22 / 06 / 2026
“Grete Stern. Aborígenes del Gran Chaco” llega al Museo de Bellas Artes de Neuquén
Curada por el Departamento de Programación de Proa, la muestra presenta una de las series fotográficas más significativas de la artista alemana-argentina. Stern documentó la vida y las culturas de los pueblos originarios del Gran Chaco, un valioso testimonio visual y antropológico.
Del 26 de junio al 30 de agosto
Museo Nacional de Bellas Artes de Nequén
Cuando en la década de 1930 la fotógrafa Grete Stern se estableció en la Argentina contaba con una sólida formación vinculada a la vanguardia de la escuela Bauhaus de Berlín. Junto a su marido, el fotógrafo Horacio Coppola, transformó la escena visual del país mediante una obra dotada de una notable riqueza y modernidad. Dentro de su vasta producción, este ensayo y reportaje sobre las comunidades del norte argentino se erige hoy como una pieza fundamental de la historia de la fotografía nacional.
El vínculo de Stern con el Gran Chaco data de 1958, cuando fue convocada por la Universidad Nacional del Nordeste. Lo que comenzó como un registro institucional devino en un proyecto personal de mayor aliento. Entre mayo y septiembre de 1964, impulsada por una beca del Fondo Nacional de las Artes —y preservando su libertad al viajar de forma independiente, sin transporte propio ni apoyo oficial—, la fotógrafa recorrió más de 800 kilómetros a través de Chaco, Formosa y Salta, visitando más de veinte localidades.

A los sesenta años, y armada con sus cámaras de formato medio y 35mm, eludió tanto la mirada exótica como el discurso doctrinario. Fiel a la premisa de componer la imagen mentalmente antes de apretar el disparador, la artista articuló su narración en torno a la realidad cotidiana de la región. La muestra reúne imágenes que constituyen una cartografía de las comunidades locales mediante retratos en primer plano que devuelven una apacible dignidad a los rostros, el registro sistemático de sus viviendas y la vida en los campos de algodón. Asimismo, impulsada por su afinidad con las artes aplicadas, documentó de manera didáctica y minuciosa los procesos artesanales del tejido, la cestería y la alfarería tradicional.
Esta exhibición recupera el resultado de una travesía que Stern siempre consideró central en su carrera. Como señala el especialista Luis Príamo, este fue el último trabajo de largo aliento de la artista, un empeño “principalmente social y humano” que constituye hoy “una obra pionera y ejemplar en la historia de la fotografía moderna argentina”. Se trata de un legado en el que ética y estética se amalgaman para registrar el entorno, los oficios y la vida cotidiana de sus “paisanos” del Gran Chaco -como ella prefería llamarlos-, devolviendo a los pueblos originarios una presencia protagónica y un profundo sentido de respeto y solidaridad en la memoria visual de nuestro país.
