DE ROSAS, CAPULLOS Y OTRAS FABULAS

Palabras de los artistas y la curadora Victoria Noorthoorn
{NOTA_BAJADA}

El conjunto de obras de la muestra “De Rosas, Capullos y Otras Fábulas” a través de las palabras de los 10 artistas invitados y la Curadora Victoria Noorthoorn.                     

Jane Brodie alterará las ventanas de la sala con una trama en cinta adhesiva transparente, molestándolas, tornándolas incómodas, inútiles, extrañas. Así, un elemento material común es trastocado, muchas veces forzado, violentado, para ocupar un espacio ilógico, y por tanto desconcertante. Con un universo afín al carácter de transformación que subyace en este proyecto general, Jane Brodie se aproxima a Proa con una propuesta que instala la pregunta por el límite, por las características de aquél gesto que deviene arte, a pesar de su “a primera vista” aparente invisibilidad. Mientras que su fragilidad cuestiona la presencia misma.  - VN

A lo largo de mi trabajo, me ha interesado forzar las contradicciones de la materia: sólidos y líquidos, lo efímero y lo permanente, lo invisible y lo visible.  Muchos trabajos míos van de uno de estos extremos al otro o incorporan los dos en un solo instante. 

El trabajo que propongo para Proa sigue esta línea. Es una intervención de cinta sobre el espacio de la ventana. Pese a ser poco visible (es transparente), altera el espacio en que opera. La obra problematiza nociones de obstáculos, espacio, y visibilidad. - JB

Aili Chen interviene la exposición con una animación concebida a partir del taller de Proa, donde una sucesión de imágenes narran con ternura la complejidad del paso del tiempo y la fragilidad. En su animé, la niña no se corta el pelo porque le duele. El pelo, muchas veces emblema social o de clase, aquí deviene metáfora de la construcción del ser humano. La acción es mínima, la calidez máxima, llevando al espectador a su infancia, al recuerdo, a la memoria, todos temas rectores del trabajo de esta sutil y exquisita artista ahora viviendo en Buenos Aires. - VN

La memoria, un lugar donde se acumulan los recuerdos.
Una emoción evoca una imagen.
La búsqueda es llegar a esa imagen, físicamente.
Los medios los elijo de acuerdo a la necesidad de cada trabajo.

La niña tiene el pelo muy largo, no se lo puede cortar porque le duele.  -AC                                                           

Desde su diseño de indumentaria, Mariana Cortés comparte puntos de contacto con Trockel, para quien la moda es vehículo para la formación de estereotipos sociales, y para quien el tejido implica asociaciones fuertes que pueden ser cuestionadas. Cortés se posiciona en dicho universo, otorgando espacio al tejido y a la trama, desde su interés por la simbiosis entre arte, artesanía y diseño. Y realiza, para esta exposición, una importante intenvención en el techo de Proa, incorporando un gran telar a su arquitectura. A partir de una similitud formal fuerte entre la estructura del poncho y el plano de la Fundación – en ambos casos un enorme triángulo rector – Cortés transforma la percepción del espacio, e invita a la reflexión sobre los vínculos entre Proa y su contexto circundante imbuído de artesanos. - VN

Vengo trabajando desde hace un tiempo lo artesanal, lo regional, la prenda única. El aporte individual al todo. Mi intención es la de desdibujar los límites entre el arte, el diseño, y la artesanía; combinar lo industrial con lo manual, para así resignificar los tiempos de producción.

A partir de este interés en la integración, pensar al espacio interior de Proa implica reflexionar sobre el entorno que la circunda, considerar a la vecindad en su conjunto. El adentro y el afuera son uno, que dialogan y se complementan. Busco pensar la intervención como un todo regional, artesanal y conceptual a la vez.

