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Press Kit ALEXANDER CALDER: TEATRO DE ENCUENTROS

Reseñas de Prensa ALEXANDER CALDER: TEATRO DE ENCUENTROS

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Prensa Publicada

  • Título: El arte como salvacin
    Autor: Laura Isola
    Fecha: 04/11/2018
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  • Título: La obra de Calder traducida a ropa
    Autor: Catalina Greloni
    Fecha: 03/11/2018
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  • Título: Poesia y movimiento
    Autor: Victoria Verlichak
    Fecha: 01/11/2018
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  • Título: FUNDACIN PROA: ALEXANDER CALDER THEATER OF ENCOUNTERS
    Autor: Gacetilla
    Fecha: 29/10/2018
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    This exhibition of approximately sixty works by Alexander Calder (USA, 1898-1976), comprises six diversely creative decades of the artist’s life. Constituting a broad panorama, exhibition is a testimony to the enduring contemporaneity of Calder and the importance of their artistic contributions.

    Calder is known as the inventor of the ‘mobile’, a type of “suspended sculpture” made of sheet metal and wire that captures movement in a series of ever-changing forms, offering radical alternatives to the language of abstraction and art concepts existing; It is also famous for its “stabiles”, static implicit motion sculptures.

    With the curatorship of Sandra Antelo-Suarez, the exhibition follows the vision and the relevance of Calder as one of the artists more pioneers in the last century. ‘Theatre of Encounters’ presents the diversity of his work, revealing their multifaceted artist approach.

    Theatre of encounters is organized by Fundación Proa with the collaboration of the Calder Foundation, NY.
    Curator: Sandra Antelo Suárez

    Fundación Proa
    Av. Pedro de Mendoza 1929 y Caminito
    La Boca, Buenos Aires | Argentina



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  • Título: Alexander Calder y su influyente escultura ligera
    Autor: CRISTINA M. GONZLEZ
    Fecha: 11/10/2018
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    Las obras, y en general el arte, fue creado para transmitir sentimientos y emociones como pueden ser la tristeza, el amor o incluso la alegría Pero , ¿alguna vez se han parado frente a una obra y han sentido incertidumbre?.

    Pues Alexander Calder, uno de los artistas mas influyentes del SXXconsiguió transmitir este sentimiento a través de "Teatro de Encuentros", una exhibición realizada en el Proa que recoge 60 obras que abarcas 60 años de la producción del artista.

    Calder perteneció a la vanguardia Abstraction-Création desarrollada en Europa y creada por Piet Mondrian, Jean Hélion, Jean Arp y Antoine Pevsner este movimiento surge para contrarrestar el movimiento surrealista de los años veinte.

    Su objetivo es expresar sentimientos y transmitir sensaciones a través de la abstracción. es el caso de la obra de Calder "Small Sphere and Heavy Sphere". Creada para la interacción con el espectador y que genera diferentes sonidos al chocar una de las esferas con los distintos objetos que se encuentran a su alrededor.

    Esta era la forma de Calder de modificar la escultura clásica. Su escultura estaba formada por piezas flotantes que colgaban del techo y que, a diferencia de las comunes, tenían un movimiento real gracias a la ligereza de los materiales que empleaba (alambre, chapa etc).

    Con esto, consiguió el sentimiento de incertidumbre en los espectadores, ya que en sus obras el movimiento y el sonido son siempre aleatorios e imprevisibles y por tanto, sorpresivos.



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  • Título: Calder, la revolucin del arte
    Autor: MARCELO SUREZ R.
    Fecha: 06/10/2018
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    La Fundación Proa de Buenos Aires alberga, desde el 8 de septiembre hasta el 13 de enero, Teatro de encuentros, muestra dedicada a uno de los artistas más influyentes del siglo XX: el estadounidense Alexander Calder. Son 60 obras en las que destacan las célebres esculturas con alambre y los móviles de color, livianos y sutiles.

    La curadora de la muestra es una boliviana, la cruceña Sandra Antelo-Suárez, que radica en Estados Unidos y que ha dedicado varios años de estudio a la obra del escultor, que nació en Pensilvania en 1898 y murió en Nueva York en 1976. Teatro de encuentros es una exposición que cubre 60 años de la carrera de Calder, lo cual la hace, de alguna manera, global, pero finalmente tiene una lectura particular que Antelo viene desarrollando desde hace una década. La curadora ha estudiado la parte más ideológica del escultor; es decir, a un Calder casi desconocido, no al que se ve en todas partes.

    “A Calder siempre se lo ha mirado a través de lo formal. Sobre él se ha dicho y se ha expuesto tanto, que la pregunta era: ¿qué podemos hacer? Entonces, nos dimos cuenta, dentro de nuestro campo, de que aún hay cosas con las cuales contribuir.

    Lo interesante con Calder es que su obra genera una riqueza muy grande”, explica Antelo-Suárez, que presenta Teatro de encuentros como un proyecto avalado por la Fundación Calder. Pionero y moderno Calder perteneció al movimiento Abstraction-Creation, creado por Piet Mondrian, Jean Hélion, Jean Arp y Antoine Pevsner. Tuvo una gran amistad con Joan Miró y con otros artistas de la vanguardia europea.

    Fue pionero del arte cinético e inventor de los mobiles (móviles), bautizados con ese nombre por su amigo Marcel Duchamp. Es reconocido como el primer artista verdaderamente internacional del siglo XX. Entre 1926 y 1933 cruzó el océano Atlántico 12 veces. En Europa y en Estados Unidos, los espectadores de vanguardia recibieron con entusiasmo El Circo de Calder, su pionera obra de arte performativo, puntapié inicial de una revolución cinética en el arte moderno. Sandra vio El Circo y lo miró con diferentes ojos.

    “Para mí, El Circo es un evento socioconceptual de una performance. Así empecé a descubrir a un Calder que no conocía. Mis estudios se basaron en la época del posestructuralismo, de la semiótica, de la crítica institucional. Hasta entonces, a Calder se lo había mostrado a través de la cuestión formal, el color y el movimiento, que para mí son fachadas de distracción a medida que uno va descubriendo otras cosas en el artista”, indica la curadora. Antelo-Suárez había realizado anteriormente otros trabajos sobre el escultor. En 2017 curó la exposición Kinetic of violence, además, ha escrito varios ensayos sobre los cuales prepara un libro.

    “Me interesaba buscar el punto donde se encuentra el acto estético en Calder. En él se manifiesta el encuentro, una escultura en vivo, una llamada al momento. Y nunca hay dos momentos idénticos. Claro que ahora vemos las piezas de otra forma, porque han pasado casi 100 años”, añade. Small Sphere and Heavy Sphere (Pequeña esfera y pesada esfera, 1932/1933), el primer móvil colgante de Calder pensado para que el espectador lo mueva, es una pieza clave de su producción y de esta muestra. De forma aleatoria e imprevista, se generan distintos sonidos cuando una pequeñísima esfera blanca golpea diferentes objetos, como botellas vacías, una caja de madera y latas.

    Los objetos conforman una instalación móvil e interactiva. Para preservar la obra, el espectador no podrá activarla. En una carta, Calder le sugirió al curador James Johnson Sweeney que Small Sphere and Heavy Sphere se incluyera en su retrospectiva de 1943 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). La obra no fue incluida en la exposición.

