Notas para un retorno
Estas son las cosas que anotamos en un documento compartido del Drive, tratando de pensar cómo hacer para volver a nuestra casa. Hay algunas ideas más o menos profundas, otras más o menos sin sentido, otras que simplemente aparecen y quedaron ahí.
Capaz, para empezar, estaría bueno entender dónde estuvimos: un país de ciervitos divinos que toman agua cristalina en lagos milenarios; lúpulo sagrado y burocracia como forma de vida. Un lugar tan silencioso que por momentos se vuelve puro ruido. Una ciudad que, a su vez, es una isla que, a su vez, es un gran teatro de ilusiones. Un día vimos una tortuga morir en la orilla de una playa y ahí todo cambió. Desde entonces tenemos que encontrar la forma de mirar de nuevo a nuestro río, que está contaminado por toneladas de desechos industriales, pero es tan lindo. Increíblemente, ahí todavía viven las mariposas monarcas, las libélulas y otros bichitos muy encantadores.
El plan de retorno es bastante engorroso, así que la obra también va a ser un poco engorrosa. Esperemos que no tanto. Va de un naufragio de camino a la tierra natal. Va de un texto que tiene como tres mil años, pero de alguna manera nos ayuda a entender nuestro propio destino, que no va a ningún lugar. Va de Ulises, que tiene el corazón roto y está ensayando su autobiografía. Va de un perrito rojo que duerme en un conventillo en Constitución. Va de la diosa Atenea, que mira las estrellas con un telescopio que compró por internet y anda mal. Va de Circe, la tía trava, que toca el piano como un animal. Va de un coro de sirenas punks que toman la palabra cuando parece que la obra termina, para cortar con la solemnidad que de vez en cuando trae la nostalgia.
Igual que en la Odisea de Homero, este regreso se parece mucho a una travesía delirante de reconocimiento. Porque de la casa ya no queda nada, sólo un jardín. Y en el jardín no queda otra opción que armar una asamblea o, de última, organizar una fiesta para reencontrarnos con nuestros amigos. A fin de cuentas, sólo se trata de esto: una obra para volver.
Créditos
Dramaturgia y dirección
Ana Iramain y Guido Wertheimer
Intérpretes
Damián Mai, Florencia Sanchez Elia, Ana Iramain y Guido Wertheimer
Música original e interpretación en vivo
Juli Venenita
Coreografía
Florencia Sanchez Elia
Vestuario
Ju Ishi
Producción y asistencia de dirección
Julia Zlotnik
Sonido
Dante Frágola
Video
Anita Piñero, Ana Iramain y Ramón Miquelot
Tutores
Luciana Acuña y Alejo Moguillansky