Tomo el chal triangular como símbolo. Los artesanos y sus chales son parte del cotidiano, de lo que está, de lo que es. Transformo la escala del telar, para reflexionar sobre su carácter desde la solemnidad de lo exhibido. La fuerza de la intervención radica en el trabajo in situ, en la integración con el espacio físico, social y de trabajo. Hoy tejo este plano, lleno de capacidades por develar, haciendo materiales aquellos elementos que están invisiblemente presentes, en la medida en que miremos invisiblemente su trabajo. - MC

En las fotografías de Flavia Da Rin, la mirada de la artista distorsiona y acentúa, transformando a su sujeto -muchas veces ella misma- en personaje de animación, cuento, o comic. A través de sus impecables si bien irreverentes fotografías, Da Rin propone un mundo ficcional, narrativo si bien abierto a posibilidades. A través de los enormes ojos de sus nuevas figuras “Flavia-sujeto-actriz”, Da Rin postula un interrogante, una gran expectativa, dejando en total suspenso al nuevo mundo por ella misma generado. Sólo entrando en la escena de irrealidad cibernética que nos plantea, podemos, quizás, adivinar el porvenir de sus sujetos. - VN

El eje de mi obra se alínea con mi interés por la construcción de la subjetividad, y a partir de allí, elijo situarme como sujeto directa o indirectamente. En estas obras, la mirada sobre mí misma y sobre los demás es deformante, y evidente.

  • Qué ojos tan grandes tienes!
  • Para mirarte mejor! 

Quiero estar más cerca de la pintura que de la fotografía (pienso en pintura pero no puedo escapar de las fotos, del cine, del comic, de la literatura). Quisiera hacer pintura sin pintura, o ser fotógrafa de caballete.

De a flashes pienso en John Currin, en Nahuel Vecino, en Rembrandt, en Vermeer, en todos los flamencos, en Piero Della Francesca, en Caravaggio. - FDR

Marina De Caro es quizás la artista participante que más cruces presenta con Trockel, como cuando utiliza el tejido para hacer patentes las incongruencias en la funcionalidad, los códigos de sociabilidad, y el permanente hacer y posible deshacer de caminos andados, experiencias, y concepciones del propio sujeto a través del tiempo. Son interminables los diálogos ya existentes entre ambas, así como claramente patentes las diferencias en su aproximación al arte. Mientras en Trockel estamos frente a un proceso de constante deconstrucción (de estereotipos sociales, y de los estilos en tanto categorías del sistema del arte), en De Caro las preocupaciones se centran en la vivencia del cuerpo humano en sociedad y su aproximación al arte no es deconstructiva sino sensible—una sensibilidad repleta de humor e ironía. Y mientras en Trockel impera la distancia brechtiana, en De Caro estamos ante el contacto, la cercanía. Para esta exposición, De Caro optó por un lugar de presencia casual: camuflará el piso de la sala de Proa e incorporará allí un paisaje tejido fantástico, tierno, blando. - VN
 

La magia de un ovillo
Un ovillo contiene en sí mismo todo lo que uno se pueda imaginar.  Por eso el tejido. Como en el dibujo, la línea; en el tejido, el hilo, tiene el poder de hacer visibles nuestras ideas, sensaciones y sensibilidades. Esta generosidad es lo que me atrapa. Pensar que con sólo un ovillo tejiendo, destejiendo y volviendo a tejer puedo hacer aparecer lo que se quiera.

Ahora es un paisaje, un paisaje oscuro con árboles de copas turquesa que marcan el camino. - MDC

Tanto Martín Di Girolamo como Guillermo Iuso se presentan a primera vista en las antípodas de toda postura feminista. Pero una mirada más aguda, devela que su obra pone en evidencia y deconstruye un sistema establecido de estereotipos y poder. En ambos casos, su lugar de artista es incierto, pues no podemos acceder a través de su obra al límite donde se ubica el artista y empieza el personaje construido.

En Martín Di Girolamo, estamos frente a la materialización del objeto de deseo masculino. A través de sus pequeñas esculturas-objeto, Di Girolamo retrata a mujeres que responden a los ideales de belleza tal como se develan en la mirada del hombre. La elección de la vestimenta, peinados, poses, y puestas en escena las torna mujeres-fetiche sumisas a su mirada.  - VN

El deseo y lo deseable
Trabajo con la imagen de la mujer; no sobre la mujer, sino sobre su imagen.