    Tal vez era una obra compleja para su tiempo y complicaba la estrategia que desarrollaron Alfred H. Barr, Jr., el director del MoMA, los curadores y las curadoras y el MoMA como institución para expandir el canon del arte moderno a Nueva York. “Entre lo más interesante de la exposición se encuentra esta carta, que se presenta por segunda vez. Muchas de estas obras de los años 30 han sido pasadas por alto en la mayoría de las muestras. Y a mí ese es el Calder que me interesa, el que hace juegos mentales, que se anticipa, participa y especula. Es un poco lo que se puede llamar la cultura performática, un nombre tan trillado ahora y que hace 100 años no significaba nada”, complementa Sandra.



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  • Título: Antelo-Surez, o la cultura como una posibilidad de dilogo
    Autor: MARCELO SUREZ R.
    Fecha: 06/10/2018
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    El mundo de Alexander Calder es un teatro de encuentros en el cual todo lo que se desenvuelve constituye un compromiso con el presente. El mundo de la boliviana Sandra Antelo-Suárez está íntimamente ligado al arte y, en los últimos años, al escultor estadounidense que está presente en la Fundación Proa con una muestra curada por ella.

    Antelo-Suárez es una cruceña que vive en Estados Unidos, experta en Calder y voz autorizada para hablar de su obra y trayectoria a través de los diversos escritos que ha dejado, en los que hace énfasis en el acto estético, que se sitúa en el encuentro, en un juego mental sin guiones ni límites, pleno de colaboraciones en desarrollo, especulaciones y expectativas.

    Todo esto queda plasmado en Teatro de encuentros y en las cuatro etapas en las que está dividida la muestra (En busca de la acción y la interacción, Una proposición, La esplendorosa era del objeto-ballet semi-autosuficiente y Bailando entre el móvil y el stabile). Asimismo, se amplifica en la voz firme y elocuente de Antelo-Suárez, que habla con entusiasmo de su trabajo al programa Aquí estoy, de EL DEBER Radio, para luego ampliar y desarrollar sus conceptos sobre arte y la visión de una profesional en el tema, en una entrevista con Brújula. 

    Sandra es brasileña de nacimiento casi por accidente. Nació en Río de Janeiro, adonde sus padres habían viajado. Pero permaneció ahí solo nueve días y llegó a Santa Cruz de la Sierra, donde creció y se educó, por eso se considera una auténtica camba. A los 16 años viajó a Estados Unidos a estudiar Literatura comparada en español e inglés. Su inclinación por las artes y las ciencias sociales, la llevaron por universidades enfocadas en las ‘liberal arts’, entre las que tuvo la oportunidad de hacer maestrías y un doctorado en Arte. 

     

    Radicada en Nueva York desde principio de los años 90 y habiendo adoptado un enfoque interdisciplinario global, Antelo-Suárez ha llevado a cabo una investigación en profundidad de la escena artística desde diversos campos. En 1993 se hizo cargo de Espacio del tiempo: Artistas contemporáneos de las Américas, la primera exposición de artistas de la región que trascendió las clasificaciones culturales y que se realizó en The Americas Society, una organización dedicada a la educación y el debate en la región. Simultáneamente, realizó la exhibición Artistas latinoamericanos del siglo XX, en el Museo de Arte Moderno (MoMa).

    A sus 25 años creó el que considera su mejor proyecto: la organización sin fines de lucro Trans, una plataforma de contextualización de arte internacional y luego fundó la revista Trans Cultures Media, de la que fue editora. Se trata de una publicación interdisciplinaria y multilingüe con un enfoque en las culturas americanas, que llegó a publicar ensayos seminales de autores como Ernesto Laclau, Judith Butler, Juan Goytisolo y Silvère Lotringer.

    “Era a principios de los años 90 y en esa época trabajaba con artistas de mi generación, con los que hablábamos el mismo lenguaje, vivíamos lo que estábamos haciendo. Había una energía increíble. Fui una articuladora cultural que logró poner en marcha los proyectos que creamos. Hacíamos curadurías, simposios, debates. Utilizábamos el internet como una herramienta editorial. Era Trans, es decir, un espacio entre lugares”, rememora Sandra.

    Luego de que la plataforma cumplió su ciclo, Antelo-Suárez se sumergió en proyectos de diversas características. En 2001, en Nueva York, curó las primeras exposiciones individuales de Yang Fudong, Daniel Guzmán, Joan Jonas, Marine Hugonnier y Mircia Cantor.

    En la edición 2002 de la feria Art Basel de Miami curó y produjo Smile without a cat: A celebration of Ann Lee’s Vanishing, un proyecto de fuegos artificiales de Pierre Huyghe y Philippe Parreno. Entre sus trabajos de esta época también se destacaNo confíe en nadie de más de 30 años, acerca de la obra de Dan Graham, Tony Oursler y Rodney Graham, artistas conceptuales de los años 60. La pieza, que se presentó originalmente como un espectáculo de títeres de rock en vivo, fue producida por Sandra en colaboración con el maestro de títeres Phillip Huber. Se presenta actualmente en la galería Lisson, de Londres.

    “Yo no trabajaba con artistas muertos, como Calder o Picasso, nunca me atrajo ese glamour de los artistas míticos. Tampoco buscaba asociar forzosamente mi labor con una cuestión ideológica. Pero me siento muy agradecida por la gente que decidió realizar estos proyectos conmigo”, asevera.

    Antes que curaduría, Antelo-Suárez prefiere llamar ingeniería cultural a lo que hace, porque ahora “se cree que curar una tienda es curar”. “No es por una cuestión de elitismo, sino porque tenemos que empujar los estudios académicos”, aclara. Sandra recalca que cada uno de los responsables de una ingeniería cultural tiene su propia visión e influencias. En el caso de ella, le importa lo inmaterial. 

     

    Establecer diálogos

    Antelo-Suárez está convencida de que el arte promueve el diálogo y permite abordar muchos temas de interés para una sociedad, pese a las diferencias ideológicas de sus componentes.

    “No soy una amante de las artes visuales, utilizo mis conocimientos al respecto como una forma de proveer nociones de igualdad y de crear contextualizaciones históricas, es decir, saber reconocer de dónde venimos. Sí, es muy bonito el cuadro y el arte de sala, pero no me interesa el diseño de interiores. En mis proyectos, el texto es muy importante y el libro como un espacio de exposición de ideas, como un objeto que puede estar en muchos lugares”, expresa. 

    Sobre la actividad artística en Bolivia, confiesa que no hace un seguimiento permanente, pero trata de estar al tanto de las novedades. Conoce a varios artistas de la actualidad y en diferentes épocas ha realizado estudios sobe arte boliviano. Viaja a Bolivia con frecuencia, aunque desde hace dos años no viene.

    Sandra no oculta su interés de ser considerada una embajadora cultural, porque trabaja para eso. “Son momentos propicios para establecer diálogos y creo que lo podemos hacer en todos los campos del arte, no solo en las artes visuales, sino también en la literatura”, dijo y adelantó que está gestionando becas para artistas bolivianos en EEUU.

    Más allá de nombres individuales, como Gastón Ugalde o Roberto Valcárcel, aguarda que artistas de esta generación también sean referentes en el exterior. Le parece fundamental que las galerías privadas y espacios públicos trabajen en conjunto. “Celebro toda oportunidad que tenga un artista de desarrollar su obra, pero es más importante el contexto”, afirma la experta cruceña, que se refirió también a las bienales de arte de Bolivia. La referencia principal al respecto son sus amigos, que han sido invitados como jurados internacionales a los diversos certámenes, mientras ella manifiesta su extrañeza por no haber sido llamada a ninguna versión.

