Vertigo / Neo-Abstracción contemporánea 
{NOTA_BAJADA}

Organiza: Fundación Proa
Artistas: Sergio Avello - Cecilia Biagini - Jane Brodie - Fabian Burgos - Roberto Fernandez - Gachi Hasper - Fernanda Laguna - Benito Laren - Alfredo Prior
Auspicia: Organización Techint
13 de Febrero - 5 de Marzo, 1997

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Vértigo reúne nueve artistas que fueron seleccionados más allá de sus intereses programáticos. La intención es presentar un itinerario a través de lo que llamamos “neo-abstracción”, focalizando la atención en los conceptos que surgen de las obras más que en las tendencias en las que se inscriben los artistas.

En la actualidad, los artistas trabajan a partir de un archivo infinito de imágenes: tanto los elementos de la historia del arte como la visualidad múltiple y caótica que ofrece el mundo, se encuentran en estado de disponibilidad absoluta. Esta muestra se titula Vértigo porque concentra un grupo de artistas que conciben su obra en una  relación de atracción y retracción frente a estas imágenes. Una atracción que radica en la tentación de disolverse en esa disponibilidad total, y una  retracción que se manifiesta en la adopción, como plataforma de despegue, de determinadas iconografías preexistentes.

Vértigo es esa situación ambivalente que consiste en no sucumbir frente a la historia como referencia dogmática, pero tampoco lanzarse al abismo de lo nuevo; una situación que se da en todo hecho artístico del presente, pero que en estos artistas aparece potenciada al máximo. Vértigo es un movimiento de revisión y traición  de la historia, tanto desde lo plástico como desde lo ideológico; es  trabajar en esa posición doble, de diálogo entre lo dado y lo posible.

Si retomamos la disociación entre una abstracción expresionista  -iniciada por Kandinsky-, y una abstracción racional -iniciada por el cubismo y afianzada por los movimientos constructivos rusos y holandeses de principios de siglo-, las obras de Vértigo derivan, por lo general, de la tradición racionalista, en la que la voluntad de composición y de orden es valorada por sobre la impronta gestual del artista. En estas obras, sin embargo,  las imágenes heredadas de esos movimientos son manejadas  como simples instrumentos; aparecen falseadas porque los artistas no establecen una relación de compromiso con las premisas de sus antecedentes, sino que se nutren simplemente de sus irradiaciones. Su relación con el Constructivismo, el Neoplasticismo, el Minimal Art, el Arte Concreto, el Madí o el Arte Conceptual, puede definirse más como un juego irrestricto que como una mirada rigurosa y sacralizadora. Finalmente, la elección de determinados  materiales, técnicas y combinaciones de influencias, es lo que  pone de manifiesto la complejidad de la subjetividad contemporánea,  relativizando las características ¨duras¨ de la tradición.

Las imágenes de Vértigo comparten, por otro lado, una cualidad particular: en  todas ellas el acento aparece puesto en el proceso de armado, en la literalidad del acto de pintar o de construir el cuerpo de la obra, con un ánimo artesanal especial.  Cuando el artista opta por técnicas experimentales como el bordado, el tejido con plástico o el vidrio; o cuando elige una técnica tradicional como la pintura, es el énfasis en los materiales, el que determina el carácter de la obra. Incluso la elección de la pintura como lenguaje, que en otros momentos aparecía como una opción evidente, ha llegado a convertirse, sitiada por la explosión de lenguajes alternativos, en la elección de un material con implicancias específicas.

El escepticismo frente a los dogmas que caracteriza el momento presente, se verifica en la obra de estos artistas a través de un uso híbrido y caprichoso de las imágenes disponibles. Las obras se presentan entonces como un estado rotundo y provocativo, que conceptualizamos como “neo-abstracción”, y que suponemos, ubican al espectador en una situación similar a ese Vértigo que siente el artista contemporáneo frente al acto creativo.