Tomo fotografías a mujeres "reales" que conozco. Deben ser bellas, pero ya no necesariamente deben responder a estereotipos determinados (los ideales de erotismo, sexo y tipo de belleza adoptados por la sociedad contemporánea). Una vez más, entran en juego los caprichos de mi subjetividad. La resolución estética sigue adquiriendo un tono frívolo, en contraposición con la presencia del llanto y la tristeza. Con estos "retratos", establezco un cambio en el rumbo de la idea de "la imagen consumible", donde la alusión sentimental intenta generar una mirada contemplativa, más que voyeurista, y conmover, más que perturbar. - MDG

Inés Drangosch utiliza un sinnúmero de textos, propios y ajenos, para construir territorios, contactos y sensibilidades. La poesía deviene línea de transporte a partir de la cual cruzar significados, como en sus obras realizadas para esta exposición, donde el espectador accede a conexiones casi cartográficas de relaciones entre textos y autores. El calco como soporte de máxima fragilidad, posiciona a su puesta en escena como íntima, donde los puntos de encuentro se suceden entre varias subjetividades no definidas, construyendo un universo paralelo y aleatorio de encuentros y desencuentros.  VN

El recorrido en la lectura de los textos implica armar conexiones y atravesar territorios. Pero luego ese territorio que aparece sobre la pared, es una especie de mancha o dibujo. Los calcos, poemas visuales, son una investigación que continúa (una pregunta), y los "territorios" son una posible respuesta.

Utilizo textos míos y otros de la poeta Araceli García que está haciendo una beca con Arturo Carrera. Los textos tienen que ver con el amor, los desencuentros, la fragilidad, la muerte. En algunos tengo la sensación de que me baso en un ritmo in crescendo y en otros en contrasentidos, como decir: te quiero mucho por eso es que te abandono.  - ID

En sus obras, Ana Gallardo recupera historias propias y ajenas, las conjuga e interviene, para proponer una mirada sobre cómo se construye la propia historia desde el afecto, el recuerdo de dicho afecto, y su transformación a partir de su mutación en arte. Para Proa, Gallardo eligió tomar como objeto de estudio a los artistas participantes, para realizar un conjunto de instalaciones con muebles y objetos que refieran a los procesos y al desarrollo de obras de cada uno. Gallardo así se desdobla, haciendo difusos los límites entre su propia mirada subjetiva y la propuesta de cada artista, y proponiendo una poética desde el límite donde realidad y ficción se confunden. - VN

Durante dos días realizamos un taller entre la curadora y los artistas. Intercambiamos información, y trabajamos construyendo una mirada a partir de similitudes, diferencias, y puntos de contacto o diálogo. Reflexionamos acerca de los procesos artísticos y sobre nuestras propias prácticas.

Intento dialogar con la idea de autoría, llevando a Proa muebles y objetos que forman parte de los talleres de los artistas participantes, “cosas-testigo” de sus procesos creativos.  De este modo, creo una mirada y la expongo, me adueño de una cotidaneidad, y la muestro convirtiendo esta acción en obra. Soy consciente de que mi trabajo implicará dejar una fuerte marca en la obra sobre dichos artistas-sujetos.

Me interesa el proceso de relación entre los sujetos. - AG

En su trabajo, Guillermo Iuso se presenta a sí mismo ante el mundo provocativamente como un espejo que refleja un particular lugar común. Iuso conoce como anillo al dedo el estereotipo femenino del hombre argentino de hoy, hace suyo dicho personaje, y lo refleja haciéndolo accesible al observador. Construye provocativamente al Iuso desenfrenado, repulsivo, obsesivo hasta la médula. Dice, o más bien grita, aquello que nadie osa articular o poner en palabras, y menos aún escritas. Provoca simultáneamente la repulsión y la curiosidad; ¿Cómo es posible que un sujeto así exista? Para su proyecto en Proa, Iuso realizará una obra mural con características de testimonio, donde se presentará a sí mismo en pleno momento de metamorfosis y provocación, dando lugar una dosis aún mayor de incomodidad.  - VN

Soy un artista autoreferencial.