    Antelo-Suárez valora a los mecenas culturales, que se suman a los esfuerzos integrales para que el arte se sostenga. “Para que todo funcione es imprescindible que existan artistas, críticos, curadores, instituciones, galerías, coleccionistas, mecenas y universidades. Ahora, no creo que el estudio de las artes plásticas siempre sea lo mejor. Uno puede aprender técnicas ahí, pero hay que aprender a pensar. Hay tantas escuelas internacionales de arte, que se hace muy difícil encontrar un campo para que un artista como tal logre desempeñarse como profesional”, asegura.

    También se refiere a cierta postura o mirada errónea que existe de ese artista ligado a la vida bohemia en detrimento de la producción cultural como objetivo de un trabajo serio y responsable. “Ser artista no significa que tengo que ser decadente, andar de fiesta y ofrecer algo que no tiene contenido, que es vacío. Uno puede trabajar más y tiene la misma validez que un ingeniero civil. Quizás, no hay una funcionalidad inmediata sino funcionalidades intangibles, como reconocer que la cultura es una posibilidad de diálogo.  La producción cultural es algo que cuestiona, que pone en duda, que te permite saber que una obra dentro de 50 años seguirá siendo algo interesante aún, o puede tener otras lecturas. Ese es el Calder que a mí me interesa. El que hizo que algo de hace 100 años ahora me llame la atención”, finaliza Sandra.



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  • Título: Cuando el juego se vuelve un arte
    Autor: MARTN BONADEO
    Fecha: 05/10/2018
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    Mientras muchos piensan los videojuegos como una simple evolución tecnológica de los juguetes, en el Laboratorio de juegos y experimentación de las Facultades de Comunicación e Ingeniería de la Universidad Austral (LUDLAB), tendemos a relacionarlos mucho con la historia del arte. Para ilustrar este vínculo, basta con darse una vuelta por la Fundación Proa, donde en estos días se puede ver una muestra de Alexander Calder. Sus móviles son de las primeras obras de arte visual que proponen la interacción lúdica con el entorno: las corrientes de aire generadas en la sala las mueven. En el Río de la Plata, también tuvimos exponentes de las artes que se animaron a investigar un costado más lúdico como Joaquín Torres García con sus juguetes de madera y en especial Gyula Kósice que en la década del 40 realizó una escultura (Röyi) y unas pinturas con bisagras, proponiendo la interacción del público y violando la ley que dice “prohibido tocar”. En esos mismos años Kósice comenzó a hacer obras con tubos de neón: electricidad e interactividad, dos elementos básicos para la aparición de los videojuegos. Julio Le Parc es otro de los locales que coquetea con lo lúdico en muchas de sus producciones. Más adelante otros artistas latinoamericanos expusieron obras en las que exploran conceptos como la virtualidad o lo inversivo, palabra que cada vez se usa más en el léxico gamer. No es casual que en la década del 70 cuando los artistas de Centro de Arte y Comunicación (CAYC) comenzaron a hacer arte con computadoras, surgieran los primeros videojuegos. La estética, el diseño sonoro, el diseño del espacio, la narrativa, la forma en la que se experimenta el tiempo y la conducta, son algunos de los muchos elementos que comparten desde entonces estos dos mundos.

    La primera exhibición de videojuegos en el circuito artístico fue curada por Rochelle Slovin en el Museum of Moving Image. Un tiempo después, Paola Antonelli dio un paso polémico al incorporar una serie de videojuegos a la colección de diseño del MOMA de New York. Desde entonces, se destacan muestras que mezclan arte y videojuegos como la exhibición recientemente inaugurada Design/Play/Disrupt del Victoria & Albert Museum (Reino Unido), Hand Eye Society (Canadá), A MAZE (Alemania), Playful Arts Festival (Holanda) y Freeplay (Australia).

    En Buenos Aires, Luján Oulton es quien lidera la discusión arte/videojuegos. Su tesis (aún en proceso) estudia cómo los artgames y videojuegos experimentales se introducen en museos y galerías. Luján también es una de las creadoras e impulsoras de Game on! El arte en juego, la primera y única exhibición en Argentina sobre arte y videojuegos que ya lleva seis ediciones en las que se exploran nuevas formas de activismo y de cibernarrativa, además de reformular nociones como la interactividad, la sensorialidad y la experiencia estética. El Espacio de la Fundación Telefónica Argentina también dedicó hace poco una expo a la historia de los videojuegos.

    Entre los artistas locales ya se destacan en este campo Daniel Benmergui, Agustín Pérez Fernández, Laura Palavecino, Florencia Rumpel y el número crece cada año.

    Martín Bonadeo es artista plástico, docente y doctor en Ciencias de la Comunicación.



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  • Título: Un innovador de la escultura. Alexander Calder en Proa: la captura del movimiento
    Autor: GABRIEL PALUMBO
    Fecha: 29/09/2018
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    Con sus idas y vueltas, la discusión contra o sobre la figuración es uno de los problemas más interesantes que se han dado en el ámbito del arte. Sin evocar la necesidad del fanatismo, ni de estilo ni de filosofía, la posibilidad de imaginar un arte desligado de la representación le ha regalado al mundo una cantidad y una variedad de belleza invaluable.

    Una de las estaciones más provechosas de ese recorrido es, sin dudas, el arte cinético. Si bien su concreción artística puede filiarse unos años antes, fue la muestra organizada por Denise René en París en 1955 la que le dio nacimiento institucional a un grupo de artistas originales que tenían en el centro de su producción las ideas de movimiento –tal vez sea más ajustado hablar de inestabilidad–, una relación distinta entre la obra y el espectador y la incorporación de tecnología como medio y fin de la relación del arte con la vida cotidiana. En la exposición, curada por Pontus Hulten, mostraron obra una mezcla de artistas jóvenes como Pol Bury, Jean Tinguely y Yaacov Agam junto a consagrados como Marcel Duchamp, Víctor Vasarely y Alexander Calder.

    Calder venía trabajando un concepto artístico desde hacía casi dos décadas, desarrollando unos móviles (el nombre se lo debemos al propio Duchamp) en el que la inestabilidad, el juego y los efectos de la luz eran protagonistas excluyentes.

    Estos móviles constituyen el atractivo más fuerte, aunque no el único, de la actual muestra de Alexander Calder en Proa. Con curaduría de Claudia Antelo-Suárez, el gran espacio del barrio de La Boca suma un capítulo más a la serie de exhibiciones que recuperan las mejores tradiciones del arte contemporáneo del siglo XX. Entre muchos otros, fueron Duchamp en 2009, Louise Bourgeois en 2011, Joseph Beuys en 2014, la muestra sobre el futurismo y Kazimir Malevich en 2016, Yves Klein el año pasado. A esta lista se agrega ahora el nombre de Calder. Las 4 salas de Proa dibujan en alguna medida la evolución del artista estadounidense entre las décadas del 20 y del 70.

    Las primeras obras de Alexander Calder: Teatro de Encuentros son las esculturas de alambre en las que el artista utiliza el material para construir dibujos flotantes definiendo figuras de animales y retratos. En las sala pueden verse, también, unos dibujos sobre las mismas temáticas, donde el pincel juega con una libertad absoluta y cuyo resultado se asemeja a pinturas orientales en las que es más importante la sugerencia que la imagen final.

