aquí es entendida de una manera nueva tanto en cuanto al método como a la perspectiva: es una invitación a expresarse en un espacio de trabajo discursivo, aun si eso conlleva críticas.

    La serie de Zielony en The Citizen examina una de las cuestiones políticas más importantes de la actualidad: la presencia de “el otro” en Alemania, encarnado por los refugiados africanos. Mientras que los movimientos migratorios de nuestra era son, a menudo, reducidos a meras tragedias en los límites de la “fortaleza Europa”, la mirada de Zielony se concentra en la autorrepresentación política de estas personas, en las razones que las llevaron a abandonar su país de origen, a sus experiencias y a su demanda por ser considerados seriamente como sujetos políticos en Alemania. Zielony hace de esta nueva confianza en sí mismos el tema central de la presentación de sus retratos o, para ser más precisos, los protagonistas de sus imágenes se apropian de la cámara –al menos hasta cierto punto– para contar sus historias. A diferencia de los reportajes mediáticos, que no tardaron en darle la espalda a los activistas refugiados que protestaron en el techo de la escuela Gerhart Hauptmann o en Oranienplatz en el barrio de Kreutzberg, Zielony toma esos eventos mediáticos como punto de partida: toma fotos de los protagonistas más conocidos, pero también de refugiados anónimos, de ubicaciones simbólicas (el techo, el cine, el árbol) así como de otras no documentadas, como los hogares (temporarios) de los refugiados.

     


    © Tobias Zielony & courtesy KOW, Berlin © Photograph: Sursock Museum, Beirut

     

    Sus fotografías tienen varios destinatarios y al menos dos audiencias distintas. Las fotografías de gran formato se presentan dentro de una enorme página de diario, solo falta el texto entre las fotos. El espacio en blanco entre las fotos es una referencia a lo “no dicho”, a los espacios y cesuras en las biografías y el discurso público. Las fotos que los periodistas y los autores de los países africanos mencionados más arriba eligieron para sus diarios, y que de hecho fueron impresas y publicadas, son bien diferentes. Hay copias de estos diarios dispuestas en el pabellón alemán, en grandes vitrinas en el medio del salón, como si en lugar de ser objetos cotidianos de consumo masivo fueran valiosos manuscritos. Acaso el enfoque de Zielony pueda describirse, valiéndose del término que alguna vez propuso Brigitte Werneburg, como “documentalismo discursivo”. El recurso del diario en papel no es aquí un mero coqueteo con el periodismo. Zielony más bien va en contra del fotoperiodismo clásico, que se centra en acontecimientos discretos y, a la vez, muestra lo mucho que han vuelto a acercarse los espacios discursivos de la fotografía (artística) y el periodismo, según la interpretación que uno dé a las imágenes.

    Sobre TOBIAS ZIELONY

    Nacido en 1962, Halle, Saale, Alemania, vive y trabaja en Berlín, Alemania. Olaf Nicolai ha desarrollado una serie de proyectos interdisciplinarios que cuestionan la experiencia elemental del espacio, el tiempo y la física. Ya sea a través de una novela de ciencia ficción, una pieza musical o los procesos de artes y oficios industriales, Nicolai actúa como un intermediario, mediando entre un espacio dado y formas conceptuales para abordar cuestiones de comportamiento social en la zona de tensión entre experiencia concreta y contextualización abstracta. Al trabajar con la repetición y la secuenciación, desarrolla su propia crítica de representación y le da visibilidad a contextos desconocidos.

     

     

    + info http://proa.org

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  • Título: Fabrik, visualizar las fallas del mundo globalizado desde las imgenes contemporneas
    Autor: Marcelo Parajo
    Fecha: 20/05/2019
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    Se exhibe en el espacio Proa21 una muestra que fue pensada para el pabellón alemán de la edición 2015 de la Bienal de Venecia que utiliza el video y la fotografía como indicadores para modificar la realidad.