Persigo a mi vida real para convertirla en obra.

Me obsesionan las mujeres, el sexo, la desesperación por el placer, las patologías mentales, el funcionamiento de mi cuerpo, y mi diálogo interno.

El humor, la ironía, la escatología, la categorización, la incidencia de lo diarístico, la insolente provocación, y la voluntad automitificante dominan mi producción.

Practico política de comprobación por el absurdo.

Mis obras cuentan parte de la historia de nuestra sociedad, y se asoman a la subjetividad de “lo argentino” con desenfreno.   - GI

En sus obras, Florencia Rodríguez Giles crea puestas en escena, obras de carácter teatral que confrontan al espectador con una imagen inusual, bizarra, de ensueño. Tal es el caso de Cámara, su instalación-tableaux adaptada especialmente para este proyecto en Proa, una obra que explora el límite de la ficción visual. Sobre una mesa de madera maciza y europeizante, descansan, literalmente, figuras-chicas “en puntas”, con cabello pero sin cabeza, seres híbridos ficticios enajenados de sí pero integrados en un todo de comunión extra-real, aunque todavía humana. - VN

Cámara
En un cuarto: una mesa, cuatro sillas, cuatro personajes.

Cámara de exilio. Personajes que realizan una fuga de su ser sujeto hacia un estado vibracional expansivo. Cada uno de éstos está “en puntas”, al tiempo que arrojados sobre una mesa y casi sin vida. Han abandonado sus rostros, sus cabezas. Su poder reside en sus pies y en el encuentro compartido de un estado. Se crea una nueva forma de existencia de la cual forma parte todo el ambiente.

La escena se presenta como arrancada de su contexto, o más bien, como la reconstrucción de una situación ya acontecida, aunque inmune al tiempo, ya que continúa sumergida en un estado generado por intensidades corporales. Al mismo tiempo, la obra se muestra con todo el artificio del mundo teatral, al cual pertenecen los personajes. En una suerte de petrificación activa, ofrece una doble ficción: la reconstrucción de una supuesta situación, que se expone como pieza de museo, y la teatralización de la misma. - FRG

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De Rosas, Capullos y Otras Fábulas
por Victoria Noorthoorn

De Rosas, Capullos y Otras Fábulas es la exposición resultante del proceso de diálogo y experimentación del que participaron Jane Brodie, Mariana Cortés, Aili Chen, Marina De Caro, Flavia Da Rin, Martín Di Girolamo, Inés Drangosch, Ana Gallardo, Guillermo Iuso y Florencia Rodríguez Giles. Los artistas fueron invitados a conformar un taller de trabajo en base a las afinidades existentes entre diversos escenarios del arte contemporáneo internacional; en este caso, entre el trabajo de Rosemarie Trockel y el de cada uno de los artistas seleccionados. En un mundo de comunicaciones veloces y fluidas, las preocupaciones que dan lugar a la creación contemporánea rara vez existen en forma aislada, posibilitando la presencia de afinidades, cruces y diálogos.

De carácter netamente experimental, el taller posibilitó la creación de un espacio de conocimiento y cuestionamiento, así como de encuentros inesperados, y dio lugar a obras inéditas expuestas por primera vez en Proa. En este marco, la curaduría tomó la forma de un espacio de posibilidad definido por la selección de artistas y el contexto de Trockel, así como por la articulación general y el apoyo al riesgo y a la exploración de límites.

El taller se desarrolló por etapas, que incluyeron: el análisis de la obra de Rosemarie Trockel in situ (expuesta en agosto en el Museo Caraffa de Córdoba), la presentación de cada artista participante de su trabajo y el análisis de su posible relación con la misma, la exploración de los puntos de diálogo entre los artistas participantes, la elaboración de una propuesta integral curatorial en base al material presentado, y la elaboración de proyectos puntuales dentro de dicho marco.