    En las esculturas de alambre, el visitante podrá reconocer referencias de las continuidades más fuertes en el cuerpo de obra de Calder. La movilidad, concepto clave de su trabajo, está sostenida en el incipiente juego propuesto en obras como “Goldfish Bowl”, de 1929, en la que una pequeña manivela permite mover a los pececitos de alambre que habitan el interior de la pecera. Esta escenificación es una pequeña muestra de una de las experimentaciones de Calder. En sus años parisinos, entre 1926 y 1933, el artista trabajó en las presentaciones de su circo. Consistía en un escenario en el que unas figuras pequeñas realizadas en múltiples materiales jugaban escenas más o menos dramáticas, más o menos humorísticas, propias del circo. Malabaristas y trapecistas hechos con alambre, botones, clavos oxidados y tapas de botellas usadas se jugaban la vida bajo los sistemas mecanizados ideados por Calder. En algunos casos, las cosas salían mal y los artistas morían, lo que habilitaba el consecuente funeral, con sus congojas y sus lágrimas. No es difícil establecer un paralelo entre las funciones del Grand Cirque Calder y las posteriores perfomances de los años 60 y 70, con su carácter experimental y su convocatoria lúdica.

    El desarrollo del cinetismo en Calder es muy particular. Pasó al menos por tres estadíos. Sus obras iniciales tomaban el precepto tecnológico propio de la escuela, incorporando pequeños mecanismos que daban movimiento a las obras. El siguiente paso fue el de incorporar al público como actor principal e impulsor del meneo. Años más tarde, abandona esta tendencia y resuelve la inestabilidad de sus obras con el único auxilio del viento o, incluso, de las leves brisas internas de lugares cerrados en donde se instala o muestra su obra.

    En las salas 3 y 4 de Proa están los móviles (mobiles) y los stabiles de Calder. Los primeros son los más conocidos dentro de su cuerpo de obra y resumen sus búsquedas e intenciones. Uno de sus objetivos fue –lo definió bien Jean Paul Sartre– el de agradar. Los móviles de Calder son bellos, y transmiten esa belleza al escenario en el que se encuentran. La proyección de las sombras de los brazos y de las piezas principales de los móviles sobre las paredes de los salones de Proa son una continuidad de la obra y dibujan otras posibilidades de inestabilidad y generan un entorno mágico.

    Uno de los más llamativos es “Triple Gong”, una pieza de 1948 que mide casi dos metros hecha de alambre y latón pintado. Se destacan tres gongs consecutivos de color dorado que marcan una suerte de secuencia y está rematado por un conjunto articulado de piezas de colores.

    En una obra sin título de 1934 el móvil pende de un gran círculo de metal que está apoyado sobre el pedestal como una escultura más clásica. En este caso el movimiento está más contenido y a las piezas de metal se agregan otras de madera y algunas cuerdas.

    Otra obra que combina ambos elementos es “Brass on Piano Legs”, de 1955. De una base escultórica con forma de trípode se desprende un móvil de los tradicionales de Calder con alambres y piezas de metal pintado. Esta obra está cotizada por la casa de subastas Christie’s en más de medio millón de dólares.

    Pero la joya de la exposición es, sin dudas, “Small Sphere and Heavy Sphere”. Se trata de un trabajo conceptual que Calder realizó entre 1932 y 1933, al final de su estancia parisina. La obra es un verdadero happening en el que el azar, la indeterminación, la participación del público y hasta las dimensiones de la sala y los deseos del curador rehacen la obra en cada presentación. La idea de Calder es tan profunda que diseñó una experiencia estética que replica a la humana generando sus propias fallas y obstáculos. La experiencia humana no es lineal y la artística lo es aún menos. Cuando la voluntad activa la esfera más grande y más pesada una esfera más pequeña, más liviana y de otro material choca contra botellas, latas y un cajón de madera mientras busca la improbable concreción del deseo bajo la forma del sonido del gong apoyado en el piso. En un verdadero juego vital entre lo frustrante y lo satisfactorio. Ante cada estación del itinerario de la esfera pequeña, se activa una música distinta completando una experiencia ambiental difícil de emparentar con otras formas artísticas.

    La intención del artista queda herida en la muestra de Proa, como en la de cualquier espacio estático, lo que no impide, por cierto, disfrutar de la genialidad del artista.

    La última vez que los trabajos de Alexander Calder estuvieron en Buenos Aires fue en 1971, expuestos en el Museo Nacional de Bellas Artes. Casi 50 años pasaron para que podamos repetir ese gusto. No hay razón para perdérselo.


    Alexander Calder

    Pensilvania, 1898 - Nueva York, 1976

    HIjo y nieto de escultores, estudió Ingeniería Mecánica. En 1926 empezó a hacer figuras de alambre y madera. En 1952 ganó el gran premio de Escultura de la Bienal de Venecia. Es conocido como el inventor del “móvil”, un tipo de escultura suspendida hecha de chapa y alambre que captura el movimiento en una serie de formas siempre cambiantes, ofreciendo alternativas radicales al lenguaje de la abstracción y los conceptos de arte existentes; también es famoso por sus “stabiles”, esculturas estáticas con movimiento implícito. Desde sus móviles de la década de 1930 hasta sus instalaciones monumentales de la década de 1970, Calder impactó profundamente la historia del arte del siglo XX.

     

    Alexander Calder. Teatro de Encuentros. 

    Lugar: Proa, av. Pedro de Mendoza 1929.  Fecha: hasta el 13 de enero de 2019.  Horario: martes a domingos, 11 a 19.Entrada: $80; estudiantes, docentes y jubilados, $50.



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  • Título: Muestra recomendada: Alexander Calder en Fundacin Proa
    Autor: Anabella Monteleone
    Fecha: 19/09/2018
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    Disciplina mental e instrucción mecánica primero. Ciencia y Humanidades después. Ingeniería y Arte más adelante. Estos orbes parecían no aproximarse nunca pero gracias, entre otros, al Leonardo más famoso de la historia, sabemos que no se trata de conjuntos de supervivencia aislada sino de una intersección que ha dejado una huella profunda en el tiempo. Uno de los que más se ha bañado en estas aguas fue, sin dudas, Alexander Calder. Ingeniero de profesión, avezado en temas vinculados a la hidráulica y a la industria automotriz, el interés por el arte de quien fuera hijo de padre escultor y madre pintora, venció a su primera vocación.  En 1923 se unió a la Liga de Estudiantes de Arte de Los Ángeles y comenzó una trayectoria que lo transformaría en uno de los más grandes referentes del siglo XX.

    Pintor, grabador y diseñador de piezas de variada índole, sería la escultura el lenguaje que más se prestaría a sus búsquedas estéticas. Su visión fresca y audaz le ganó el reconocimiento de sus pares. Fue Marcel Duchamp quien bautizó mobiles a sus inusitadas piezas cinéticas, y Jean Arp el responsable de nombrar a los stabiles que son su huella en el mundo.

    La Fundación Proa, en colaboración con la Fundación Calder de Nueva York, presentará, a partir del ocho de septiembre, una exposición dedicada a este exponente de la renovación escultórica. Con curaduría de Sandra Antelo Suárez, la muestra promete acercarnos a la producción de este innovador del trabajo volumétrico y extender a este campo el espíritu del maestro florentino. Pues si como él decía la pittura é cosa mentale, la escultura, de la mano de Calder y de una imaginación que se balancea al ritmo de sus creaciones, también.