    La Fundación Proa inaugura en el espacio Proa21 la muestra "Fabrik, sobre la circulación de datos, bienes y personas" que reúne obras de Hito Steyerl, Jasmina Metwaly, Philip Rizk, Olaf Nicolai y Tobías Zielony con la curaduría de Florian Ebner. Ebner pensó la exhibición para la Bienal de Venecia de 2015, cuyo eje era "Todos los futuros del mundo". A partir de esta línea proponía pensar el mundo contemporáneo con una mirada social y política e invitó a los artistas a producir obras especialmente para el Pabellón alemán. El nombre de la muestra es una referencia clara a la idea de "fabricar", aunque en este caso se trata de una fábrica irreal donde se producen ideas e imágenes que no intentan reproducir la realidad sino visualizar las fallas del mundo globalizado e hiperconectado. A su vez, el término reflexiona sobre el pasado, presente y futuro del trabajo industrial, la explotación y alienación del siglo XIX, la progresiva tercerización en países con sueldos bajos, los problemas de la falta de trabajo y las consecuentes migraciones en busca de mejores oportunidades que en muchas ocasiones no aparecen. Sobre la pared donde se presenta la muestra, está la fotografía del pabellón alemán durante la Bienal de Venecia de 2015. FÁBRICA DEL SOL La pieza central de la muestra es la videoinstalación Factory of the sun (Fábrica del sol) de la artista, cineasta y ensayista Hito Steyerl, una obra narrativa en que unos personajes son parte de una historia que poco a poco se convierte en un entretenimiento propio de la cultura digital. De esta forma surge un mundo distópico en forma de un videojuego en el que el visitante está inmerso pero en donde no puede tomar decisiones, sino ser mero espectador. "Este juego no lo podés jugar", dice la narración en un momento del relato. A lo largo de la producción se entrecruzan temas actuales relacionados con la tecnología y las expectativas de los jóvenes con la realidad política de la historia reciente que confronta algunos aspectos críticos del pasado. La historia que relata Factory of the Sun toma lenguajes del videojuego. Una programadora que crea figuras virtuales para un videojuego a partir de los movimientos de personas reales a las que tiene sometidas, un personaje que se convierte en bailarín de YouTube, personajes que refieren a la Unión Soviética mientras disparan armas, crisis de las políticas neoliberales, drones convertidos en armas de ataque y superposición constante de escenas reales y animadas son algunos de los recursos argumentales y técnicos de que se vale la artista para conducir al espectador al centro de debate sobre el presente digital. Steyerl logra de esta manera enfrentar al sujeto con su incapacidad de acción frente al flujo constante de información digital. OUT ON THE STREET Los artistas Jasmina Metwaly y Philip Rizk residen en El Cairo y siguieron muy de cerca los acontecimientos de 2011 en Egipto y lo que se denominó la Primavera árabe. La videoinstalación Out on the street. Para realizar su obra Out on the street (En la calle) convocaron a un grupo de trabajadores de los suburbios con el objeto de reconstruir la historia de una fábrica en la que habían sido empleados. Se trata de la empresa Egyptian Starch and Glucose que es una de las muchas que corrió la misma suerte merced a las políticas implementadas por Hosni Mubarak que apuntaban a desmantelar la producción local. Empresas pertenecientes al estado fueron privatizadas y a través de los años fueron vaciadas en forma progresiva hasta cerrar, en un largo proceso que resultó doloroso y muchas veces traumático para los trabajadores. La obra es una videoinstalación que incluye una proyección protagonizada por los exempleados de la fábrica en la que recrean situaciones en las que son ellos mismos, son sus jefes y a veces, por medio de movimientos y sonidos hechos con la boca, son las máquinas. Dibujos que forman parte de la instalación Out on the street. Así, desde sus experiencias y sus miradas, describen la insensibilidad de los mecanismos de poder y su indiferencia por lo que queda de lado en el recorrido hacia sus objetivos. A través de la dramatización, los trabajadores ponen en acto su historia y la vuelven a vivir para desarmarla, repensarla y tener una voz para contarla. 