Si bien se partió de Trockel como gran telón de fondo, rápidamente concentramos la atención en temas de exploración y puntos de contacto puntuales. A grandes rasgos, los temas que despertaron mayor debate incluyeron la situación de la mujer, la fuerza del estereotipo, el rechazo ante las jerarquías impuestas por la sociedad y el sistema del arte, la metamorfosis, y la concepción de una subjetividad que se construye desde el cambio permanente.

Entre los puntos de exploración propios de nuestro grupo de artistas, se destacaron la puesta en escena en tanto acto de presentación teatral de un contenido real pero presentado como ficticio; y la dinámica misma de una ficción suspendida o historia congelada, donde se le ofrecen al espectador los elementos para la construcción de un relato que queda en suspenso, esperando activar el desconcierto y la imaginación.

Estas historias en varios casos se centraron en la construcción del sujeto-artista y sus sucesivas mutaciones y transformaciones. Tal es el caso de Flavia Da Rin, quien deviene comic en sus fotografías, y de Guillermo Iuso, quien en su mural lleva al límite el estereotipo del hombre más banal. Ambos se exponen a sí mismos visiblemente alterados. Y es el caso de Ana Gallardo, quien construye su propio paisaje de artistas a través de la mirada interpretativa de su retratística conceptual, donde cada sujeto resulta del cruce entre realidad y ficción.

La subjetividad pensada desde lo femenino fue otro tema de exploración, ya sea por el cuestionamiento de estereotipos sociales –de la mujer bella, como en Martín Di Girolamo, o del hombre argentino, en Iuso– como por la revalorización de una otra mirada, aquella mirada no jerárquica y por lo tanto históricamente femenina, en el conjunto de la exposición. Pues en De Rosas, Capullos.... los artistas proponen una imagen que resulta de una reubicación en otro contexto a primera vista extraño, como cuando Marina De Caro presenta un paisaje tejido, casi lunar, en el espacio mismo de la sala, o cuando Jane Brodie interviene las ventanas clausurándolas paradójicamente con una frágil cinta transparente.

Se trata de un continuo revertir de lo conocido, para, en su traslación, dar lugar a la aparición de nuevas imágenes, experiencias, y mensajes. Como en Inés Drangosch, que usa como base al propio poema literario para imaginar nuevas cartografías y diálogos entre sus poetas-sujetos.

Pero es también el caso de Aili Chen y de Florencia Rodríguez Giles, las artistas en la exposición que desde la ficción más se acercan al mundo de lo desconocido, del híbrido. Sus propuestas resisten el anclaje del conocimiento; es imposible describir las cosas tal como son, y menos aún comprender y abarcar al mundo como para responder. Así surgen imágenes sólo existentes en la imaginación o el delirio, en el caso de la tierna niña de la animación de Chen, o en las inquietantes figuras-muñecos de Rodríguez Giles. Así nos encontramos, en esta exposición, ante la pregunta, la fragilidad, la vulnerabilidad, la propia exposición, el terror.

Se trata de una incertidumbre que invade también la arquitectura, como en las instalaciones in situ de De Caro y Mariana Cortés, quienes desde el cruce entre arte y diseño, proponen alterar la vivencia del cuerpo al generar una nueva percepción del espacio, que aquí también deviene espacio social. Lo blando genera metamorfosis y cambio a partir de su entrada en escena.

V. Noorthoorn y los artistas A. Gallardo, M. Corts, G. Iuso e Ins Drangosch en la muestra de R. Trockel en el Museo Caraffa, Crdoba.

Los artistas Mariana Corts, Guillermo Iuso, Aili Chen, Florencia Rodrguez Giles, Ins Drangosch, Flavia Da Rin, Marina De Caro, M. Cmera y Ana Gallardo en Crdoba, agosto 2005.

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