    Fundación Proa. Av. Pedro de Mendoza 1929 | De martes a domingos de 11 a 19 hs. | Desde el 8 de septiembre



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  • Título: De la Provenza francesa a La Boca
    Autor: Hugo Beccacece
    Fecha: 17/09/2018
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  • Título: La escultura ligera de Alexander Calder, un juego de asombro y felicidad
    Autor: Marina Oybin
    Fecha: 13/09/2018
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    Lo primero que uno siente entre los móviles de Alexander Calder (EE. UU., 1898 – 1976), un mundo de piezas simples y potentes activadas apenas por el movimiento del aire del ambiente, es un golpe de asombro y felicidad.

    Organizada con la colaboración de Calder Foundation, el sábado pasado Proa inauguró Teatro de Encuentros, una deslumbrante exhibición que reúne sesenta obrasque abarcan seis décadas de la producción del artista y que cuenta con la curaduría de Sandra Antelo-Suárez.

    "El gesto estético en Calder reside en el encuentro –dice Antelo-Suárez en una entrevista con Infobae Cultura–. Todo encuentro se compone de anticipaciones y colaboraciones, pero se trata de algo que no tiene un destino definido. Es una sinfonía de silencios que uno va construyendo. Calder tiene mucha teatralidad; cada sala de la muestra es como una escena".

     

    La exhibición incluye dibujos para el libro Animal Sketching  (donde planteó principios básicos para dibujar); esculturas con alambres doblados, que van a contrapelo de la idea tradicional de la escultura maciza, contundente, marmórea; stabiles (planos de chapa, tridimensionales, diseñados para lugares específicos) y sus fascinantes móviles, que se mueven con la brisa del ambiente. Estas últimas son obras autónomas que no requieren de la mano humana ni de mecanismo alguno para activarse.

    Small Sphere and Heavy Sphere (Pequeña esfera y pesada esfera, 1932/1933), el primer móvil colgante de Calder pensado para que el espectador lo mueva, es una pieza clave de su producción y de esta muestra. De forma aleatoria e imprevista, se generan distintos sonidos cuando una pequeñísima esfera blanca golpea diferentes objetos como botellas vacías, una caja de madera y latas. Los objetos conforman una instalación móvil e interactiva. Para preservar la obra, el espectador no podrá activarla.

    "En una carta, Calder le sugirió al curador James Johnson Sweeney que Small Sphere and Heavy Sphere se incluyera en su retrospectiva de 1943 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). La obra no fue incluida en la exposición. Tal vez era una obra compleja para su tiempo y complicaba la estrategia que desarrollaron Alfred H. Barr, Jr., el director del MoMA, los curadores y las curadoras y el MoMA como institución para expandir el canon del arte moderno y mover su centro a Nueva York", dice Antelo-Suárez. Esta carta resulta un hallazgo invalorable ya que da cuenta de la existencia de la obra y del modo participativo en que opera.    

    Calder, artista influyente del siglo XX

    Calder perteneció al movimiento Abstraction-Création, creado por Piet Mondrian, Jean HélionJean Arp y Antoine Pevsner. Tuvo una gran amistad con Joan Miró y otros artistas de la vanguardia europea. Fue pionero del arte cinético e inventor de los mobiles (móviles), bautizados con ese nombre por su amigo Marcel Duchamp

    Hacia finales de los años cincuenta, construyó esculturas monumentales con placas de acero atornilladas para espacios públicos. También incursionó en la creación de escenografías teatrales, libros ilustrados, joyas, juguetes y tapices. 

    Artista anti-pedestal, Calder modificó la escultura. Sus piezas flotantes se mueven de forma aleatoria por efecto de la sutil corriente de aire. En sus inicios estaban propulsadas por un motor; otras fueron pensadas para que el espectador las tocara. Usó alambres y chapas para sus piezas suspendidas, cósmicas. Esas formas leves y de colores provocan un efecto visual singular. Hay algo muy lúdico en esa subversión de la tradición.

    Pasó del estatismo al movimiento y cambió radicalmente la posición tradicional de la pieza escultórica en el espacio: la obra cuelga del techo, en movimiento suave, a veces imperceptible. Reemplazó elementos como piedra y bronce por alambre.

    "Para mí, en Calder el movimiento es un efecto secundario: él busca el choque, el enlace social de la interacción, que tiene como efecto el movimiento. Para que haya un movimiento tiene que haber una ruptura. Calder no busca el movimiento, sino que busca la acción y la interacción", dice Antelo-Suárez.

    El circo

    Admirador del mundo del circo, creó un espectáculo con figuras circenses que movía él mismo en selectos shows para sus amigos. "El circo es el eje central de su obra. Le interesaba el circo porque hay acción e interacción. Es un evento irreproducible, irrepetible, que presenta contrariedades. Hay explosiones: en las acciones, en cómo Calder crea el volumen. Creo que el circo es la primera peformance del siglo XX", dice la curadora. Considera que el aspecto central del trabajo de Calder es el placer por la incertidumbre que habita en sus obras, donde el movimiento y el sonido son impredecibles, aleatorios, sorpresivos.     

    Mondrian: una marca indeleble en Calder

    Tras visitar el estudio de Piet Mondrian en París, en 1930, Calder sintió un impacto: dijo que se sintió como un bebé al que le dan unas palmadas para que sus pulmones empiecen a trabajar. Esa fue su entrada al campo del arte abstracto.

    "Me impresionaron algunos rectángulos de color que había fijado con chinchetas en la pared siguiendo un modelo acorde con su temperamento. Le dije que me gustaría hacerlos oscilar… él se opuso –contó Calder–. Me fui a casa e intenté pintar cuadros abstractos… pero al cabo de dos semanas, volví de nuevo a los materiales plásticos. Creo que, en aquella época, y prácticamente desde entonces, el sentido de la forma que subyace en mi obra ha sido el sistema del Universo, o de una parte del mismo. Pues es un modelo lo bastante grande para trabajar en él. Lo que quiero decir es que la idea de cuerpos sueltos flotando en el espacio, de distintos tamaños y densidades, tal vez de diferentes colores y temperaturas, y rodeados y entreverados de volutas en estado gaseoso, algunos de ellos parados, en tanto que otros se mueven de manera peculiar, me parece la fuente ideal de formas".

    Ese cosmos en Calder nunca es previsible: las superficies pueden danzar con la brisa, los colores parecen mutar; el sonido –experimental y contemporáneo– es un enigma. A cada paso, irrumpe el placer por la incertidumbre.



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  • Título: Columna de arte con Gabriel Levinas - Lanata Sin Filtro
    Autor: Gabriel Levinas
    Fecha: 13/09/2018
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  • Título: ARTE: PROA: ALEXANDER CALDER
    Autor: Luis Pico Estrada
    Fecha: 12/09/2018
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    PROA inaugura este sábado 60 obras de Alexander Calder mayor escultor estadounidense de la historia.

    En 1926 se radicó en París y vivió en Europa cerca de 15 años. Fueron sus amigos Piet  Mondrian, Joan Miró y Pablo Picasso.

    En 1930 queda deslumbrado al visitar el estudio de Mondrian y deja la figura por la abstracción para “dar movimiento a lo que hacía Mondrian”.

    El gran Premio de la Bienal de Venecia en 1952 y le llueven encargos de todo tipo, sobre todo en los Estados Unidos donde había retornado vivir. También se destacó en la creación de joyas y juguetes. Su gran amigo fue Joan Miró con quien compartió sus ideas plásticas, siempre recuerda la maravillosa exposición en la Phillips Collection de Washington que los reunió a los dos y que fue una de las más bellas exposiciones que vio en su vida.

