Proa and Duchamp in the press
La inauguración del nuevo edificio de Fundación Proa y de la exhibición de Marcel Duchamp ya despertaron una enorme repercusión en la prensa, tanto a nivel nacional como internacional.
En ADN Cultura, Laura Casanovas señaló que la exposición Una obra que no es una obra ‘de arte’ constituye “la primera muestra individual sobre Duchamp en América latina, en el magnífico entorno del renovado y ampliado edificio de Fundación Proa en el barrio ribereño de La Boca”.
Ana Martínez Quijano, de Ámbito Financiero, escribió: “No es casual que la muestra inaugural del renovado y ampliado edificio de Fundación Proa esté dedicada al enigmático artista Marcel Duchamp, punto de partida ineludible del arte contemporáneo. Proa se fundó en 1996 con el propósito de mostrar exponentes del arte internacional que no se conocían en Buenos Aires, en una vieja casa frente al Riachuelo de La Boca, barrio poblado de artistas desde su origen”.
En el diario Perfil, Mercedes Urquiza recordó que “a orillas del Riachuelo, Proa supo acercar al público porteño grandes muestras de artistas internacionales e interesantes miradas de artistas locales. Y logró algo impensado: que el recoleto público de las artes plásticas tuviera un motivo para bajarse hasta uno de los barrios más conflictivos de la ciudad”.
En La Prensa, Albino Diéguez Videla destacó “el empeño de la porteña Fundación Proa y de su directora, Adriana Rosenberg”, para concretar la primera muestra individual de Marcel Duchamp en América latina.
Marina Oybin escribe en una nota publicada en Clarín: “La muestra no es una retrospectiva: arranca en 1913”, cuando Duchamp “dejó atrás la pintura, después de su rotundo éxito con Desnudo bajando la escalera, e inventó el ready made (lo ya hecho)”.
En una nota publicada en la revista Ñ, Ana María Battistozzi destaca la intención de la curadora de la muestra, Elena Filipovic, de “descartar un ordenamiento cronológico en función de poner el acento en el camino que abrió el artista en la perspectiva de un arte del pensamiento. Por esa vía, Duchamp fue minando la exigencia de la manualidad a favor de la reflexión, al tiempo que aprovechaba las posibilidades de la producción en serie y la proliferación de objetos para el consumo de masas que, a los efectos de producir sentido, funcionaban igual”.
En Crítica de la Argentina, Judith Savloff precisó: “Para Filipovic, la curadora, es fundamental que la muestra también dispare las múltiples caras de Duchamp: ‘anartista’, ‘maníaco por el ajedrez’, apuntador obsesivo, perseguidor de precisiones también obsesivo, travestido eventual, curador, diseñador, marchand, historiador del arte”.
Luego de la inauguración, Alicia de Arteaga se preguntó desde su columna en el diario La Nación: “¿Puede la remota Buenos Aires convertirse en un polo de arte de gravitación internacional? Respuesta afirmativa y confirmada (…) con la apertura de la nueva sede de Proa en el corazón de La Boca. En la terraza con vista al Riachuelo y al puente Nicolás Avellaneda coincidieron Mauricio Macri, Hernán Lombardi y el embajador Héctor Timerman, con directores de museos y de influyentes publicaciones, asombrados todos por la calidad de la muestra y del espléndido edificio”.
Sobre el nuevo edificio, Carolina Muzi escribió en Clarín: “La nueva sede porteña de la Fundación Proa es una maduración evolutiva de la anterior y esto se expresa en todo su andamiaje. Empezando por la readaptación del edificio, que busca alcanzar al público masivo. Y siguiendo con la primera muestra que alberga Proa, dedicada al creador francés Marcel Duchamp”.
Marina Gambier apuntó en La Nación: “Concebida como una Kunsthalle o casa de cultura, cada rincón está preparado para exponer arte, lo que permitirá cumplir con los objetivos de esta nueva etapa de Proa, que busca afianzarse como una caja de resoncias, en constante transformación”.
Al día siguiente de la apertura, el diario Ámbito Financiero resaltó que el público “elogiaba la arquitectura de Beppe (Caruso), los detalles exquisitos, como el color verde agua de los inmensos ventanales, o los pasamanos de las escaleras, parecidos a los del Museo Judío de Berlín, sabiamente incrustados en la pared”.
En La Razón, Gabriela Cabezón Cámara afirmó que “el nuevo edificio realmente deslumbra; no sólo se trata de una institución dedicada a la difusión del arte, es una obra de arte en sí mismo (…). Un museo que se proyecta transparente, abierto, en total interacción con el barrio y la ciudad”.
Entre los medios extranjeros, el periódico uruguayo La República y el sitio español Soitu fueron algunos de los que hicieron eco de la muestra de Duchamp en Proa. Por su parte, Carolina Lara publicó en El Mercurio: “A Marcel Duchamp se le ha encasillado dentro del cubismo, el dadaísmo y el surrealismo, pero en rigor fue un autor inclasificable, el primero en romper definitivamente con la tradición al utilizar como obra de arte un objeto cotidiano y preguntarse de paso qué definía aquel término”.
También en El Mercurio, Alicia Rinaldi señaló: “Totalmente producida, catálogo incluido, desde Buenos Aires y a través de dos años de gestiones, el montaje de la exposición se concretó gracias a los préstamos, entre otros, del Centro Pompidou y la Biblioteca Kandinsky de París, el Museo Moderno de Estocolmo, además de los herederos de la obra Duchamp”.
La radio y la televisión también se hicieron eco de las actividades de la nueva Proa, además de portales especializados como Arte al Día y Ramona.