    La obra se completa con las baldosas de la terraza donde fue realizada la filmación, sobre la cual los protagonistas dibujaron el plano de la empresa. Las losas fueron removidas y expuestas sobre el piso de mármol del pabellón alemán durante la Bienal de Venecia, lo que se transformó en una  metáfora del intento de integración de "elementos extraños" al tejido social europeo y sirvió para señalar, una vez más, las crisis migratorias que se dan en nuestros días. EL CIUDADANO Tobías Zielony también aborda el tema de la inmigración y la presencia de "el otro", en su obra The Citizen (El ciudadano). Zielony se concentró en la autorrepresentación de inmigrantes de distintos países africanos que viven en Berlín, con foco en aquellos que luchan por ser sujetos políticamente activos y tener una participación en el entramado social en que ahora están inscriptos. Los diarios en formato tabloide contienen artículos de distintos medios que tomaron como punto de partida el material fotográfico de Zielony. Estas luchas se enmarcan dentro de distintos movimientos globales que promueven de formas diferentes que los migrantes tengan la posibilidad de ejercer su profesión en los países de residencia, completar sus estudios y formación e insertarse sin que haya choques de culturas o nacionalidades. Zielony tomó fotografías de inmigrantes -que son expuestas entre espacios en blanco en referencia a lo "no dicho", a lo que falta saber, a las ausencias y a al vacío que queda en la persona que se aleja de su lugar de origen- y las envió a diferentes diarios de los países de origen de esas personas con la idea de hacer pública la situación. Al principio resultó muy difícil para el artista ponerse en contacto con los periodistas y lograr que accedieran a escribir sobre los desafíos cotidianos que enfrentaban los inmigrantes, aunque con el tiempo se publicaron artículos en distintos medios. Zielony también recibió críticas de quienes ven su trabajo como un aprovechamiento de la oportunidad sobre un tema sensible. El artista toma esas críticas y las hace parte de la muestra. Muchas veces no había información sobre el contexto al que pertenecían los fotos, sino que se trataba sólo de las imágenes que condensaban mucha información como las dificultades en el hábitat, formas de vida o el activismo y a partir de allí se reconstruían las historias. En ciertas oportunidades la actitud de Zielony fue criticada, entendida por algunos como la utilización de un tema porque es lo políticamente correcto. El artista lo aceptó y lo incluyó como parte de la obra. GIRO La pieza Giro, de Olaf Nicolai, es la que más debió ser adaptada para el espacio de Proa21, ya que originalmente fue un proyecto performático. Mientras duró la bienal, un grupo de personas se movían en la terraza del pabellón alemán sin poder ser vistos por el público. Eventualmente se acercaban al borde, lanzaban un objeto al aire y volvían a desaparecer. Un mural reconstruye una investigación previa que Nicolai hizo sobre el concepto de la terraza, un lugar pensado como zona intermedia entre lo privado y el espacio de apertura y libertad. La terraza, entre el interior y el espacio de apertura. Allí pueden verse imágenes donde la terraza adquiere diferentes significados: el famoso recital de los Beatles en la terraza de Apple, mitines de presos que se manifestaban en la azotea de la prisión, la huída en helicóptero desde el techo de embajadas en zonas de conflictos bélicos y muchas otras situaciones que responden a ideas contradictorias. En tanto, la acción del búmeran es pensada como un acto paradójico por medio del cual se arroja un arma que al acertar en su presa termina su recorrido, pero que en caso de fallar vuelve y se transforma en un hecho potencialmente suicida si no se sabe dominar la técnica. Es decir que si falla, es perfecto, pues regresa, pero si acierta es imperfecto. "El búmeran designa el preciso instante en que emerge la 'cultura', el momento en que el instinto se transforma en pulsión: el momento en que propósito y objetivo se separan, el momento en que el verdadero propósito ya no es lograr el objetivo sino mantener el movimiento circular que resulta al fallarlo". Slavoj Zizek En este sentido se relaciona con una reflexión de Slavoj Zizek que compara al búmeran con el momento en que surge la cultura, el momento en que el propósito ya no es lograr el objetivo sino mantener el movimiento circular que resulta al fallar. Los videos que forman parte de la muestra se llaman "Cielo" y "Tierra". El primero fue tomado con cámaras sujetas a los bumeranes y el segundo con cámaras ubicadas en el piso. La muestra Fabrik organizada por Ifa (Institut für Auslandsbeziehungen) y Fundación Proa, itineró por lugares tan diversos como Bombay, Siberia o Pakistán y cuenta con la colaboración de la Embajada de Alemania en Argentina y el Goethe Institut.  En el marco de la exhibición se realizará el Seminario Fabrik en tres jornadas. Las fechas se pueden consultar en las redes sociales y la página web de Fundación Proa, en donde también se realizarán las inscripciones. La muestra  "Fabrik, sobre la circulación de datos, bienes y personas" se puede visitar en Proa21, Av. Pedro de Mendoza 2073 hasta el 14 de julio de martes a domingos de 11.00 a 19.00.


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  • Título: Una muestra que reflexiona sobre el concepto de fbrica en un mundo mediatizado
    Autor: Mercedes Ezquiaga
    Fecha: 17/05/2019
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