    Se estima que realizo 22.000 esculturas en su vida. Unas 50 esculturas se venden en subastas cada año y su mayor precio fue “Pez Volador” vendida por Christie´s en U$S26 millones, triplicado su base. Unas 250 esculturas se han vendido en las últimas dos décadas en más de U$S 1 millón y también tienen buen mercado sus grabados, dibujos y tapices.



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  • Título: Un escultor que puso el arte en suspenso
    Autor: Fabin Lebenglik
    Fecha: 11/09/2018
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    Alexander Calder (EE.UU., 1898-1976) es un artista clave del siglo XX, que en los años veinte comenzó a hacer “dibujos” con alambre para generar volúmenes ilusorios, suspendidos, generando obras de volumen sin masa y con poco peso, pero con cualidades vibratorias, que comenzaron por revolucionar la escultura para luego influir sobre otras artes y sobre el modo en que el arte había sido pensado hasta entonces. 

    La exposición “Teatro de encuentros”, organizada por la Fundación Proa y la Calder Foundation (de Nueva York), con curaduría de Sandra Antelo, traza un amplio panorama de su obra a través de unas sesenta piezas que el artista realizó entre 1925 y 1974.

    Como explica Alexander S. C. Rower, pesidente de la Calder Foundation (de Nueva York),  “Calder es reconocido como el primer artista verdaderamente internacional del siglo XX. Entre 1926 y 1933, cruzó el océano Atlántico doce veces. En Europa y los Estados Unidos, los espectadores de vanguardia recibieron con entusiasmo el Cirque Calder (Circo Calder), su pionera obra de arte performativo, y sus móviles abstractos, puntapié inicial de una revolución cinética en el arte moderno”. 

    El Museo Nacional de Bellas Artes de nuestro país presentó en 1971 la exposición Escultura, acuarelas y dibujos, grabados, libros ilustrados y joyas de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York, una muestra itinerante de obras de Calder, organizada por el MOMA, que también se exhibió en Colombia, Uruguay, México y Chile. 

    Lo primero que aparece cuando se nombra a Calder son sus móviles, una suerte de escultura suspendida, realizada, entre otros materiales, de chapa y alambre, que se mueve por acción de las corrientes de aire, produciendo múltiples combinaciones y formas. El artista también creó esculturas estáticas con movimiento implícito, los “stabiles”.

    En el caso de los “móviles”, fue el nombre que les puso Marcel Duchamp y en el de “stabiles”, fue una denominación de Jean Arp.

    La colaboración entre Calder y Duchamp comenzó en 1931. Un tiempo después, Duchamp escribió sobre las obras de Calder, “La sinfonía se completa cuando se suman el color y el sonido, haciendo un llamado a que nuestros sentidos sigan una partitura invisible”.

    En las piezas de Calder, muchas veces es el espectador o el viento el que las modifican activando el movimiento, la indeterminación, las formas y los sonidos inesperados.

    Las piezas con que se abre la exposición deslumbran por su carácter mínimo, perfección, linealidad, y por lo radical de la propuesta. Son formas de alambre que sugieren volumen y evocan personajes o escenas: Acróbatas (1929), Hércules y el león (1928), Helen Wills II (1928), Jimmy Durante (c. 1928), Pecera (1929).

    Como en su “circo” de los años veinte y treinta, sus obras complejas, sus extraños sistemas, producen un borramiento entre categorías y funciones que hasta entonces estaban fijas: artista y público, obra estática y performance, escenario y auditorio, arte y contexto.

    Al realizar piezas suspendidas, Calder avanza sobre la idea que había de lo escultórico. En el catálogo de la exposición se cita al crítico de arte George Baker, quien argumenta que luego de Rodin y Brancusi, “la escultura moderna había considerado esta negación, la necesidad desesperada de desconectarse del suelo para anular la obstinada conexión entre la escultura y su analogía: el cuerpo humano enraizado. Sin este paso, la escultura siempre sería un eco de la figura humana, una estética residualmente figurativa hasta el fin. Y si la escultura ya no era un cuerpo, conectado a la tierra y pesado; si la escultura ahora podía volar o flotar sin amarres, esto conlleva dos negaciones adicionales. A diferencia de la pesada masa de la escultura tradicional, el objeto de Calder mostraba una estética de la ingravidez, una escultura marcada por la liviandad y la fragilidad. En contraste con la terca inmovilidad de la escultura, eternamente estática e inmutable, la obra de Calder acogió el movimiento, una serie de objetos abiertos a la contingencia y el azar. Calder absorbe la base dentro de sus construcciones independientes, sin distinción”.

    El propio Calder evoca su deslumbramiento cuando en 1930 visitó el taller de Mondrian y vio sus formas, el modo en que concebía el espacio. A partir de esa visita Calder le pone fecha de inicio a su propia búsqueda en la abstracción (véase aparte).

    Según escribe la curadora sobre la obra de Calder, “no es un producto sino un evento, un momento de la vida misma haciéndose, un becoming –un continuo devenir sin comienzo ni fin– . Es la existencia perpetua de las relaciones entre los elementos de la obra de arte y la imaginación del espectador, moderada solo por el azar y el tiempo”.

    * En la Fundación Proa, Pedro de Mendoza 1929, hasta el 13 de enero de 2019; de martes a domingo, de 11 a 19. Entrada: $80; estudiantes, docentes y jubilados: $50; menores de 12 años: gratis.



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  • Título: Alexander Calder, el artista que dibujaba en el aire
    Autor: Marcelo Paraj
    Fecha: 11/09/2018
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    El 8 de septiembre inauguró en la Fundación Proa la exposición Teatro de Encuentros, que reúne unas sesenta obras de Alexander Calder (EE.UU., 1898 - 1976), con la curaduría de Sandra Antelo-Suárez. La muestra abarca alrededor de 60 años de labor del artista a partir de la década de 1920 y da cuenta de las distintas etapas de un proceso que incluye la pintura, la escultura, el movimiento y el sonido. Desde el ingreso a la primera sala de Proa el visitante comprende que no está ante la obra de un artista más. Calder logró despojar a las esculturas de su masa y dotarlas de una ingravidez que las asemeja a dibujos trazados en el espacio. En su juventud trabajó sobre los temas clásicos con la idea de transmitir la vibración de los objetos, hasta que llegó a la conclusión de que el movimiento y la energía de la vibración son el tema en sí y no la consecuencia de una representación. El mayor atractivo en Calder es la experiencia que se crea a partir del movimiento.

    Sus esculturas de alambre dibujan líneas y generan un cuerpo con identidad volumétrica pero que aún mantiene su transparencia. El hecho de carecer de masa hizo que en los años 20 sus esculturas no fueran consideradas como tal por críticos y público en general. A partir de la década de 1930, luego de una serie de encuentros que tuvo con Marcel Duchamp, Calder comenzó a desarrollar sus esculturas móviles desde una proposición abierta y colaborativa. Vista de una de las salas de Fundación Proa. 

    Los móviles se presentan, entonces, como piezas que rompen con la tradición de la escultura: dejan de ser estáticas, de estar apoyadas sobre una base y pasan a estar suspendidas en el aire, invierten su posición en el espacio, parecen desafiar la gravedad y obligan a abordarlas desde un nuevo punto de vista. De este modo Calder incluye al espectador en la obra, lo impulsa a recorrerla desde otro ángulo y hasta le permite decidir en qué forma dispone los objetos que la integran. La obra se transforma así en un trabajo de arte conceptual, hace interactuar una idea con una circunstancia y lo convierte en una performance distinta protagonizada por cada visitante.

    Calder lleva la pintura a un formato tridimensional y le otorga un movimiento azaroso. Desde sus primeros móviles el conflicto está presente con la incertidumbre que provoca su activación y la expectativa por la anticipación. El espectador espera el sonido, el choque, y no sabe cuándo llegará. De este modo, el tiempo forma parte fundamental de una obra que se modifica segundo a segundo. A ello se suma la proyección de sombras afiladas y reflejos con bordes blandos y difusos en movimiento que se superponen más allá de la escultura y otorgan otra profundidad a la obra. Sala de Fundación Proa.  Los móviles están realizados en múltiples capas que se insertan unas en otras, se acercan y alejan entre sí, giran y se desplazan pero su aparente inestabilidad no pierde jamás el equilibrio. Las posibilidades de movimiento son tantas que se llega a pensar que jamás se ve la misma escultura más de una vez. 

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  • Título: Alexander Calder, maestro del equilibrio
    Autor: Celina Chatruc
    Fecha: 09/09/2018
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  • Título: TEATRO DE ENCUENTROS
    Autor: Gacetilla
    Fecha: 09/09/2018
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    La Fundación Proa inaugura el próximo 8 de septiembre la exposición Teatro de Encuentros dedicada al artista estadounidense Alexander Calder. La muestra, comisariada por Sandra Antelo-Suárez, podrá visitarse hasta el 13 de enero de 2019 y abarca seis décadas del trabajo y vida de Calder, de esta manera actúa como un testimonio de la contemporaneidad perdurable del artista y la importancia de sus contribuciones artísticas. Calder es conocido como el inventor del “móvil”, escultura suspendida realizada con chapa y alambra que captura el movimiento en una serie de formas en constante cambio, esto ofrece alternativas al lenguaje de la abstracción y los conceptos de arte existentes. Además, también es conocido por los “stabiles”, otro tipo de esculturas estáticas con movimiento implícito. Con esta muestra se presenta la diversidad de su trabajo y su enfoque multifacético como artista.

    Alexander Calder fue un creador revolucionario respecto a la escultura tradicional, estableciendo puentes entre el arte y la ingeniería, donde el movimiento azaroso es parte constitutivo de la obra ya que integra al espectador en un territorio plástico y su creatividad alcanza zonas imperceptibles, desde el teatro, la música contemporánea y el diseño hasta el espacio público. La primera exposición que se realizó sobre Calder en Argentina fue en 1971 en el Museo Nacional de Bellas Artes con piezas pertenecientes a la colección del MoMa de Nueva York. Ahora, 47 años después se vuelve a realizar una monográfica sobre el artista tras dos años de trabajo entre la comisaria y la Calder Foundation, con quien está coorganizada dicha muestra.

    (Teatro de Encuentros en Fundación Proa, Buenos Aires. Desde el 8 de septiembre hasta el 13 de enero de 2019



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  • Título: PROA RECIBE LAS ESCULTURAS DE ALEXANDER CALDER
    Autor: gacetilla
    Fecha: 08/09/2018
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    Teatro de Encuentros expondrá unas sesenta obras del famoso escultor estadounidense, a partir de este 8 de septiembre en la Fundación PROA de La Boca.

     

    La muestra, organizada con la colaboración de la Fundación Calder de Nueva York, presenta un panorama de seis décadas de producción creativa y las diferentes fases de su vida artística.

    Alexander Calder (1898 – 1976) es considerado como el inventor del móvil con sus esculturas donde alambres conectan chapas de colores primarios. Los movimientos siempre cambiantes de las instalaciones suspendidas crean un nuevo lenguaje de abstracción, así como la creación de esculturas estáticas que dejan un movimiento implícito.

    Curada por Sandra Antelo-Suárez, Teatro de Encuentros retrata al genio creativo de uno de los artistas más pioneros del siglo XX. Se inaugura este 8 de septiembre y se podrá visitar hasta el 13 de enero 2019.



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  • Título: TEATRO DE ENCUENTROS
    Autor: gacetilla
    Fecha: 07/09/2018
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    La Fundación Proa inaugura el próximo 8 de septiembre la exposición Teatro de Encuentros dedicada al artista estadounidense Alexander Calder. La muestra, comisariada por Sandra Antelo-Suárez, podrá visitarse hasta el 13 de enero de 2019 y abarca seis décadas del trabajo y vida de Calder, de esta manera actúa como un testimonio de la contemporaneidad perdurable del artista y la importancia de sus contribuciones artísticas. Calder es conocido como el inventor del “móvil”, escultura suspendida realizada con chapa y alambra que captura el movimiento en una serie de formas en constante cambio, esto ofrece alternativas al lenguaje de la abstracción y los conceptos de arte existentes. Además, también es conocido por los “stabiles”, otro tipo de esculturas estáticas con movimiento implícito. Con esta muestra se presenta la diversidad de su trabajo y su enfoque multifacético como artista.

    Alexander Calder fue un creador revolucionario respecto a la escultura tradicional, estableciendo puentes entre el arte y la ingeniería, donde el movimiento azaroso es parte constitutivo de la obra ya que integra al espectador en un territorio plástico y su creatividad alcanza zonas imperceptibles, desde el teatro, la música contemporánea y el diseño hasta el espacio público. La primera exposición que se realizó sobre Calder en Argentina fue en 1971 en el Museo Nacional de Bellas Artes con piezas pertenecientes a la colección del MoMa de Nueva York. Ahora, 47 años después se vuelve a realizar una monográfica sobre el artista tras dos años de trabajo entre la comisaria y la Calder Foundation, con quien está coorganizada dicha muestra.



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  • Título: En fotos: un adelanto de la muestra de Alexander Calder en Fundacin Proa
    Autor: Celina Chatruc
    Fecha: 05/09/2018
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  • Título: Muestra de Alexander Calder en Fundacin PROA
    Autor: gacetilla
    Fecha: 04/09/2018
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    La más importante exposición de este año se inaugura en PROA (Pedro de Mendoza 1929, en La Boca), el próximo sábado 8 de septiembre y tendrá un horario de martes a domingos de 11 a 19 horas. Imperdible muestra con 60 obras de este genio considerado el mayor escultor estadounidense de la historia y uno de los mayores del Siglo XX.

    Teatro de Encuentros, una exposición de aproximadamente setenta obras de Alexander Calder (EE. UU., 1898 – 1976), abarca seis décadas diversamente creativas de la vida del artista.

    Calder es conocido como el inventor del “móvil”, un tipo de escultura suspendida hecha de chapa y alambre que captura el movimiento en una serie de formas siempre cambiantes, ofreciendo alternativas radicales al lenguaje de la abstracción y los conceptos de arte existentes; también es famoso por sus “stabiles”, esculturas estáticas con movimiento implícito.

    Desde sus móviles de la década de 1930 hasta sus estacionarios monumentales de la década de 1970, Calder impactó profundamente la historia del arte del siglo XX.

    Con la curaduría de Sandra Antelo-Suárez, la exposición sigue la visión y la relevancia de Calder como uno de los artistas más pioneros del siglo pasado.



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  • Título: Muestra de Alexander Calder en Fundacin PROA
    Autor: Gacetilla
    Fecha: 04/09/2018
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    La más importante exposición de este año se inaugura en PROA (Pedro de Mendoza 1929, en La Boca), el próximo sábado 8 de septiembre y tendrá un horario de martes a domingos de 11 a 19 horas. Imperdible muestra con 60 obras de este genio considerado el mayor escultor estadounidense de la historia y uno de los mayores del Siglo XX.

    Teatro de Encuentros, una exposición de aproximadamente setenta obras de Alexander Calder (EE. UU., 1898 – 1976), abarca seis décadas diversamente creativas de la vida del artista.

    Calder es conocido como el inventor del “móvil”, un tipo de escultura suspendida hecha de chapa y alambre que captura el movimiento en una serie de formas siempre cambiantes, ofreciendo alternativas radicales al lenguaje de la abstracción y los conceptos de arte existentes; también es famoso por sus “stabiles”, esculturas estáticas con movimiento implícito.

    Desde sus móviles de la década de 1930 hasta sus estacionarios monumentales de la década de 1970, Calder impactó profundamente la historia del arte del siglo XX.

    Con la curaduría de Sandra Antelo-Suárez, la exposición sigue la visión y la relevancia de Calder como uno de los artistas más pioneros del siglo pasado.



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  • Título: Calder en Proa
    Autor: gacetilla
    Fecha: 24/08/2018
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    Una muestra que ya genera expectativa, es la que permitirá asomar a la obra de Alexander Calder (EE. UU., 1898 - 1976), en Buenos Aires, a partir del 8 de septiembre. La exhibición “Teatro de encuentros”, con curaduría de Sandra Antelo-Suárez, y que podrá verse hasta el 13 de enero próximo, reunirá aproximadamente sesenta obras del artista estadounidense en Fundación Proa.

    El valor esencial de la muestra -una iniciativa que impulsa Fundación Proa en colaboración con Calder Foundation, y que cuenta con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina y empresas privadas- está dada porque abarca seis décadas creativas de la vida del artista: en este sentido, la puesta es un testimonio de la contemporaneidad perdurable de Calder y la importancia de sus contribuciones artísticas.

    Conocido como el inventor del móvil, un tipo de “escultura suspendida” que captura el movimiento en una serie de formas siempre cambiantes., y también famoso por sus “stabiles” -esculturas estáticas con movimiento implícito-, Calder es considerado un pionero que impactó profundamente en la historia del arte del siglo XX. 



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  • Título: Muestra recomendada: Alexander Calder en Fundacin Proa
    Autor: Anabella Monteleone
    Fecha: 19/08/2018
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    Disciplina mental e instrucción mecánica primero. Ciencia y Humanidades después. Ingeniería y Arte más adelante. Estos orbes parecían no aproximarse nunca pero gracias, entre otros, al Leonardo más famoso de la historia, sabemos que no se trata de conjuntos de supervivencia aislada sino de una intersección que ha dejado una huella profunda en el tiempo. Uno de los que más se ha bañado en estas aguas fue, sin dudas, Alexander Calder. Ingeniero de profesión, avezado en temas vinculados a la hidráulica y a la industria automotriz, el interés por el arte de quien fuera hijo de padre escultor y madre pintora, venció a su primera vocación.  En 1923 se unió a la Liga de Estudiantes de Arte de Los Ángeles y comenzó una trayectoria que lo transformaría en uno de los más grandes referentes del siglo XX.

    Pintor, grabador y diseñador de piezas de variada índole, sería la escultura el lenguaje que más se prestaría a sus búsquedas estéticas. Su visión fresca y audaz le ganó el reconocimiento de sus pares. Fue Marcel Duchamp quien bautizó mobiles a sus inusitadas piezas cinéticas, y Jean Arp el responsable de nombrar a los stabiles que son su huella en el mundo.

    La Fundación Proa, en colaboración con la Fundación Calder de Nueva York, presentará, a partir del ocho de septiembre, una exposición dedicada a este exponente de la renovación escultórica. Con curaduría de Sandra Antelo Suárez, la muestra promete acercarnos a la producción de este innovador del trabajo volumétrico y extender a este campo el espíritu del maestro florentino. Pues si como él decía la pittura é cosa mentale, la escultura, de la mano de Calder y de una imaginación que se balancea al ritmo de sus creaciones, también.

    Fundación Proa. Av. Pedro de Mendoza 1929 | De martes a domingos de 11 a 19 hs. | Desde el 8 de septiembre



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  • Título: Esperando a Alexander Calder en PROA
    Autor: gacetilla
    Fecha: 08/07/2018
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    La exhibición Alexander Calder El teatro de los Encuentros, presenta alrededor de 60 obras de las diversas épocas creativas del artista. Un extenso panorama que da cuenta de la actualidad y vigencia de sus constelaciones artísticas. Conocido por ser el creador de los “móviles” en donde captura el movimiento en una serie de estructuras que ofrecen alternativas radicales a los lenguajes de la abstracción y los conceptos existentes sobre escultura, y que causan un profundo impacto en la Historia del Arte del siglo XX.
    Bajo la curaduría de Sandra Antelo Suárez, la exposición recorre la visión de Calder (EE.UU, 1898 – 1976) y su relevancia como uno de los artistas más creativos de la pasada centuria.
    El Teatro de los Encuentros muestra la diversidad de propuestas, mostrando un Calder multifácetico.
    ALEXANDER CALDER: EL TEATRO DE LOS ENCUENTROS
    Del 8 de septiembre de 2018 a enero de 2019
    Organizada por Calder Foundation y Fundación Proa
    Curaduría: Sandra Antelo Suárez
    Biografía de Calder: Alexander Calder (Lawton, Pennsylvania, 1898 – Nueva York, 1976) es uno de los escultores más influyentes del siglo XX. Tras una infancia nómada, y acabados los estudios de ingeniería en una prestigiosa escuela de Estados Unidos en 1923, se trasladó a Nueva York y en 1926 a París, donde comienza a trabajar la escultura con alambre. A través de la flexión y torsión de este material, dibuja figuras tridimensionales. Interesado en el mundo del circo, crea su propio espectáculo con actores, animales y objetos diminutos que manipula él mismo en actuaciones muy celebradas ante sus amigos. Se incorpora al movimiento Abstraction-Création, creado por Piet Mondrian, Jean Hélion, Jean Arp y Antoine Pevsner, e inicia una gran amistad con Joan Miró y otros artistas de la vanguardia europea. En 1931 crea su primera escultura cinética y en 1932 expone sus primeros mobiles, bautizados con ese nombre por su amigo Marcel Duchamp. Se trata de volúmenes en suspenso que incorporan elementos abstractos en movimiento y equilibrio. Invitado por Miró, a quien le unía una gran amistad y afinidad estética, Calder hace estancias en Barcelona, Mallorca y Mont-roig del Camp. En Barcelona, a principios de los años treinta, ofrece un espectáculo de su circo en miniatura a los miembros del GATCPAC. A partir de los años cuarenta, ya establecido definitivamente en Estados Unidos, Calder construye esculturas monumentales en chapa de acero que se exponen en espacios públicos abiertos. Además de la escultura y la pintura, su exuberante personalidad artística le embarcó en la manufactura de joyas y de utensilios domésticos, la confección de juguetes, tapicerías, escenografías teatrales y libros ilustrados. Desde su primera exposición individual, en 1928 en la Weyhe Gallery de Nueva York, obtuvo un amplio reconocimiento. Otros hitos destacados en su trayectoria son la fuente de mercurio para el pabellón español de la Exposición Internacional de París (1937), el premio internacional de escultura en la Bienal de Venecia (1952), el móvil monumental para el nuevo edificio de la UNESCO en París (1958), y la instalación de obras de gran formato en espacios como el Lincoln Center de Nueva York y la Plaza Federal de Chicago. (Fuente: MACBA)

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